Navidad - B - Bautismo del Señor 7 enero 2018

Categoría de nivel principal o raíz: Estudio del Evangelio
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Evangelio según Marcos

(1,7-11)

En aquel tiempo 7 proclamaba Juan:

–Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.

9 Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. 10 Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. 11 Se oyó una voz del cielo:

–Tú eres mi Hijo amado, mi preferido.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Contemplando a Jesús en su identidad y misión, me redescubro a mi mismo/a en la identidad y la misión que Dios me ha dado y que he recibido por el bautismo y la confirmación. Pienso un poco sobre ello.

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

¿En qué hechos y personas contemplo la iniciativa de Dios que ha asumido la realidad humana, las condiciones de vida de los jóvenes, de los niños, de los pobres, de los obreros...?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas sobre esta fiesta y sobre la escena del Bautismo de Jesús

 

  • La fiesta del Bautismo del Señor cierra las celebraciones de Navidad. Como la fiesta de la Epifanía (Reyes), ésta de hoy tiene un carácter de ‘manifestación’: Dios mismo se manifiesta en la persona de Jesús de Nazaret. Y se manifiesta para todo el mundo. El domingo siguiente, que ya no será del tiempo de Navidad, todavía mantiene este carácter: veremos ahí como Jesús es presentado por Juan Bautista a sus propios discípulos. Lo que se pretende con estas tres fiestas es que nos pongamos ante Jesús, que lo conozcamos, lo acojamos como a quien viene a liberarnos, nos dispongamos a seguirle en la vida cotidiana y a dar testimonio de Él ante el mundo.
  • Los evangelistas tienen interés en dejar claro, desde el principio de sus escritos, quien es Jesús. Pretenden que quien lea o escuche el Evangelio sepa, de buen principio, que Jesús no es un discípulo de Juan Bautista, sino que es “el Hijo” de Dios, el “amado” de Dios (11).

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • El encabezamiento del evangelio de Marcos es muy explícito: Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios (Mc 1,1). Todo va encaminado, desde el principio, a presentar claramente quien es Jesús. No es extraño, por lo tanto, que el bautismo que Jesús recibe de Juan ocupe solamente un versículo (9), ya que el objetivo es poner de relieve la identidad de Jesús de Nazaret (Mc 1,24; 10,47; 16,6). En esta escena ello se produce en los dos últimos versículos (10-11).
  • La misma presentación de Juan que hace este evangelio (Mc 1,4-8) es para conducir la atención del oyente o lector hacia el que viene “detrás” (7). Incluso las imágenes utilizadas remarcan la situación de Juan en relación al Mesías que está a punto de llegar: “desatar las sandalias” (7) era una de las tareas que tenían que hacer los esclavos cuando su amo regresaba a casa.
  • En el centro de esta escena está la manifestación que se produce con el cielo abierto (10-11). Podemos ver ahí diversos elementos. Que el “cielo se rasgue” (10) es la respuesta a la oración del profeta que nos hacíamos nuestra en el tiempo de Adviento: ¡Ah si rasgases los cielos y descendieses! (Is 63,19). Contemplando a Jesús, el Hijo de Dios encarnado, intuimos –y creemos– que este rasgarse significa que ya no hay separación entre el cielo y la tierra, es decir, entre Dios y nosotros, entre Dios y la humanidad. Una vez más la iniciativa la toma Él.
  • Continuando con la escena, conviene que nos demos cuenta de que “el Espíritu” (10) viene a Jesús después de que Juan lo bautizó. Es decir, el Espíritu no proviene del bautismo de Juan. Es una constante en el Nuevo Testamento (Ac 1,5; 11,16; 19,2-4). El Espíritu de Dios nos viene por Jesucristo.
  • “Vio al Espíritu bajar hacia él como una paloma” (10). Esta expresión nos hace pensar en la Creación: un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas (Gn 1,2). Como vemos también en el prólogo de Jn, se nos presenta la Buena Noticia: en Jesucristo renace la creación (Sl 104[103],30), Dios nos re–crea, re–hace nuestra identidad según su plan de siempre, a nuestra imagen, como semejanza nuestra (Gn 1,26).
  • Las palabras “del cielo” (11) tienen resonancias bíblicas: Voy a anunciar el decreto de Yahveh: El me ha dicho: He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará ley a las naciones (Is 42,1). Esta presentación de Jesús con referencia al siervo sufriente (Is 42,1-9; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12.) lo sitúa como Mesías que no vence por el poder sino por la entrega. A la vez, lo sitúa desde el comienzo como servidor: el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mc 10,44-45). * Este por muchos de Mc 10,45 es una fórmula semítica que equivale a «por toda la humanidad», cumpliendo Is 53,10-11.
  • Hoy tenemos una buena ocasión para renovar nuestras promesas bautismales, nuestra militancia: por el Bautismo–Confirmación fuimos unidos a Jesucristo, “el Hijo amado”; el Espíritu que recibimos en él nos dio la identidad de hijos/as amados de Dios; y recibimos la misión de la entregaSi alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mc 8,34); ... Amarás a tu prójimo como a ti mismo ... (Mc 12,28-34)– y del servicioserá esclavo de todos (Mc 10,44)–.