UNA COMUNIDAD ECLESIAL SIGNIFICATIVA EMOCIONALMENTE

Categoría de nivel principal o raíz: Contemplación de la Vida
posted by: Administrator
Última actualización: 14 Enero 2016
Creado: 06 Septiembre 2015
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Al acudir a la sesión Comunidades eclesiales significativas de la Asociación de Sacerdotes del Prado (Escorial 3-7 agosto 2015) y al repasar el programa, se me ocurrió decirle al Responsable Regional, en tono distendido, que faltaba algo relacionado con lo emocional, para que fuera realmente completo. Dado que últimamente está de moda en encuentros de formación de muchos ámbitos este aspecto de nuestra personalidad.

 

No sabía que al final de la sesión, iba yo mismo a complementar este aspecto echado de menos en esa sesión.

En una de las reuniones de grupo expresé mi experiencia pastoral última, como un noviazgo a la espera de consumar el matrimonio. Esta imagen no dio tiempo a desvelar y desarrollar el significado de la experiencia que estaba viviendo.

La novia no es otra que la Comunidad parroquial en la que estoy: en los tres años que llevamos de relaciones nos hemos ido conociendo, compenetrándonos, echándonos de menos en las ausencias con mensajes de ánimo, de deseos de reencuentro. Mi entrega era correspondida y sus atenciones estimulaban a su vez mi donación.

El momento privilegiado de nuestros encuentros son las eucaristías diarias. Donde nos expresamos nuestra mutua entrega en el recuerdo y seguimiento de Aquel que lo hizo con entrega total en la cruz por nosotros. Memoria que estimula nuestra reciprocidad.

Esta experiencia da sentido y llena de significado el ministerio pastoral que se me ha confiado. Una experiencia nueva porque descubro que tiene nombre y cara concreta (Evangelina, la podríamos llamar). Donde canalizo mi amor y mi actuar diario. Diferente de otras relaciones tenidas mas difuminadas, que carecían de concreción y significado. Aquí el objeto y la meta estaban bien visibles. Nuestras relaciones son públicas e institucionalizadas.

Tengo que admitir que en nuestras relaciones hay de todo: alegrías, desilusiones, enfados, discusiones. A veces hasta nos echamos en cara cosas que esperamos del otro y no nos llegan. Momentos de sufrimiento y momentos de gozo. Pero siempre sabiendo que está el otro ahí. Que ambos podemos contar el uno con el otro.

Hasta ahora me había preocupado de tener bien formado mi mundo teórico, de ideas y teología. Como mi compromiso de vida y practicas de buenas obras. Pero mi mundo sentimental, emocional y afectivo se movía como en la clandestinidad, al margen de las otras dimensiones que legitiman mi vida. No veía el cauce de su desarrollo abierto que proporciona equilibrio y madurez a la persona.

Ahora la Comunidad Cristiana integrada por personas concretas variopintas, con sus nombres y circunstancias personales. Con sus expectativas, deseos y grandezas. Con sus pobrezas ignorancias y pecados. Integrando un todo concreto con personalidad propia es la destinataria de mi ortodoxia, ortopraxis y ahora la descubierta ortopatía: que toma carta de legalidad, los correctos sentimientos, emociones y afectos puestos al servicio de la voluntad de Dios en esta Comunidad cristiana que Dios ha puesto en mi camino.