OBRA ESCRITA DEL P. CHEVRIER.

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OBRA ESCRITA DEL P. CHEVRIER.

Antonio Chevrier (1826-1879) nunca pensó escribir ni un libro de espiritualidad ni mucho menos de teología. Era un cura que realizó sus estudios en el Seminario de Lyon, fue coadjutor, capellán de una obra social “La ciudad del Niño Jesús” y finalmente fundó una obra de la Primera Comunión en “El Prado”. Quiso formar a seminaristas para ser catequistas de los pobres (fueron luego los sacerdotes del Prado), buscó ayuda en laicos, sobretodo en algunas jóvenes con la que finalmente fundó una comunidad religiosa.

 

Lo que llamamos su obra escrita consiste, en trece series de documentos clasificados el año 1900. De la primera hasta la cuarta (notas de estudiante, textos y notas para la predicación, dos series de sermones elaborados) datan de su época de seminarista y sus primeros años de ministerio. Sus notas de seminario dejan memoria de sus estudios de humanidades, filosofía y teología, y de algunos temas de espiritualidad. Se guardan luego sermones de sus primeros años de ministerio, redactados en su totalidad – a menudo se usaban unos manuales de predicación – o en esquema y lo que llamaríamos unas fichas de lectura (repertorios): textos y referencias bíblicas, patrísticas, lecturas espirituales. Son interesantes ya que muestran la seriedad de su orientación espiritual, lo que contrastaba con la teología esquemática del seminario.

Las series quinta a séptima (misterios del rosario, víacrucis, pasión, catecismos) corresponden a las etapas de la “Ciudad del Niño Jesús” y de “El Prado” donde sus principales tareas a partir de 1857, después de su “conversión”, son catequizar niños, adolescentes y adultos. Elabora sus propios catecismos a partir de algunos ya existentes a los que rellena, por decirlo así, de Evangelio y usa comentarios al rosario y al vía crucis que él mismo va enriqueciendo con su reflexión bíblica.

El cuerpo principal de los escritos del P. Chevrier, las series octava a duodécima (divinidad de Jesucristo, sus títulos, sus enseñanzas Esperit Sant. oración, Eucaristia, examen de consciència, virtudes, reglamentos, sacerdocio y, culminándolo todo el manual El sacerdote según el Evangelio o El Verdadero Discípulo de Nuestro Señor Jesucristo ), constituyen el núcleo de su proyecto de “formación de apóstoles pobres para evangelizar a los pobres”, como él repetía. Partiendo de la intuición que el discípulo que deviene apóstol de los humildes y pequeños debe encontrar su base más sólida en el conocimiento y el amor a Jesucristo, en la unión con él para reproducir en la propia existencia su vida y su misión y seguirle incluso en los detalles, trabaja el Evangelio de un modo exhaustivo. Esa labor culmina en El Verdadero Discípulo, que redacta y experimenta en los últimos años de su vida con sus primeros candidatos al ministerio sacerdotal. Destaca un elemento original, el Cuadro de Saint-Fons, elaboración esquemática de su propuesta espiritual apostólica para sacerdotes, que adaptaba para laicos y religiosas, mostrando en el detalle las consecuencias, para la vida y acción del discípulo, de la apropiación de los tres grandes misterios que encuadran su espiritualidad: la Encarnación (el pesebre), la Redención (la cruz) y la Eucaristía (el tabernáculo).

Finalmente, hay una última serie formada por 560 cartas que han podido ser recuperadas de los muchos centenares que con seguridad redactó. La mayoría fueron escritas a seminaristas y sacerdotes relacionados con su proyecto, luego a personas, sobretodo mujeres, a quien dirigía espiritualmente y finalmente a amigos y bienhechores de su obra.

El Verdadero Discípulo, el Cuadro de Saint-Fons y las cartas, dibujan por una parte su personalidad apasionada por Jesuscristo y la evangelización de los pobres y constituyen una herencia para toda la Iglesia.

Florenci Costa / 2011-02-16