Septiembre 2019. Manuel Vida

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Septiembre 2019. Manuel Vida

EL DESAHUCIO DE MARISA. No ha sido nada fácil, casi un auténtico milagro. Marisa con su hija de nueve años y compañero Ibrahim, vivían de ocupas en un piso del barrio. En nuestra Caritas son conocidos.

Participaron en alguna reunión de formación de padres y les ayudábamos con alimentos y otras ayudas.

Contaban con un decreto de la empresa municipal de viviendas que le ayudarían con el 75% de un posible alquiler. Pero los intentos fallaban, entre otras cosas por la condiciones de la ayuda, el contrato no debe rebasar los cuatrocientos euros mensuales de alquiler.

Una fatídica mañana de julio se presentan del Juzgado con la policía y los ponen en la calle. Más tarde con los del banco pueden sacan sus muebles y pertenencias.

Una conocida suya del barrio al verlos en esa situación se enternece y les ofrece el piso del compañero ocasional, con el que convive. Son los únicos que se han sensibilizado. Con ellos se quedan una semana hasta que se va haciendo insoportable la situación.

La Parroquia les ofrece el almacén de los alimentos -ahora vacío- para que puedan llevar algunos muebles. El resto deciden que se los lleve la empresa municipal de limpieza

Marisa reúne algo de dinero, lo da a uno del barrio para que le abra un piso vacío del barrio de al lado. Con tan mala fortuna que los vecinos avisan a la policía y se la llevan esposada. En el Wuasap “Don Manolo q me an detenio”. La niña y el padre están en la piscina y ni se enteran de lo sucedido. Ella al salir en un estado de nervios infernal, mantuvo una pelea con quien la había acogido, porque le estaba exigiendo dinero si querían seguir allí.

Mientras en la Parroquia, hablamos de lo que podríamos hacer. En principio dedicamos la colecta de la misa dominical para esta causa. Por las redes buscamos información de particulares para una vivienda ocasional e incluso un espacio para sus enseres. En julio y agosto en Córdoba el que puede se quita de en medio por el calor y es difícil encontrar algo. Nos enteramos de unos apartamentos en el extrarradio -290 euros mes más otros de fianza. Con la colecta de la parroquia 170 euros y sobretodo la participación de particulares por las redes se rebasa lo necesario para que puedan pasar más tranquilos el mes de agosto.

Al día siguiente quedo con ellos para llevarlos al apartamento. El viaje en silencio por toda la tensión de lo vivido el día anterior. La niña incluso con fiebre. Desayunamos en el bar de los apartamentos muy sencillos en una zona medio rural. La señora rumana casada con uno del lugar hace el contrato y nos advierte que cada día que pase del mes cuesta treinta euros. Ellos se interesan por el trabajo que pueda haber por allí pues tienen que alimentarse.

               A los pocos días recibo fotos y mensajes por el wasap donde muestran su agradecimiento y su estado más relajado “1000 gracias don manolo que dios lo vendega”. Aprovechamos la red para enviarle animo: “La valentía más grande del ser humano es mantenerse en pie cuando se está derrumbado por dentro” “Hasta el milagro más inalcanzable sigue siendo posible si lo pones en manos de Dios”. Personalmente le digo que no pierda la esperanza. En sus mensajes expresa que reza por las noches y que cuente con ella en la parroquia de voluntaria.

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Los animo a que sigan buscando piso. Me hablan de un amigo minusválido que además ha tenido un accidente. Les dice, si encuentran un piso por otra zona donde tiene su médico, les alquilaría su casa. Rápidamente se ponen a gestionar papeles para la Empresa municipal, teniendo que salvar una serie de dificultades, cuando el tiempo se le echaba encima.

Lo verdaderamente extraordinario está en que el amigo encuentra su vivienda. Accede a hacerle el contrato con el importe que le marca la Empresa de Vivienda y antes de la fecha del contrato les deja las llaves de la casa. Justo el día que termina el mes tres días antes de alquiler y antes de la fecha que expresa el contrato y todo eso sin percibir aún ningún ingreso.

Les proporcionamos una furgoneta para la mudanza del apartamento y de la parroquia. Y le informamos de muebles que Caritas Diocesana puede tener.

Reflexión: en todo lo vivido se pone de manifiesto y resalto:

  • La solidaridad de los pobres: la que los acoge ocasionalmente en el piso del compañero. Aunque luego la relación terminó fatal. La gran solidaridad del amigo (minusválido y recuperándose de un accidente) facilitándole y haciéndole posible que cuenten con su casita. Los pobres sin tener muchas posibilidades se ayudan
  • La solidaridad de la Parroquia- Caritas y las posibilidades de las redes bien enfocadas es de una solvencia inigualable. Esto vivido tendrá que exponerse al resto de la Comunidad en el momento oportuno para dejarnos evangelizar

Los servicios sociales hubieran tardado lo indecible en solucionar este problema.

  • Junto con el acompañamiento en esas situaciones dolorosas y difíciles. Se les fue dando ánimo y se les mostró cercanía y afecto.
  • Haber logrado una casita con dos habitaciones e incluso con algunos muebles. Con todas las facilidades hechas por el amigo o conocido. Junto con el apartamento pagado por los de la Parroquia y adláteres es interpretado por la familia como algo extraordinario “milagroso “Algo de Dios. Ibrahim diría de Alá.
  • Y unos interrogantes: ¿Qué posibilidades habría desde lo que se ha vivido para potenciar más su evangelización? ¿Qué relación mantener con ellos ahora que no pertenecen a nuestra parroquia? ¿Cómo canalizar y enfocar su agradecimiento?

Manuel Vida Ruiz, diócesis de Córdoba