Quinto Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B. Jornada de la Infancia Misionera.

Categoría de nivel principal o raíz: Estudio del Evangelio
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“TE GLORIFICAMOS, PADRE, PORQUE ESTÁS SIEMPRE CON NOSOTROS EN EL CAMINO DE LA VIDA”

 

Jesús no permaneció indiferente ante el sufrimiento humano, sino que se implicó y se complicó la vida para dar vida, en abundancia, a todos aquellos que se encontraba en el camino o acudían a Él en busca de solución y sentido para sus vidas.

 

Los que se acercaban a Él quedaban curados de sus dolencias y Jesús les invitaba a callar, para no alardear de una acción gratuita que sólo busca el bien de las personas y el servicio. El profeta Job define la vida como un servicio que está caracterizado por el esfuerzo y el sufrimiento. Discute con Dios y quiere una explicación. Medita sobre la brevedad de la vida y pone su confianza en Dios. Moisés pondrá su confianza en Dios y le hablará al pueblo para que también ellos hagan esa experiencia (Dt 18,15-20).

 

Pablo exhorta a su comunidad: “Quiero que os ahorréis preocupaciones” (1Cor 7,32-35), todo ello paa nuestro bien para inducirnos al trato con el Señor sin otras preocupaciones que nos distraigan, por eso, vive como un deber el proclamar el Evangelio. Pero un anuncio del Evangelio que siempre lleva a la acción bien discernida en favor de aquellos que más lo necesitan.

 

El Evangelio de hoy (Mc 1,21-28), continuación del domingo anterior, comienza a relatar la actividad pública de Jesús condensando diversos sucesos en una “jornada tipo”, como si nos quisiera decir que así eran los días de Jesús. Nada falta en ella: oración, atención a los sufrimientos humanos, trabajo, descanso, alegría, conflicto, darse y dejarse servir, estar con amigos y con la gente. Jesús es un auténtico misionero.

 

Todo ello nos muestra la pasión de Jesús por la vida. “Donde está Jesús hay vida, crece la vida, se lucha y se defiende la vida” (José Mª Castillo): cura a los enfermos, perdona a los pecadores, cura la fiebre, coge de la mano, levanta al desvalido, y se pone a servir: “no he venido a ser servido, sino a servir y dar la vida en rescate por todos” (Mc 10,45). En definitiva, Jesús, ofrece a las personas la dignidad humana que le habían quitado unas leyes y unas personas que oprimían y marginaban al que sufre o padece enfermedades. Jesús nos hace descubrir que la dignidad humana está por encima de todo, que hay cosas que no tienen precio, sino dignidad y las cosas que no tienen precio, valen por sí mismo y no se pueden manipular. Y las personas, tenemos dignidad, no estamos en venta ni tenemos precio, pues valemos por sí mismas; por eso, “la persistencia de la pobreza y la desigualdad en el mundo de hoy no se puede justificar; y el camino de la paz pasa por luchar contra la pobreza y la falta de equidad”.

 

Y quien ha pasado por estas situaciones, es invitado a servir y dar testimonio, porque uno se siente mejor capacitado para entender al que vive tus mismas situaciones y poderle ofrecer una experiencia con la que contrastar.

 

Este es el camino del discípulo: praxis por la vida del pueblo para encontrarte con el Dios de Jesús que se hace presente donde aflora el dolor y el sufrimiento humano. También orar para descubrir cuál es para ti el lugar concreto de la experiencia de Dios hoy.

 

Toda la Palabra de Dios de este domingo quiere hacernos entender que “el Señor sana los corazones destrozados y sostiene a los humildes” por lo que es importante escuhar su voz y no endurecer el corazón como nos recuerda el salmo 94; que Cristo, hoy sigue presente entre nosotros y continúa haciendo el bien, curando dolencias, enjugando lágrimas, dando esperanza. Que su mano extendida se multiplica haciendo el bien y construyendo un mundo más justo y fraterno cuando cada uno de nosotros (desde nuestra infancia, como misioneros) visitamos y acogemos al enfermo, escuchamos al que está solo, compartimos tiempo con el marginado, nos acercamos al drogadicto, comprendemos al diferente, ayudamos al discapacitado, amamos al que nos hace mal, o dedicamos una parte de nuestro tiempo a voluntariar en alguna asociación y organización solidaria o contribuyendo económicamente con ellas.

 

José Mª Tortosa Alarcón. Presbítero en la diócesis de Guadix-Baza

 

PREGUNTAS:

 

¿A qué dedicamos el tiempo de nuestra jornada?

 

¿Cómo es nuestra oración? ¿Qué experiencias tenemos de encuentro con Dios?

Concreta una acción en esta semana que vaya a favor de los que sufren.