La Ascensión del Señor. Ciclo B. Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

Categoría de nivel principal o raíz: Estudio del Evangelio
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LA MISIÓN ESTÁ EN MANOS DEL ESPÍRITU

 

Dice en su estribillo la letra de una canción: “mirad al suelo, corred la voz, que entre los hombres está el Señor, no hagáis castillos para soñar, pues cada día tiene su afán”; y luego sigue “marchó el Señor dejando como encargo…”. Pues bien, aquí nos situamos nosotros, la Iglesia, en ese encargo recibido y apoyado por la presencia constante del Espíritu Santo: “Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos… ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?” ((Hch 1,1-11). Es nuestro turno para dar testimonio de lo recibido y experimentado junto a Jesús (Ef 1,17-23), con un estilo propio “sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la Paz” (Ef 4,2-3). Nos toca “aclamar a Dios con gritos de júbilo” como nos recuerda el Salmo 46, por todo lo que ha hecho Jesús y por su presencia constante, hasta el fin del mundo. Nos corresponde “id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15-20), acompañados de signos: hablar lenguas nuevas, curar enfermos, vestir al desnudo, sensibles al sufrimiento humano, atentos a los empobrecidos, preocupados por los sin techo, acogiendo a los extranjeros y refugiados, rehabilitando drogadictos, acompañando ancianos, visitar presos, atender a las personas que sufren violencia, niños abandonados, trabajando por la justicia y la paz, defendiendo a los trabajadores en sus justas reivindicaciones, etc. y, como decía al principio, con la mirada en el suelo atendiendo al afán de cada día.

 

Porque Jesús vivió todo esto, porque descendió, recibe la coronación de su vida y su obra en su Ascensión (Resurrección), es decir, vive la misma vida de Dios, dando comienzo a una forma nueva de estar entre los suyos. No nos ha abandonado a nuestra suerte, sino que permanece en el rostro de cada persona que le busca, ama y espera; en la Palabra y en el pan de la Eucaristía partido y compartido; permanece junto al que sufre y junto al que es portador de paz y justicia; permanece cercano y dentro de nosotros mismos confiando su obra a nuestras manos, enviándonos por el mundo para ser signos de su presencia. En definitiva, hablamos de signos de vida y liberación que nos recuerdan la coherencia que existe entre lo que se anuncia y lo que se practica.

 

Ante esto sólo me cabe decir ¡menuda responsabilidad! pero, también gracias por la confianza depositada, por fijarte en nosotros y esperar lo mejor de cada uno en esa entrega y misión que nos encomienda Jesús ante el mundo. Gracias porque tu amor por el hombre y la mujer, te lleva a confiar en que “otro mundo es posible” y que podemos ser continuadores de tu obra buscando más lo que nos une que lo que nos divide.

Esta es nuestra responsabilidad y esta es la responsabilidad depositada a los que se encargan de la comunicación que hoy tenemos presentes en la Eucaristía al celebrar la Jornada Mundial de las comunicaciones sociales. No podemos olvidar la importancia de la comunicación en todas nuestras acciones, pero una comunicación que va acompañada de signos y de verdad; una comunicación que siempre busca la información más objetiva posible y lo más comprensible posible. La Iglesia que vive de la comunicación, de la palabra, invierte muchos esfuerzos en esta realidad y quiere ser anunciadora de vida, de esperanza, de justicia y de paz en medio de nuestro mundo, a veces, dividido por la guerra, el terrorismo, el poder, el dinero. Ella se siente portadora de un mensaje nuevo y lleno de esperanza, aunque el cansancio y la desilusión sean realidades frecuentes en la vida de muchas personas.

 

José Mª Tortosa Alarcón. Presbítero en la Diócesis de Guadix-Baza

 

PREGUNTAS:

 

 

  • La Ascensión de Jesús ¿cómo nos afecta a nosotros y a qué nos compromete?

 

 

 

  • El texto evangélico habla de señales que acompañan a los que creen. Escríbelas y tradúcelas a categorías actuales.

 

 

 

  • ¿Qué signos liberadores está esperando nuestro mundo de parte de los creyentes?