Domingo 32° T.O. - C

Visto: 31

Guión para un Estudio de Evangelio. Josep Maria Romaguera

10 noviembre 2019

 

Evangelio según Lucas (20,27-38)

En aquel tiempo, 27 se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron:

28 –Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. 29 Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. 30 Y el segundo 31 y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. 32 Por último murió la mujer. 33 Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.

34 Jesús les contestó:

–En esta vida, hombres y mujeres se casan; 35 pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán. 36 Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. 37 Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob. 38 No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Me puedo preguntar si la fe en la resurrección cuestiona algunas cosas de mi estilo de vida. Y qué cuestiona del sistema social en el que vivimos.

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

Probablemente descubro ahí que hay situaciones que contradicen el plan de Dios, que quiere que vivamos y seamos libres. ¿Cuáles son? ¿Qué puedo hacer?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas para seguir el hilo del Evangelio y sobre quienes son los saduceos

 

  • Once capítulos atrás (Lc 9,51), san Lucas comenzaba a describir la experiencia de Jesús con sus discípulos que estaban en camino hacia Jerusalén. No se trata de un simple diario de viaje. Es la experiencia de vivir la Pascua, muerte y resurrección.
  • El pasado domingo la liturgia nos aportaba uno de los últimos hechos de este viaje, ya a las puertas de Jerusalén (Lc 19,1-10). Aquel pasaje daba paso a una parábola, la de las minas (Lc 19,11-27), y conducía directamente a la entrada de Jesús en Jerusalén (Lc 19,28-44).
  • Así pues, ahora estamos muy cerca de la muerte y resurrección de Jesús. Desde que ha llegado a la ciudad hasta la escena que leemos hoy han sucedido unas cuantas cosas. La primera de las cuales es que Jesús va al templo y saca de él a los vendedores y se pone a enseñar (Lc 19,45-48). Esto provoca que los sumos sacerdotes y escribas junto con los ancianos lo cuestionen directamente (Lc 20,1-8), y que Jesús les dedique la parábola de los viñadores homicidas (Lc 20,9-19). Seguidamente Lucas nos dice que le pusieron una trampa: ¿es lícito que paguemos tributo al César o no? (Lc 20,20-26). Es después de esta trampa cuando los saduceos le ponen otra, la que encontramos en el texto de hoy.
  • ¿Quiénes son los Saduceos? Se trata de un grupo político-religioso muy presente en el tiempo de Jesús. Lo formaban sacerdotes descendientes de Sadoc, de quien tomaban el nombre (1Sa 2,35; 1Re 1,39). Eran conservadores y de estricta observancia de la Ley, pero se oponían a los fariseos porque sólo reconocían la autoridad del Pentateuco, la Ley propiamente dicha, y no la de los Profetas. Igualmente negaban todo valor a la «tradición de los ancianos» o «ley oral». También negaban la “resurrección” (27), la providencia divina y la existencia de ángeles o de espíritus (Mc 12,18). Estaban abiertos a la influencia cultural grecorromana, no por convicción o per mentalidad abierta, sino por estar cerca del poder, que en aquel momento estaba en manos de los romanos. Los Saduceos desaparecieron una vez el templo fue destruido en el año 70 dC, precisamente en manos de sus amigos, los poderosos romanos.

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • Hace ocho días encontrábamos a Jesús pasando por Jericó donde se encontró con Zaqueo, que lo recibió muy contento (Lc 19,1-10). Hoy, que está en Jerusalén, se ha encontrado con “los saduceos” (27), que no lo acogen y le ponen dificultades (27).
  • En Jerusalén, con todo lo que significa, no ha sido bien acogido por aquellos que han corrompido los símbolos, sobre todo el templo. Jesús denuncia que el templo, de ser una casa de oración, ha pasado a ser una cueva de bandidos (Lc 19,46).
  • Los “saduceos” no lo pueden tolerar y pasan a la acción: le plantean una dificultad (27) para ridiculizar la fe en la resurrección y, de este modo, poner en evidencia a aquél que los pone en evidencia a ellos.
  • Jesús aprovecha la ocasión –aquí está la Buena Noticiapara mostrar la convicción que Dios no deja presos de la muerte a aquellos con quienes ha hecho Alianza (Ex 19,3-6). Y apela a “Moisés”, citando la llamada que Dios le hace para enviarlo a liberar a su pueblo de la esclavitud (37). Moisés es a quien los saduceos se jactan de seguir (28).
  • La Ley a la que apelan los saduceos (28) aseguraba la descendencia legal. En la mentalidad de este grupo, engendrar hijos sirve para substituir a los muertos por vivos. Así de mecánico y frío.
  • Dios se lo mira de otra manera: “en el mundo futuro” está la vida. Una vida que es de otra manera (36). El gozo de los “ángeles” (36) es vivir a la presencia de Dios (Mt 18,10). Dios quiere para todos que, ya ahora y aquí, seamos “hijos” suyos (36) y lo llevará a plenitud: con Jesucristo, “participaremos en la resurrección” (36).
  • La referencia (37) al pasaje de la Zarza (Ex 3,6) nos recuerda que Dios es liberador, que nos quiere libres –tenemos otra vez la Buena Noticia–: aquellamujer” (31) –todas las mujeres y todos los hombres del mundoserá libre. Es hija de Dios. Él la creó para que viva (38) y no para que esté sometida ni a la muerte ni a la manipulación legalista e interesada.