Pascua - B - Vigilia pascual 31 marzo 2018

Categoría de nivel principal o raíz: Estudio del Evangelio
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Evangelio según Marcos (16,1-7)

1 Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. 2 Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. 3 Y se decían unas a otras:

—«¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?»

4 Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande. 5 Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. 6 Él les dijo:

—«No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron. 7 Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: El va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis, como os dijo.»

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Estos días de Pascua, ¿qué he descubierto (o estoy descubriendo) sobre la muerte y resurrección del Señor? ¿Qué me supone la renovación de las promesas bautismales?

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

En los hechos vividos esta semana “santa”, ¿qué experiencias he hecho de encuentro con el Resucitado? y ¿a través de qué personas? Estas experiencias, ¿cómo me predisponen a volver a mi “Galilea” en donde puedo “ver” al Señor?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas sobre el sepulcro vacío y sobre Galilea

 

  • Este relato del “sepulcro vacío”, es común a todos los evangelios. Aunque no pueda probar nada, se convierte en signo de la afirmación de la fe: Cristo ha sido resucitado por el Padre, es decir, no está entre los muertos, no ha quedado atrapado en el lugar de los muertos en el que había sido introducido.
  • “Galilea” es la vida cotidiana, es el lugar y el ambiente concreto en donde cada uno de nosotros vive, ama, es amado, trabaja, lucha... El lugar en donde vivimos la mezcla de vida y muerte, de amor y desamor, de tristeza y alegría, de trabajo y diversión, de lucha y descanso... “Galilea” es el único lugar en el que podemos “ver” al Resucitado, el único lugar a donde somos llamados por Él a seguirle. Y el lugar en el que cada discípulo hará, en nombre de Él, la llamada a nuevos discípulos, haciendo el anuncio del Reino de Dios (Mc 1,1.14-20).

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • Las mujeres (1) habían sido presentadas poco antes, en el drama de la pasión, justo cuando se produjo la muerte de Jesús, diciendo que miraban desde lejos (Mc 15,40). De ellas se dice que seguían a Jesús cuando él estaba en Galilea y que lo atendían (Mc 15,41), pero no habían aparecido antes en el relato –sí que lo menciona el evangelista Lc, por ejemplo (Lc 8,2-3)–. Y se nos dice que ellas observaban dónde ponían el cadáver de Jesús (Mc 15,47).
  • “Pasado el sábado” (1) se refiere a después de la puesta del sol, momento en el que el descanso sabático ha terminado y se reemprenden las actividades ordinarias. Por eso las mujeres pueden hacer algo que no habían podido hacer antes: “comprar” (1) lo necesario para, al día siguiente, ir a “embalsamar” el cadáver. Al anochecer del viernes no habían podido hacerlo porque comenzaba el descanso del sábado.
  • “El primer día de la semana” (2) es el domingo,  y nos recuerda al primer día de la Creación: Al principio creó Dios el cielo y la tierra (Gn 1,1).
  • El evangelista hace que nos fijemos en la “piedra” (3-4) como una preocupación de las mujeres, diciendo que “era muy grande” (4). Es una manera de crear expectación; así nos preparamos para dar nos cuenta de que algo extraordinario ha sucedido en el hecho inesperado que ya “estaba corrida” (4).
  • “Un joven vestido de blanco” (5): En la Biblia el color blanco es habitual en las manifestaciones de Dios o de sus mensajeros. Se está diciendo, con este signo, que lo que ha sucedido es obra de Dios.
  • Se asustaron” (5): la reacción descrita con esta palabra es la típica ante una manifestación de Dios (Mc 6,50; 9,6). A esta reacción se responde a menudo con el ¡no tengáis miedo! (Mc 6,50) o este “no os asustéis” (6). El susto de las mujeres sigue en le versículo 8, un versículo omitido en el texto litúrgico y que es el último del primitivo final del evangelio de Marcos (un final que dejaba el evangelio abierto a la experiencia personal de cada oyente): Ellas salieron huyendo del sepulcro, pues estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie, del miedo que tenían.
  • La expresión “Jesús el Nazareno, el crucificado” (6) resume la identidad y la historia humana de Jesús.
  • “Ha resucitado” (6): si vamos al sentido del verbo griego, tenemos que decir: “ha sido resucitado”, haciendo referencia a la acción de Dios, quien da la vida al justo, al pobre.
  • Los discípulos “verán” al resucitado “en Galilea” (7) y comenzarán a anunciar el evangelio. Jesús también había comenzado allí (Mc 1,14-20).