Evangelio del Día

Ordinario - A - 33 19 noviembre 2017

 

Evangelio según Mateo (25,14-30)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

14 –Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: 15 a uno le dejó cinco talentos de plata; a otro, dos; a otro, uno; a cada cual según su capacidad. Luego se marchó. 16 El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17 El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. 18 En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

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Estudio de evangelio domingo 29 de julio

Categoría de nivel principal o raíz: Estudio del Evangelio
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Tiempo ordinario

ciclo B

Domingo 17

29 julio 2012

 

Evangelio según Juan (6,1-15)

En aquel tiempo, 1 Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). 2 Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. 3 Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 4 Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:

–¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?

6 Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.

7 Felipe le contestó:

–Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.

8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:

9 –Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?

10 Jesús dijo:

–Decid a la gente que se siente en el suelo.

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. 11 Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. 12 Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:

–Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.

13 Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. 14 La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:

–Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.

15 Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Me pregunto si me siento identificado/a con el retrato de los discípulos, que están con Jesús, en diálogo con Él, colaborando, recogiendo lo que Él transforma...?

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

¿Encuentro ahí a esta “gente” por la cual Jesús da la vida? ¿Qué les he ofrecido como colaborador/a de Jesús y de su “reinado”?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas para seguir el hilo del Evangelio

 

  • Dos domingos atrás veíamos que Jesús enviaba a los Doce a hacer lo que Él hace (Mc 6,7-13); el pasado domingo vimos que regresaban y explicaban a Jesús lo que habían hecho y enseñado, y descansaban en Él; y que con Él volvían a la acción después de ver la multitud como ovejas sin pastor (Mc 6,30-34). Hoy contemplamos una de estas acciones de Jesús con los discípulos. O, mejor dicho, como Jesús pone a los discípulos en acción.

  • Como el pasado domingo, contemplamos específicamente a los diversos personajes.

  • Este año seguimos el Evangelio de Mc. Pero, para contemplar esta escena, durante cuatro semanas la liturgia aprovecha la reflexión que dedica a ella san Juan en su capítulo sexto.

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

Contemplemos a Jesús

  • “Se marchó al otro lado” (1). No deja de moverse, de ir a dónde está la gente.

  • “Lo seguía mucha gente” (2). “Acudía mucha gente” (5). Más adelante (Jn 12,32), el evangelista le hace decir a Jesús que, glorificado en la cruz, atraeré a todos hacia . La fe viene de su Pascua (4).

  • “Hacía signos con los enfermos” (2) que motivaban que lo siguiera “mucha gente”.

  • “Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó” (3). La montaña es el lugar donde se dio la Ley: Jesús es el nuevo Moisés (como en Mt 5,1ss). Pero también es el lugar del banquete mesiánico: Isaías dice que Dios ofrecerá a todos los pueblos un convite (Is 25,6-9); Jesús da cumplimiento a esta profecía. En cualquier caso, la montaña es lugar de encuentro con Dios.

  • “Levantó los ojos” i vio que “acudía mucha gente” (5), es decir, tiene la iniciativa en mirar a las personas y la realidad. Y actúa en consecuencia con lo que ve.

  • “¿Con qué compraremos...?” (5-6): hace preguntas para provocar la misma inquietud que tiene Él.

  • Esta inquietud se manifiesta en el deseo de dar “pan” a la “mucha gente” (5-6), y a cada uno (7). Es un deseo totalmente gratuito, motivado por el solo hecho de haber visto a la gente. Pero el pan significa el don de su propia persona: el grano de trigo que cae en tierra y muere... (Jn 12,20-24). Que “sabía lo que iba a hacer” (6) significa esto: dar su propia persona, a través de la muerte y resurrección, para que aquella multitud tenga vida.

  • Ordena que los discípulos hagan sentarse a la gente (10). Quien tiene invitados en casa les sienta alrededor de la mesa: Jesús preside una comunidad y es el único que da el alimento (11); los apóstoles son quienes reúnen a la gente y los acompañan hasta su sitio: es la tarea de la Iglesia.

  • “Tomó los panes... acción de gracias... repartió...” (11): evoca la eucaristía que celebraba la comunidad de Jn, en la cual el Resucitado seguía alimentado su fe.

  • Ordena que “recojan los pedazos” (12): del compartir siempre sobra; y todo es importante, por pequeño que sea, también aquello que tiraríamos o menospreciaríamos. Aunque probados por muchas tribulaciones, su rebosante alegría y su extrema pobreza han desbordado en tesoros de generosidad (2Co 8,2). (Podemos ver también Ex 16,15-18; 2Re 4,42-44).

  • “Se retiró a la montaña” porque no quiere que “lo proclamen rey” (15): a la “montaña”, al encuentro del Padre, de quien recibe la verdadera gloria. Jesús sólo acepta la gloria que le puede dar Dios –en la muerte y resurrección–; no acepta la de los hombres, que es una gloria, una realeza, según los criterios del poder de este mundo (1Sa 8).

Contemplemos a los discípulos

  • Están con Jesús (3). Si regresamos a Mc podemos recordar lo que decía cuando Jesús eligió a los Doce (Mc 3,14).

  • Están en diálogo con Él: interpelados, como Felipe (5-7), o llevando la iniciativa y aportando, como Andrés (8-9).

  • Colaboran con la acción de Jesús: organizando a la gente (10) y “recogiendo” los efectos de aquella acción (12-13), es decir, asumiendo las transformaciones que ha habido.

Contemplemos al pueblo, a la “gente”

  • Siguen a Jesús o van a donde Él está (2.5). Sienten atracción, intuyen que Jesús es bueno para ellos.

  • Tienen necesidad de “comer” (5). Deseo de felicidad, de proyectos de vida.

  • Son muchos (10).

  • “Se saciaron” (12). Lo que Jesús da, siempre satisface.

  • Interpretan mal “el signo” (14), y quieren “llevárselo” a Jesús para “proclamarlo rey” (15).