Semana Santa B - Ramos / Pasión 25 marzo 2018

Categoría de nivel principal o raíz: Estudio del Evangelio
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El Evangelio propio de la misa de este domingo es la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Marcos (14,1-15,47), que no cabe en esta ficha, ya que son dos capítulos enteros del Evangelio de Marcos. Para trabajarlo, entonces, habrá que tomar la Biblia o el Nuevo Testamento.

 

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Marcos (Mc14,1-15,47)

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

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Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Pongo especial atención en Jesús: sus palabras y sus silencios, sus actitudes y sus convicciones profundas...

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

Me detengo a contemplar los sufrimientos (pasiones) que viven algunas personas de mi entorno. Me pregunto cómo la pasión de Cristo ilumina esta realidad.

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas para animar al “Estudio de Evangelio” con la Pasión

 

  • Estamos ante una gran oportunidad para hacer una lectura tranquila y contemplativa de la Pasión del Señor. Justo en el día en qué conmemoramos que Jesús entró en Jerusalén para su Pascua, nosotros nos preparamos para entrar en nuestra Jerusalén “celebrada”: la Semana Santa – Pascua.
  • Una contemplación que nos ayudará, también, a vivir nuestra “Jerusalén” del compromiso cotidiano porque nos habremos acercado un poco más a Jesucristo.

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • El complot contra Jesús (14,1) se atribuye a las autoridades y grupos significativos del pueblo judío, no al pueblo como tal.
  • La unción de Jesús por parte de una mujer tiene el significado que Mc explica en boca de Jesús (14,8). Los pobres siempre hacen lo que pueden, y sólo lo que pueden.
  • El valor del perfume (14,5) es equivalente al sueldo anual de un trabajador de la época.
  • Jesús recuerda (14,7) a quienes mencionan a los “pobres” para criticar esta acción, lo que ya decía el AT y que nunca hay que olvidar: Nunca dejará de haber pobres en esta tierra; por eso te mando que abras generosamente la mano a tu hermano, al pobre y al indigente de tu tierra (Dt 15,11).
  • Buscar un lugar para la “cena de pascua” (14,12): los peregrinos venidos de fuera tenían que encontrar a alguien que les dejase alguna sala o se la alquilara.
  • La previsión de todos los detalles más pequeños es simbólica: indica, por un lado, el cumplimiento del designio de Dios (14,41.49) y, por otro, la obediencia filial de Jesús (14,36).
  • “Uno de vosotros va a traicionarme” (14,18). El Salmo 41[40] contiene un versículo, el 10, que expresa esta experiencia vivida por Jesús: Hasta mi íntimo amigo en quien confiaba, el que comía de mi pan, me ha traicionado.
  • “Uno que ha tomado un bocado de mi propio plato” (14,20): todos comían del mismo plato situado en medio de los comensales. Esta frase, entonces, acentúa el hecho de que es uno de sus compañeros más íntimos quien traiciona a Jesús, sin señalar a ninguno.
  • La alusión a la Escritura (14,21 y otras veces) indica que ahora se cumplirá el designio de Dios.
  • “La sangre de la alianza” (14,24) tiene el trasfondo de la alianza del Sinaí entre Dios y el pueblo, sellada con la sangre de las víctimas ofrecidas en sacrificio (Ex 24,4-8; Za 9,11); ahora, la sangre de Jesús sellará la nueva alianza de Dios con la humanidad.
  • En Jesús (14,24) se realiza lo que Isaías había anunciado sobre el siervo del Señor que da la vida para salvar a los pecadores (Is 53,10-11). Jesús hace realidad el designio salvador de Dios “a favor de todos”, de toda la humanidad.
  • “Pero después de mi resurrección iré delante de vosotros ...” (14,28) es un anuncio que introduce un elemento de esperanza de cara a los discípulos, que durante la pasión abandonan a Jesús y lo niegan. Galilea era el lugar donde Jesús había anunciado la buena nueva de Dios (Mc 1,14). Después será el lugar en donde Jesús muerto y resucitado se manifestará a los discípulos, que lo seguirán y anunciarán el evangelio por todas partes.
  • Pedro, Santiago y Juan (14,33) son testigos de algunos hechos más importantes de la vida de Jesús. De hecho, representan al conjunto de los discípulos, la Iglesia, que camina con Jesús.
  • “Abba” (14,36): Jesús emplea este término del lenguaje familiar más directo para indicar su relación de confianza y de intimidad con Dios. También sus discípulos son invitados a orar al Padre con las mismas palabras y la misma actitud (Rm 8,15; Ga 4,6).
  • La “copa” (14,36) en el AT era una imagen de sufrimiento (Is 51,17-22; Jr 25,15; Ez 23,32-34; Sl 75[74],9) e incluso de castigo. Aquí es una alusión a la pasión y muerte de Jesús.
  • “Los encuentra dormidos” (14,37.39.41): en toda la escena hay un contraste fuerte entre la actitud de Jesús, que vela en oración delante del Padre, y la de los discípulos, que se duermen.
  • “Simón” (14,37): por primera y única vez desde el momento en que Jesús le había dado el nombre de Pedro (Mc 3,16), encontramos el nombre anterior del primero de los discípulos. Con ello se quiere indicar que en este momento no es capaz de estar al lado de Jesús y no se hace digno de su condición de discípulo.
  • “El espíritu” y “la carne” (14,38): el ser humano busca hacer el bien y, al mismo tiempo, está sometido al mal y al pecado.
  • “Ya podéis dormir i descansar” (14,41) es una frase con ironía.
  • “Un muchacho” (14,51-52): es un personaje enigmático. En cualquier caso, se trata de un nuevo elemento que acentúa la soledad total de Jesús en los momentos de la pasión y el fracaso vergonzoso de los discípulos.
  • “Él callaba” (14,61): Como el siervo del Señor del libro de Isaías (Is 53,7), Jesús no responde a las falsas acusaciones –más adelante lo encontramos de nuevo (15,5)–. Podemos leer Is 42,1-4.
  • “Sí, lo soy” (14,62): Jesús reconoce ahora abiertamente, ante las autoridades que lo juzgan y quieren condenarlo, su condición de Hijo de Dios. La situación de detenido y condenado evita posibles confusiones sobre qué significa decir eso de ser “Hijo de Dios”.
  • Rasgarse las vestiduras (14,63) es un signo de dolor y de tristeza ante las palabras de Jesús, consideradas una blasfemia. Los jueces tenían que realizar este gesto ritual cuando se demostraba que alguien había dicho una blasfemia y había profanado, por lo tanto, el nombre de Dios.
  • “Eres galileo” (14,70): se sabía que los seguidores de Jesús eren galileos, como él mismo, lo cual los hacía sospechosos de poco ortodoxos en la religión.
  • La negación de Pedro ha ido subiendo de intensidad hasta que llega a este momento (14,71), en el que tiene que reforzar sus palabras con un juramente.
  • “Tú lo dices” (15,2): la respuesta de Jesús a Pilato es ambigua e incluye una cierta reserva. De hecho, Pilato la ha entendido afirmativamente (vv. 9.12), pero le ha dado un sentido político. Tal como se deduce del proceso, los miembros del Sanedrín han aprovechado la pretensión mesiánica de Jesús para presentarlo como un revolucionario político.
  • La crucifixión (15,13) era el tormento más cruel de los que aplicaban los romanos a algunos condenados a muerte. Era un castigo infamante que las leyes romanas sólo permitían aplicar a quienes no eran ciudadanos romanos.
  • Era común que, antes de ser crucificado, el condenado sufriese el castigo de la flagelación (15,15).
  • Les burlas de los soldados (15,19) pretenden ridiculizar la realeza de Jesús: la púrpura, la corona, el homenaje, son elementos típicos de un rey. Para el evangelista, Jesús es realmente el Mesías-Rey crucificado.
  • El “Gólgota” (15,22) era una colina en la cual eran ajusticiados los condenados a morir crucificados.
  • “Vino con mirra” (15,23) era una mezcla que aliviaba los sufrimientos de los condenados. La mirra tiene propiedades narcotizantes. Más adelante, el “vinagre” (15,36) es una alusión a Sl 69[68],22.
  • “Se repartieron sus ropas” (15,24): los soldados tenían por costumbre quedarse los vestidos de los crucificados, que colgaban desnudos de la cruz. Mc cita aquí el salmo 22[21],19.
  • “Dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda” (15,27) expresa que Jesús ha sido contado entre los malhechores. Es una opción clara del Dios liberador que se encarna. Y es la respuesta contundente a la petición de Santiago y Juan (Mc 10,37).
  • La “oscuridad” (15,33) es una referencia a la profecía sobre el día del juicio de Dios (Am 8,9-10).
  • “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (15,34) son las primeras palabras del Salmo 22[21]. Probablemente se quiere referir a todo el salmo, que es, en efecto, una oración de súplica confiada a Dios.
  • “La cortina del templo” (15,38) es la que se encontraba en la entrada del lugar santo del santuario. Es el signo del fin del culto antiguo: con la muerte y resurrección de Jesús comienza la nueva alianza. También simboliza la ruptura de las barreras que impiden el acceso de los paganos al templo: la muerte de Jesús trae la salvación a todo el mundo, sin distinciones.
  • “El centurión” (15,39) era un oficial del ejército romano. Se trata de un extranjero que reconoce a Jesús como Hijo de Dios en el mismo momento de su muerte. La salvación que viene de la cruz y resurrección de Jesús es para todo el mundo.