Navidad - Santa María Madre de Dios 1 enero 2018

Categoría de nivel principal o raíz: Estudio del Evangelio
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Evangelio según Lucas (2,16-21)

En aquel tiempo 16 los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. 17 Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño. 18 Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. 19 Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20 Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. 21 Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Del mismo modo que aquella gente “se admiraban de lo que decían los pastores”, ¿qué experiencia tengo de admirarme de lo que dicen los pobres?

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

En estas personas y hechos, ¿qué maravillas de Dios veo (aquello que no vería sin la fe que el evangelio alimenta)?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas sobre el significado y el contenido de esta fiesta

 

  • Hoy es fiesta no solo porque es domingo sino también porque es la octava de Navidad (=hace ocho días). Celebrar las octavas es un medio que tiene la Iglesia para dar relieve a las fiestas más importantes. Por lo tanto, el primer acento de la fiesta es el mismo de ocho días antes: celebramos el Nacimiento del Señor. Dentro de la gran celebración navideña, un aspecto que esta fiesta de hoy acentúa es el de la maternidad de María. De ahí el nombre de la fiesta. María, como madre del Hijo de Dios, es hoy especialmente festejada.
  • Pero en la mentalidad colectiva la jornada está marcada, sobre todo, porque es año nuevo. Es una buena fecha para desear el bien, la paz, la felicidad –y para pedirlo en la oración y para comprometerse a hacer lo que esté en nuestras manos para practicarlo–.
  • En este contexto, hoy se celebra la Jornada Mundial de la Paz, que da cuerpo a los buenos deseos de paz de estos días. Sin embargo, este aspecto es el que pasa más desapercibido. El lema de este año es: «MIGRANTES Y REFUGIADOS: HOMBRES Y MUJERES QUE BUSCAN LA PAZ». Pararse a contemplar en el belén a Aquel que ES NUESTRA PAZ (Ef 2,14), Aquel en quien vemos el VERDADERO ROSTRO DE LA HUMANIDAD (Jn 1,14; 19,5), tiene que ayudarnos a construir el Reino de Dios, Reino de Justicia y de Paz.
  • La paz es el principal de los dones del Mesías. Sería necesario, entonces, que fuese algo más que un deseo que toca manifestar estos días. Contemplar a Jesús como lo hacía “María”, que “conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (19), nos ayudará.

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • Estamos en la misma escena contemplada la noche de Navidad (Lc 2,1-14). La continuación que hoy encontramos ha omitido el v.15, que une, precisamente, aquel texto con el de hoy. Es bueno recuperarlo: Cuando los ángeles los dejaron, los pastores se decían unos a otros: «Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor».
  • El anuncio de la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo (Lc 2,10) provoca el diálogo entre aquellos que la han recibido (v.15). La “Palabra” (Jn 1,1ss) de vida crea comunidad, crea comunicación, crea comunión.
  • De la comunicación, “los pastores” pasan a la decisión: vamos... a ver eso que ha pasado (v.15). Toman la decisión convencidos de que es el Señor quien se lo ha comunicado (v.15). El anuncio del Evangelio es tal cuando quien anuncia –el ángeldesaparece, es decir, cuando la experiencia vivida es que es el mismo Señor el que llama a seguirlo.
  • Y de la decisión, a la acción (16), a la experiencia personal de encontrar a Dios en la vida, entre los hombres y mujeres, en la carne (Jn 1,14). “Belén” (16) es el lugar donde se verifica el anuncio, el Evangelio. Es el lugar del niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (Lc 2,12.16), el lugar de la lucha de una familia por sobrevivir, para crecer... el lugar donde el amor estalla a pesar de las dificultades para ser acogido. El lugar en el que todo el mundo puede “admirarse de lo que decían los pastores” (18).
  • Estos cuatro momentos: –1– anuncio en la noche de la vida, –2– diálogo en comunidad, –3– decisión / reconocimiento de la llamada y –4– acción / respuesta a la llamada / verificación del anuncio en la vida, recuerdan lo que es el ritmo semanal de la Iglesia entorno a la Eucaristía, lugar del diálogo habiendo recibido el anuncio y la llamada, y lugar de la decisión que empuja a salir, a ponerse en acción en medio de la vida.
  • En Belén, en medio de la vida, los pastores “contaron lo que les habían anunciado” (17). Su presencia entre las personas que encuentran ahí tiene un color, tiene una calidad. Aportan la buena noticia. Aportan la esperanza que han recibido sobre “aquel niño” (17). Su mirada ve lo que no habrían visto sin el anuncio que han recibido.
  • La figura de “María” aparece en la escena especialmente destacada (19). Más adelante el evangelista nos dirá otra vez lo mismo: su madre conservaba todo esto en su corazón (Lc 2,51). “Conservar en el corazón” es la actitud creyente. Si en el Antiguo Testamento lo que había que conservar en el corazón era la Ley, ahora hay que guardar en él a la persona del Hijo de Dios hecho hombre, la manifestación de Dios en la vida y en los acontecimientos.
  • La constatación de que “todo” lo encontraron “como les habían dicho” (20) lleva a los “pastores” a celebrar la experiencia: “volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído” (20).
  • El último versículo (21) de este texto nos dice diversas cosas. En primer lugar, sitúa el nacimiento de Jesús en un contexto determinado, el del pueblo de Israel: “circuncidan al niño”. Lc tiene interés en destacar especialmente que la familia en la que nace Jesús es una familia que se mueve según lo que mandaba la ley de Moisés (Lc 2,22ss).
  • También nos recuerda el anuncio que María había recibido sobre el nombre de su hijo: “Jesús”. Nombre que significa ‘el Señor salva’. Si lo relacionamos con lo anterior: es el Señor quien salva, no la Ley (y, menos, la circuncisión).
  • Finalmente, el evangelista remarca que María es “su madre”. Hay un interés en decir que Jesús ha nacido de las entrañas de una mujer. Por un lado recuerda a los anuncios proféticos (Is 7,14; Mi 5,2). Pero, sobre todo, es porque la Encarnación está en el núcleo de la fe cristiana. San Pablo también lo explicitará: cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la condición de hijos (Ga 4,4-5).