DIOS EN LA PLAZA DEL PUEBLO... EN LAS CALLES DEL BARRIO

Categoría de nivel principal o raíz: Contemplación de la Vida
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Última actualización: 02 Julio 2015
Creado: 02 Julio 2015
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            A través de muy variadas actividades: asistencia primaria, apoyo escolar, clases para adultos, talleres, grupo de jóvenes, encuentros-convivencias, charlas-mesas redondas... vamos desarrollando un ensayo de pastoral social y de la caridad en la comunidad parroquial de Santo Toribio,  abierto y al servicio del barrio de las Delicias de Valladolid.


    "Delicias, un barrio para todos y para todas", que así se llama nuestro proyecto, pretende hacer camino evangélico en y con la gente de nuestro barrio. Comenzamos como un apoyo a la población inmigrante, luego como una propuesta para la creación de un espacio intercultural de convivencia y encuentro. Actualmente, siendo fieles a nuestra historia y conmovidos por la doble mirada a la realidad de nuestro barrio y al evangelio,  nos centramos más en la atención-acompañamiento de los jóvenes y los adolescentes. Contamos para ello, desde hace dos años, con la importante presencia de un educador de Caritas que coordina y anima esta opción entre nosotros.
            Con él nos planteamos lo que llamamos un acompañamiento integral desde las diversas dimensiones del joven (fe, familia, amigos, tiempo libre, estudios,...). Con un buen equipo de voluntarios,  también animamos la búsqueda de sentido y facilitamos la madurez humana. Desde nuestra opción de fe, con el fondo de la compasión, intentamos ofrecer un eficaz acompañamiento pastoral y una competente relación de ayuda motivacional y trasformadora.
    Este lugar de encuentro educativo se hace testimonio, ministerio de ayuda y plataforma para nuevos espacios de acompañamiento.   Ponemos rostro y tocamos lo que los datos sobre la exclusión social  pretenden reflejar acerca de la injusta crisis de nuestra sociedad.  
    Intentamos poner a Dios en la calle, que "quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás", también cuando intentamos denunciar y sentimos impotencia o cierto desaliento; aunque sin resignación, con nuestras limitaciones nos ponemos manos a la obra, sintiéndonos en sintonía con María, "Nuestra Señora de la prontitud, la que sale de su pueblo para ayudar a los demás".
    
    
    Estas son algunas de las claves y de las acciones que vivimos como sencillo ensayo que trata de "encender fuego en el corazón del mundo", en las calles del barrio.
    También apuntamos una valoración acerca de la opción y del trabajo del voluntariado en la comunidad parroquial:

 


1.   COMPROMISO SOCIAL Y SOLIDARIO

A.   Primer ejercicio: mirada a la realidad.

Este ejercicio se articula en dos momentos:
Cuando comenzamos a trabajar nos situábamos ante un  nuevo y complejo fenómeno social y personal: el barrio alcanzaba la mayor tasa de inmigración conocida por el conjunto de sus vecinos. La presencia de estas nuevas familias en las Delicias fue una realidad que influyó en la vida cotidiana de todos, desde el mismo aspecto exterior de nuestras calles hasta el modelo de convivencia. Fueron, y aún son, muchas las implicaciones sociales, vecinales, políticas, económicas, religiosas, educativas,… que aporta esta nueva realidad.

Desde que en nuestro barrio apareció la conocida crisis se han ido acentuando los procesos de empobrecimiento y desigualdad. Son muchos los vecinos del entorno parroquial afectados por un alto grado de vulnerabilidad social e inseguridad económica (parados de larga duración, trabajos precarios, familias con necesidades básicas no cubiertas desde nuestro modelo de bienestar: alimentación, vivienda, suministros básicos,...).
Con la cronicidad de la escasez y de la pobreza van apareciendo estrategias de distanciamiento y de huida, que deshacen los vínculos familiares y sociales, que validan las percepciones negativas del barrio que terminan produciendo lo que afirman. Esta escisión vecinal hace posible que se acentúe no sólo la pobreza personal y familiar (el proyecto vital), sino también la que podríamos llamar colectiva (las relaciones vecinales), creando un caldo de cultivo para la irrupción de una segunda oleada de empobrecimiento y exclusión social con efectos más intensos.


B.   ¿Cómo nos situamos en esta realidad?
Ofrecemos un espacio significativo que evite la configuración y consolidación de sociedades yuxtapuestas que vivan en la mutua ignorancia y que puedan terminar por reforzar prejuicios y estereotipos que generen fobias y conflictos. La mejor alternativa pasa por ensayar lugares de diálogo y comunicación entre culturas, y entre estas y la sociedad de acogida que, cada vez más, se debe ir redefiniendo como una sociedad pluralista, abierta y acogedora, edificada sobre el aprecio y el respeto de los derechos humanos, de la diversidad cultural, de las libertades y de una democracia más renovada y participativa.

Nos damos cuenta de que debemos afrontar la nueva fragmentación social y sus consecuencias, no solo con una mirada en el presente, sino visualizando y siendo signo de nuevos proyectos, de caminos de futuro alternativos. En este sentido entendemos que es imprescindible desvelar los valores que se encuentran detrás de las injustas decisiones de los ámbitos económicos y políticos, queremos contribuir positivamente a ello poniendo, en primer lugar, el sufrimiento que conocemos están padeciendo las personas, familias y colectivos más vulnerables de nuestro barrio.
Desde esta posición social aportamos nuestro granito de arena al ingente compromiso de construir una sociedad que priorice el justo cuidado de sus ciudadanos en una situación de mayor precariedad, porque "una sociedad que no sea capaz de proteger a los más débiles y frágiles perderá su musculatura moral y su densidad ética para construir un futuro digno".


C.   Acciones que desarrollamos en el proyecto

    Teniendo en cuenta la realidad en la que nos encontramos y nuestras propias opciones evangélicas, desde diversos análisis y estudios, nos planteamos ofrecer una aportación significativa en el ámbito del barrio, poniendo en marcha un proyecto de intervención social con objetivos, contenido y metodología específica, que se van revisando según la realidad se va trasformando. De la programación, ejecución, seguimiento y valoración final de las mismas se responsabiliza el grupo de voluntarios
    Este grupo se subdivide en varios equipos, cada uno tiene su propia dinámica y funcionamiento, cada dos meses hay una reunión general de voluntarios ("café del voluntario") donde se articulan estrategias comunes y se ponen en común resultados, dificultades, propuestas,...

Apoyo escolar para niños y jóvenes entre 5 y 18 años. Esta ha sido la actividad con la que comenzamos el proyecto. Lo que nació como un servicio dirigido al conjunto de la población emigrante es ahora una acción en la que participan niños y jóvenes del barrio, sea cual sea su origen, nacional o extranjero. En el momento actual asisten 105 niños y jóvenes. Desde esta actividad han nacido otras nuevas que nos han permitido  relacionarnos y conocer la realidad de muchas familias del barrio.
Clases de español para adultos, sobre todo para la población procedente del norte de África. Comenzamos con algunas madres de los niños que participaban en el apoyo escolar,  hoy son unas 30 mujeres y hombres que vienen por la mañana o por la noche.

Educación de adultos enmarcada en una intervención más amplia sobre la población gitana muy presente en el barrio. Participan 32 hombres y 38 mujeres. Pretendemos fomentar la formación y mediación socio – cultural.

Grupo “Asómate” de jóvenes para la prevención y adquisición de habilidades personales y sociales. Participan actualmente 12 muchachos procedentes de las diversas actividades que se desarrollan en el proyecto y de otras propias de la parroquia. En este grupo apreciamos la interrelación y el encuentro con otros jóvenes de la parroquia y del barrio. Los viernes a las 6’30 h de la tarde

Desde el pasado curso se vienen desarro­llando dos talleres, que valoramos mucho, con muchachos procedentes de los diver­sos grupos que están en el entorno parro­quial y de otros que se van acercando. Se trata de un taller de literatura fruto del cual se ha publicado ya tres fanzines, lee los lunes, trabajado por los jóvenes y sus animadores.  Han construido una página web: http://leeloslunes.interlineado.com/
    También once jóvenes participan en un taller de música (percusión) animados por dos profesionales  y coordinado con otras ONGs de la ciudad.

Juegos y campamentos con los niños, y jóvenes, excursiones, cine, visita a exposiciones…
Atención primaria a través del grupo de caritas parroquial que trabaja en coordinación con los responsables del proyecto Delicias, un barrio para todos y para todas.
Encuentro intercultural que se desarrolla en Navidad. Cada año elegimos un tema o un gesto significativo, desde la realidad del proyecto o del barrio. Compartimos comida, canciones… La participación y el ambiente familiar y de amistad es muy importante.
En el espacio de estas actividades se va produciendo el encuentro personal y amistoso entre los voluntarios y las personas que participan en el proyecto que, en algunos casos, van convirtiéndose en voluntarios. Esto lleva consigo la aparición de nuevas zonas de encuentro con sus acciones menos mensurables y más ocultas; pero muy importantes:
Mediación social y familiar.
Acompañamiento y ayuda en situaciones de emergencia y otras realidades sociales y familiares difíciles (enfermedades, accidentes, paro, desarraigo familiar,…)  
Atención especial a la mujer. Somos conscientes de que es imprescindible incluir la perspectiva de género para poder entender y actuar en el ámbito de la exclusión.
Huerto comunitario: A través de esta actividad pretendemos que algunos jóvenes compartan el esfuerzo de un proyecto común con la preparación y cuidado de una huerta situada en la casa de acogida Miguel Ruíz de Teviño gestionada por las Hijas de la Caridad. Al mismo tiempo esta actividad favorece el encuentro y la convivencia con los residentes de la Casa.
Excursión – convivencia con las familias que participan en el proyecto. Se realiza al final del curso.
Desde hace dos años vamos dando pasos en la elaboración de una propuesta de "acompañamiento" Este nuevo marco de actuación es lo que denominamos programa educador de barrio (animado por un educador de Caritas diocesana), cuyo objetivo es recuperar el espacio abierto como lugar de educación y participación colectiva, en busca mejoras y condiciones de vida digna para los vecinos, enriqueciéndolo, además, con la necesaria la transmisión de valores. En el espacio de estas actividades se va produciendo el encuentro personal y amistoso entre los voluntarios y las personas que participan en el proyecto que, en algunos casos, van convirtiéndose en voluntarios. Esto lleva consigo la aparición de nuevas zonas de encuentro con sus acciones menos mensurables y más ocultas; pero muy importantes:
Mediación social y familiar.
Acompañamiento integral privilegiando el encuentro con las situaciones sociales y familiares difíciles, de exclusión (enfermedades, accidentes, paro, desarraigo familiar,…)  
Atención especial a la mujer. Somos conscientes de que es imprescindible incluir la perspectiva de género para poder entender y actuar en el ámbito de la exclusión.

Grupo de formación de voluntarios. Son 6 jóvenes de entre 17 y 20 años que han estado con nosotros en las diversas actividades y que hoy comparten sus inquietudes para desarrollar su acción voluntaria.
Otras actividades que se han desarrollado y que actualmente no hacemos:
Curso de costura
Cursos de cocina
Encuentro musical “Con la misma voz”.
Clases de árabe para niños procedentes del norte de África.









2.   PROYECCIÓN SOCIAL

Esta dimensión del proyecto se desarrolla en diversos niveles:

En el conjunto de la población del barrio donde el proyecto es conocido y valorado de tal manera que, por ejemplo, la participación en el mismo es cada vez más amplia y diversa por la trasmisión boca a boca.

En los colegios donde la colaboración se extiende a los equipos directivos y a los  profesores, en distintos momentos del curso escolar nos comunicamos para hacer el seguimiento y compartir las orientaciones que los profesores nos dan sobre algunos de los niños/jóvenes que participan en el proyecto.

En el barrio (también en los centros educativos) ofrecemos charlas, mesas redondas acerca de la tarea que realizamos y como aportación en la toma de conciencia, análisis,  propuestas alternativas,… en torno a la exclusión y la pastoral social y de la caridad, en coordinación con otros colectivos del barrio y de la ciudad.

En otro proyecto vinculado a éste de atención solidaria y acompañamiento: desde la sección de catequesis de la parroquia, pusimos en marcha las jornadas de valores humanos Padre Jaime. Estas jornadas van dirigidas a los niños y adolescentes en edad escolar, y tienen como centro la educación en valores humanos.

En los diversos medios de comunicación de la provincia.

En colaboración con otras ONGs o asociaciones que comparten con nosotros inquietudes y proyectos, algunas son del barrio, y otras  desarrollan su actividad fuera de él.

3. VALORACIÓN DE LA LABOR EJERCIDA

    La presencia, prolongada en el tiempo, de las personas voluntarias que participamos en el proyecto da estabilidad al mismo y alienta nuevos caminos y experiencias de acción social.
    Estas son algunas de las valoraciones que nacen de esa fidelidad creativa de todos los voluntarios que compartimos camino:

Vivimos un ambiente de amistad entre los voluntarios y participantes del proyecto.

    Nuestra experiencia nos dice que el punto de partida para este desafío que nos planteamos es el encuentro existencial, un auténtico intento de diálogo con toda la realidad del barrio; pero sobre todo con las personas. Los participantes del proyecto hemos ido creando un nuevo espacio que apunta hacia la valoración personal y comunitaria del otro distinto. Aprendemos a solucionar los conflictos derivados de la nueva situación, sin recurrir a las fáciles descalificaciones y rechazos que afectan a las personas y grupos tocados por el riesgo de exclusión o de marginalidad.
    La problemática del diferente que sufre constituye la base del encuentro y la convivencia de nuestro proyecto que se abre, cada vez más, a personas que, por los efectos de la crisis, sufren el deterioro provocado por el nuevo progreso de la desigualdad y la descohesión social.


Apostamos por un voluntariado alejado de la solidaridad blanda  

    Lejos de la solidaridad blanda e indolora, planteamos un modelo de voluntariado con valores éticos y crítico con el orden injusto que margina y excluye. Nuestra posición no es aséptica ni distante. El voluntariado que participa en el proyecto tiene una dedicación a tiempo parcial; pero con una implicación viva de modo que, el que es objeto de nuestra acción solidaria, se hace compañero y amigo. Con él y con ellos, también como colectivo, compartimos las alegrías, las esperanzas, las tristezas y las frustraciones.
    Tratamos de dar respuestas orientadas hacia la escucha a las personas, abordando necesidades, también las no mediatizadas directamente por lo económico,  que hablan de la calidad y calidez del voluntariado.


Ensayamos un voluntariado que se enriquece en el encuentro con el otro distinto
 
    Entre nosotros, procuramos evitar un lenguaje que puede bloquear el espíritu de participación corresponsable, nos referimos al que utiliza términos como "usuario", "demanda", "receptor de ayudas", "beneficiarios"..., estas expresiones son sustituidas por nombres propios, experiencias compartidas, narraciones,… Así, en nuestro proyecto, hay personas que comenzaron aprendiendo español o participando en diversas actividades y hoy son colaboradores activos del programa de una manera estable o puntual.
    Entendemos la acción social del voluntariado como un encuentro fecundo con el otro distinto que nos hace salir de nosotros mismos. El voluntariado es acoger, escuchar, descubrir que tenemos algo que dar; pero también es aprender y recibir de lo que el otro es, tiene y puede ofrecer. En la acción de nuestro voluntariado intentamos que se produzca un encuentro que nos agrande el corazón y nos implique en un proceso de conversión personal y social.



Nos apasionamos por un voluntariado que explora nuevos modelos de acción

    El voluntariado no es solo ayudar solidariamente al otro a salir del sufrimiento y de la pobreza. Quienes nos acercamos al ser humano en momentos de grave dificultad y de intensa fragilidad, estimamos la inmediatez de la ayuda.   No negamos este tipo de ejercicio; pero con­sideramos imprescindible explorar nuevos modelos de acción que aborden el trabajo sobre el sentido y permitan iniciar otros procesos sostenidos de empodera­miento, de desarrollo personal y comunitario, de implicación parti­cipativa y transformadora, que hagan frente al conformismo y a la ideología del olvido y del letargo social.
    Estos procesos, con sus espa­cios de encuentro y conviven­cia, son los que nos permiten cono­cer a las personas en su verdadera dimensión y actuar para fortalecer sus capacidades, su confianza y su protagonismo,  para hacer frente a los riesgos de exclusión.


Animamos  un voluntariado que mira y ve con esperanza transformadora

    Creemos en la acción social narrativa, es decir aquella que tiene muy en cuenta la trayectoria, la experiencia, la situación vital, personal, familiar, social, cultural… de la persona. Este estilo nos permite no reducirnos a las penalidades que lleva consigo la exclusión,  nos lleva también a explorar las posibilidades de la alegría compartida. Exploramos la perspectiva de las sombras pero también de los gozos.
    En la acción narrativa hay una importante exhortación práctica para abandonar los esquemas reduccionistas de las personas o colectivos. Demasiadas veces tenemos una visión esperpéntica, despreciativa o humillante de algunos sectores marginados. En la vida de los excluidos hay sufrimientos pero, sobre todo, hay muchos dones y alegrías que pasan desapercibidos para nuestra mirada que, en ocasiones, no sabe desprenderse de los prejuicios. Desde esta perspectiva valoramos mucho la acción social que potencia la autoestima personal, el aprecio que uno hace de sí, el que un individuo disponga de voluntad, personalidad y ánimo.  No por esto restamos importancia a los factores estructurales como causa y agentes de superación de la marginalidad, sabemos que la exclusión social no se explica meramente por la falta de esfuerzo personal o porque el afectado por la misma sea “incapaz o perezoso”.