Evangelio del Día

Ordinario - A - 33 19 noviembre 2017

 

Evangelio según Mateo (25,14-30)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

14 –Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: 15 a uno le dejó cinco talentos de plata; a otro, dos; a otro, uno; a cada cual según su capacidad. Luego se marchó. 16 El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17 El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. 18 En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

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Estudio de Evangelio domingo 3 de abril

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Tiempo de Cuaresma

 

ciclo A

Domingo 4

3 abril 2011

 

 

Evangelio según Juan (9,1-41)

En aquel tiempo, 1 al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y sus discípulos le preguntaron:

–Maestro, ¿quién pecó: éste o sus padres, para que naciera ciego?

3 Jesús contestó:

–Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. 4 Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas. 5 Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.

 

6 Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, 7 y le dijo:

–Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).

El fue, se lavó, y volvió con vista. 8 Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:

–¿No es ése el que se sentaba a pedir?

9 Unos decían:

–El mismo.

Otros decían:

–No es él, pero se le parece.

El respondía:

–Soy yo.

10 Y le preguntaban:

–¿Y cómo se te han abierto los ojos?

11 El contestó:

–Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver.

12 Le preguntaron:

–¿Dónde está él?

Contestó:

–No sé.

13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 14 Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15 También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.

El les contestó:

–Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.

16 Algunos de los fariseos comentaban:

–Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.

Otros replicaban:

–¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?

Y estaban divididos. 17 Y volvieron a preguntarle al ciego:

–Y tú ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?

El contestó:

–Que es un profeta.

18 Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres 19 y les preguntaron:

–¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?

20 Sus padres contestaron:

–Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; 21 pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse.

22 Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos: porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. 23 Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él.»

24 Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:

–Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.

25 Contestó él:

–Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo:

26 Le preguntan de nuevo:

–¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?

27 Les contestó:

–Os le he dicho ya, y no me habéis hecho caso: ¿para qué queréis oírlo otra vez?, ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?

28 Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:

–Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. 29 Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene.

30 Replicó él:

–Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. 31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. 32 Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento, 33 si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder.

34 Le replicaron:

–Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?

Y lo expulsaron. 35 Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:

–¿Crees tú en el Hijo del hombre?

36 El contestó:

–¿Y quién es, Señor, para que crea en él?

37 Jesús le dijo:

–Lo estás viendo: el que te está hablando ese es.

38 El dijo:

–Creo, Señor.

Y se postró ante él.

39 Dijo Jesús:

–Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos.

40 Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:

–¿También nosotros estamos ciegos?

41 Jesús les contestó:

–Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

 

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Ante Jesús, ¿me sitúo como el ciego o como los fariseos?

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

¿Cómo miro a los demás? ¿Como Jesús mirando al ciego o como lo miran los fariseos?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas sobre algunas claves de lectura y simbolismos del texto

 

– Jesús es “la luz del mundo” (5). Ya lo había dicho (Jn 8,12). Pero lo dice también de los discípulos (Mt 5,14).

– Además del tema de la “luz”, tiene importancia la clave de lectura que nos da el diálogo sobre “el pecado” (2-3). La ceguera no proviene del pecado (3). Por lo tanto, el ciego no simboliza el pecador y la ceguera el pecado. Más bien, la ceguera es la situación previa a haber acogido a Jesús y su Palabra. Y la vista (37) que Jesús da simboliza la fe (38). En cualquier caso, una enfermedad nunca es un castigo por el pecado.

– Que el ciego lo sea “de nacimiento” (1) quiere decir que el hecho de ver –la fe– será una cosa nueva, símbolo de una nueva vida: será un nuevo nacimiento (Jn 3,1ss).

 

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

? Jesús “ve” (1) el problema del “hombre” y da respuesta (6) sin que él la pida: toma la iniciativa y pasa a la acción (6-7) después de haber observado la realidad (1) y de haberla reflexionado en equipo (2-5).

? Pero no sólo parte de la realidad. También parte de un proyecto que explicita: “para que se manifiesten en él las obras de Dios” (3); “soy la luz del mundo” (5); “para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos” (39).

? Esto es lo mismo que la JOC ha recogido de Joseph Cardijn: Dios tiene un proyecto de vida digna para cada joven trabajador/a, que “es hijo/a de Dios”; mirando la realidad vemos que los jóvenes son explotados en el trabajo, “tratados como bestias de carga”; “organizados en el seno de la Iglesia pueden pasar a la acción y transformar la realidad según el proyecto de Dios”. Sólo así podrán reconocer al Dios que siempre trabaja (Jn 5,17).

? El ciego, en el pasado, “se sentaba” (8). Esta constatación de los vecinos que Jn recoge, subraya el cambio que Jesús ha provocado.

? El “hombre” se convierte en testigo de Jesús ante los fariseos (15.17.25.27.30-33). A todas las cuestiones que le plantean siempre responde explicando los hechos, la experiencia. Dando testimonio de este modo, se adentra en un proceso que lo lleva a proclamar su fe (38).

? Este proceso comienza por obedecer la Palabra de Jesús, a quien no ha visto (7), pasa por el sufrimiento de las pruebas a qué es sometido hasta ser expulsado de la sinagoga (8-34), para llegar a encontrarse ante el misterio que se le manifiesta (35-38).

? La Palabra de Jesús aparece como don clave que permite iniciar el proceso (7) y que permite la profesión de la fe (37-38).

? El texto nos invita a situarnos ante la Palabra de Jesús: ¿lo haremos abiertos a su acción, como el ciego, o encerrados en lo que ya “sabemos”, como los fariseos (29)? Los fariseos, con su “ver” no dejan lugar a la iniciativa de Dios (41).

? El pecado, que Jesús había negado (2-3) en un pobre marginado tenido por pecador (el “hombre ciego de nacimiento”), es atribuido, en cambio, a los fariseos (41).

? Jesús discrimina (39), porque no todo es igual, porque no todo el mundo se posiciona del mismo modo ante Dios y ante los demás. Él, como “luz del mundo” (5), provoca esta discriminación –“juicio” (39)–: su luz pone de manifiesto lo que hay en los corazones. Jesús no condena; su luz permite que todo el mundo pueda tomar posición de nuevo –nacer de nuevo–; también los fariseos ... si quieren!