Jesucristo, Rey del Universo. Ciclo A.

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“AL FINAL DEL CAMINO ME DIRÁN, ¿HAS VIVIDO, HAS AMADO?”

 

No es despedida, es simplemente dar paso, “acabar un ciclo”, -¡nunca mejor dicho!- y permitir que otros u otras nos hagan saborear la Palabra de Dios que es “viva y eficaz” como nos dice el Profeta Isaías.

 

Yo sólo he pretendido hablaros de cómo vivo mi fe, mis razones para creer, movido por el deseo de contagiaros y dejar claro que “la gloria de Dios es que el hombre –y la mujer- vivan” (San Ireneo), que Dios nos ha soñado felices y quiere que lo seamos y lo hagamos con todo el mundo. ¿Qué día es hoy? El mejor día para ser feliz.

 

Sólo me ha movido el deseo de que con “vuestras buenas obras, las personas glorifiquen a Dios” (San Mateo), así como la ilusión y el entusiasmo de ofreceros mis luces y sombras en el camino de la fe. Si he movido a ello, pues gloria a Dios, si no ha sido así, que el Espíritu de Jesús, el Espíritu Santo que nos conducirá hacia la verdad, nos ayude y supla los déficits.

 

Os decía al principio del Año litúrgico, cuando empecé los comentarios, que gracias por dejarme entrar en vuestras casas y vuestras vidas. Hoy también os doy las gracias por la confianza depositada y por los alientos recibidos para seguir haciendo los comentarios que, en algunos momentos, se me hacían cuesta arriba. Y, gracias porque Dios ha permitido encontrarnos en el camino. Si a alguien ofendí o hice dudar de su fe, perdón; y gracias al que sigue estos comentarios y al que a aumentado su fe. Que Dios os bendiga.

Acabamos el Ciclo litúrgico con la mirada puesta en Jesús, Rey del Universo, un rey que busca la felicidad y aliviar el dolor de los que sufren, que defiende la causa del pobre e indefenso y que nos invita a trabajar por un Reino de paz, justicia y libertad donde todas las personas encuentren motivos para seguir viviendo y esperando. Ayudar a encontrar estos motivos es tarea de todos los que hemos optado por seguir a Jesús en el camino de la vida, dando vida a aquellas personas que encontramos en el camino y, especialmente, al borde del camino. Para mí han sido y son, las personas que sufren algún tipo de adicción y son atrapados en el mundo de las drogas, los ancianos y marginados, pero para vosotros también habrá rostros concretos, situaciones concretas que no podéis ignorar, a saber: mundo del trabajo, mujeres maltratadas, ancianos, enfermos, niños, jóvenes, matrimonios,…

 

La palabra de Dios en este final de año nos provoca y cuestiona, quiere examinarnos del amor, de si hemos vivido y si hemos amado, que son los signos que nos identifican como cristianos. ¿Cuántos nombres en nuestro corazón? ¿Cuántos momentos compartidos? ¿Cuántos sufrimientos comprendidos? ¿Cuántos miedos quitados? ¿Cuántos…? El señor juzgará a cada uno en la medida que se haya compadecido del hermano pobre y necesitado, en la medida en que hayamos dado y provocado vida y, ésta, en abundancia, entre aquellos con los que nos hemos encontrado. El ciclo litúrgico se acaba con un examen del amor que hayamos o no hayamos dado y, también recibido. “¿Cuándo te vimos con hambre… o con sed? ¿Cuándo te vimos forastero…? Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,31-46). No hay duda, “Dios está con los humildes”, es el verdadero pastor que guía a la humanidad por buen camino, cuidando a los más débiles y velando con amor por los enfermos y sanos (Ez 34,11-12.15-17 y Sal 22), siendo Dios de todos (1Cor 15,20-26.28).

Al final del año litúrgico, cierre de todo un ciclo, el Evangelio no ha perdido actualidad ni radicalidad, más bien la exige para que no caigamos en la pereza, en la dejadez y en la rutina. Nos hace más conscientes de que Cristo volverá con gloria y la historia tendrá un final feliz en donde también todos somos protagonistas, somos obreros llamados a nuestra responsabilidad; que estamos vigilando y comprometiéndonos, no dejando para mañana lo que podemos hacer cada día.

 

José Mª Tortosa Alarcón. Sacerdote en la Diócesis de Guadix-Baza

 

PREGUNTAS:

 

 

  • En tu grupo o con personas afines, revisa y comenta el año que has vivido en relación a tu fe y ¿quiénes son los enfermos, hambrientos, forasteros y encarcelados de hoy?

 

 

 

  • ¿Qué rostro de Jesús nos ofrece el texto evangélico de este domingo?

 

 

 

  • ¿De qué manera sostiene nuestra esperanza cristiana el hecho de que seremos juzgados en el amor?