Natividad del Señor. 25 de diciembre. Ciclo B

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HOY ES NAVIDAD, DIA DE MISTERIO, DE PAZ Y DE COMPROMISO

 

“En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios… Por medio de la Palabra se hizo todo… En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres… Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre” (Jn 1,1-18). Con este himno, los primeros cristianos confesaban su fe en Jesús.

 

Quizás en este día de Navidad, sea un buen ejercicio leer y releer hasta saborear, cada palabra de las lecturas que escuchamos, porque en ellas encontramos el verdadero sentido que tiene el celebrar la Navidad: recibir y acoger la Palabra de Dios y hacer presente a Jesucristo aquí y ahora en el mundo y para el mundo. Navidad es tiempo de buscar a Dios donde se le puede hallar. Nuestra sociedad actual nos lo pone difícil, pues cada vez más, la Navidad se celebra sin referencia al nacimiento de Jesús, pero a pesar de todo, el gozo y la alegría que hemos ido viviendo días atrás, hoy se convierte en realidad porque ha nacido el Dios esperado desde antiguo.

 

Así, toda la liturgia de hoy, nos invita a “gritad, vitoread, tocad” (Sal 97). Jesús no sólo, nos ofrece información de Dios como otros han hecho, sino que es la revelación plena que Dios prometió: “En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora en esta etapa fina, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo… Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser… Adórenlo todos los ángeles de Dios”. (Hb 1,1-6).

 

Es Navidad, nace Jesús con la misma sencillez que nace cualquier niño. Así todos los sentimientos y necesidades humanas que provoca un nacimiento –ser aceptados, queridos, ternura, fragilidad, gozo, alegría, paz, plenitud, armonía, sencillez, debilidad, esperanza- nos los provoca el nacimiento de Jesús. Y lo más grande, este niño, es Dios, alguien cercano a nuestro alcance, que se manifiesta en lo cercano y sencillo, pero lleno de amor. Un Dios gratuito que como nos dirá el apóstol, “podemos amar nosotros porque él nos amó primero” (1Jn 4,19-21; 3,1-2; Ef 1,1-6), que es también la tarea de todo cristiano.

 

“Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres –y mujeres- que Él quiere tanto” proclamamos en la “Misa del Gallo”. Según lo que nos han dejado escrito los evangelistas, que escriben todo su Evangelio, desde la luz de la Resurrección de Jesús, ya desde el nacimiento de Jesús, (pobre, marginado, lejos de su casa y fuera de cualquier casa; nace en la ciudad de David, pero en Belén donde David fue pastor (1Sam 16,11) y son un grupo de pastores, pobres y marginados, los primeros que reciben la noticia de su nacimiento), se nos ofrecen las opciones de Dios por aquellos que quiere tanto: presos, parados, los sin techo, drogadictos, inmigrantes, marginados, enfermos, prostitutas, refugiados, ancianos, etc., todos aquellos que la sociedad considera despreciables y con los que no cuenta porque pensamos que no tienen nada que ofrecer, nada por los que merezca la pena dedicar tiempo.

 

Pero la paradoja de Dios los sitúa en primer plano y los considera dichosos y Jesús dará gracias a su Padre porque a ellos se les revela el Reino de Dios: “Dichosos vosotros los pobres, porque tenéis a Dios por Rey” (Lc 6,20; Mt 5,3); “Yo te alabo, Padre, Señor de cielo y tierra, porque si has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla; sí, Padre, bendito seas, por haberte parecido eso bien” (Mt 11,25). Y, así de esta manera tan sencilla, los confines de la tierra verán la victoria y la paz de nuestro Dios: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz…!” (Is 52,7).

 

José Mª Tortosa Alarcón. Presbítero en la Diócesis de Guadix-Baza

 

PREGUNTAS:

 

 

  • Jesús sigue naciendo (encarnándose) cada día en nuestro mundo. ¿Dónde descubro hoy signos de la encarnación de Dios? ¿Qué signos salvadores y liberadores ofrecemos a la gente que nos rodea? ¿Qué estilo de vida te invita a adoptar la celebración de la Navidad?

 

 

 

  • ¿De dónde brota la alegría con la que celebramos la Navidad?

 

 

 

  • ¿Por qué, en ocasiones, se da en mí el rechazo a la Palabra de Dios?