Categoría de nivel principal o raíz: Estudio del Evangelio
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Ordinario - B - 33
18 noviembre 2018
Evangelio según Marcos (13,24-32)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
24 –En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, 25 las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearan. 26 Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; 27 enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.
28 Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; 29 pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. 30 Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. 31 El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, 32 aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.
Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido
1
Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer
2
Anoto algunos hechos vividos esta última semana
3
Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo
4
Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...
Viendo a Jesús que lee la realidad más dura con ojos de fe, me pregunto qué medios tengo al alcance para hacer lectura creyente de la realidad, de la vida, de lo que hay en las personas. ¿Cómo aporto a los demás esta visión que Jesús tiene de la historia?
5
Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...
¿Qué hechos hay que pidan una mirada serena y profunda para no caer en la desesperanza? ¿Qué personas tengo alrededor que miren la realidad con los mismos ojos que Jesús y que, por lo tanto, me dan testimonio de Él?
6
Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)
7
Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...
Notas por si hacen falta
Notas sobre la literatura apocalíptica
– Tenemos en las manos un texto de lo que se llama literatura apocalíptica. Utiliza símbolos y visiones que quizás nos sorprenden e, incluso, nos disuaden de su lectura. O al revés, hay quien se apega a este tipo de textos, de los que hace lecturas literales lamentables.
– La intención de los escritores que usan este género literario es la de fortalecer la esperanza del pueblo en tiempo de crisis. No anuncian destrucción sino que describen la que existe.
Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio
● La comunidad de Marcos estaba perseguida. Aquí se le dice que, a pesar de ello, “verán venir al Hijo del hombre [...] con gran poder” (26).
● Dios tiene un proyecto. Jesucristo nos lo da a conocer. Y este proyecto se realizará en la historia de cada uno y en la de la humanidad: el Reino.
● Este proyecto de Dios es la “reunión” (27) de toda la humanidad con Dios. No el fin y la destrucción del mundo (24-25).
● En la vida cotidiana, en la vida de nuestro mundo, a menudo vivimos experiencias que nos pueden hacer pensar que vamos hacia la destrucción. Es la misma experiencia que vivió Jesús. Pero Él estaba convencido de que Dios interviene a favor de la humanidad, y a nosotros nos ha hecho el don de esta misma fe. Nos ha dado el Espíritu, para que tengamos fuerza y valentía en el conflicto. Y capacidad de ser fieles al Amor de Aquel que siempre es fiel, fieles al proyecto del Reino a pesar de todas las adversidades.
● Jesús no promete a la comunidad perseguida que se le tenga que solucionar el conflicto, o que ya no les torturarán más, o que no matarán a ninguno más de ellos. Lo que anuncia es que los miembros de la comunidad serán testigos de que la última palabra es siempre de Dios (31), como lo fue la primera, la palabra creadora (Gn 1; Jn 1,1).
● Las catástrofes y persecuciones no presagian la victoria del mal. Jesús nos invita (31) a convertirlas en una oportunidad para convertirnos y pasar del miedo –experiencia humana natural– a la confianza de que el Espíritu actúa. Ocasión de ser fieles al Amor. Así podemos tener una visión positiva de la historia, como lugar de la acción amorosa de Dios, como lugar donde nosotros podemos amar.
● “Aprended de la higuera” (28): necesitamos una actitud de vigilancia. Se trata de descubrir en el fondo de cada persona y de cada acontecimiento que el Reino está presente y crece (Mc 4,26-29). La lectura creyente de la realidad no se queda nunca en la superficie. Si no vamos a fondo siempre tenemos la posibilidad de ser infieles, de tomar otros caminos y no el de Jesús. Él tomó el camino del Reino, que tiene la cumbre en la cruz y en la resurrección (estas palabras de hoy están dichas en las puertas de la pasión).
● El presente es el tiempo de la acción responsable, comprometida en la liberación. En la muerte y resurrección de Jesucristo tenemos la certeza del amor de Dios, la certeza de que el Reino “está cerca, a la puerta” (28-29). El tiempo que nos toca vivir es el tiempo de la esperanza y del servicio.
● Ante el catastrofismo y el pesimismo, los cristianos somos invitados a hacer una lectura lúcida de los signos de los tiempos: la realidad lleva la semilla del futuro, un futuro que está en las manos de Dios, el Padre (32). La higuera, símbolo del Pueblo de Dios, se convierte en símbolo del presente ‒que es como es‒ y del futuro ‒que vendrá con la fuerza del Espíritu‒.

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LA IGLESIA PEREGRINA CON ESPERANZA

 

Poco a poco nos hemos acercado al final del año litúrgico y podemos decir con el Evangelio de Marcos que “todo pasará, menos la Palabra de Dios”.

 

“Cuando Cristo vuelva glorioso todos sus enemigos serán puestos bajo sus pies” (Cf. Hb 10,14) es lo que decimos con fuerza parafraseando la carta a los Hebreos, porque Cristo Jesús, con su único sacrificio está sentado a la derecha de Dios perdonando y salvando en todo momento a aquellos que se le acercan.

 

Con un lenguaje apocalíptico (extraño y enigmático para nosotros pero que, ante momentos de crisis, ofrece ánimo y consuelo), la Palabra de Dios nos anima en nuestra fe al describirnos el final de los días: “Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas por toda la eternidad” (Dan 12,1- 3).

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LO QUE IMPORTA ES LA CALIDAD NO LA CANTIDAD

 

Vivimos tiempos de espera ante la segunda venida del Señor y ello nos exige mantenernos en actividad continua a favor de unos y otros. No podemos esperar cruzados de brazos y sin hacer nada, sino en actitud de servicio y búsqueda de lo que nos hace más felices. Ello nos apremia y es tarea día a día.

 

Por eso, hoy, vamos a centrar toda nuestra mirada en la enseñanza que Jesús quiere hacernos a través del Evangelio. Una enseñanza que podemos concretar en las actitudes y acciones de las dos viudas que nos aparecen en la primera lectura y en el Evangelio. Son dos comportamientos generosos que nos quieren indicar que Dios multiplica cuanto damos a los pobres o compartimos con ellos (1Re 17,10-16) y, que vale más ante Dios una cantidad mínima dada con amor generoso que mucho dinero dado con ostentación interesada (Mc 12,38-44). Esto es así porque el mismo Jesús es el punto de referencia al ofrecer su existencia entera para la salvación de los que en Él esperan (Hb 9,24-28).

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Evangelio según Marcos (12,28b-34)

En aquel tiempo, 28 un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:

–¿Qué mandamiento es el primero de todos?

29 Respondió Jesús:

–El primero es: Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: 30 amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. 31 El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos.

32 El escriba replicó:

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“EL AMOR NO PASA NUNCA”

 

Si buscamos un elemento común, un mensaje común que se repita en la Palabra de Dios, descubrimos que es la experiencia permanente del Amor la que ocupa muchas líneas. Más importante que cualquier práctica religiosa, que cualquier procesión, que cualquier rosario, que cualquier Eucaristía, es el amor. Toda la Biblia está impregnada de ello y se nos recuerda constantemente. Es como un memorial continuo que se ha de repetir y transmitir de generación en generación (Dt 6,2-6) porque esa experiencia es el compendio de todo el mensaje que Jesús vino a ofrecer (Mc 12,28b-34) y que él mismo vivió como experiencia fundante de su propia vida. Por vivir radicalmente su vida, ofreciéndose una vez para siempre, por amor, “tiene el sacerdocio que no pasa” (Hb 7,23-28). Un amor a Dios y, por ende, también al prójimo, sin distinciones ni discriminaciones. Un amor, que es raíz de toda ley y de toda práctica religiosa. Así, el estribillo del Salmo 17, ofrece la respuesta del creyente: “Yo te amo, Señor”; contigo y desde ti me comprometo a amar a mis prójimos.

 

Lo hemos comentado otras veces, pero nunca es suficiente, pues el amor es insaciable, “cuanto más se da, más abundará” cantamos en las celebraciones.

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