Bautismo del Señor - A

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Pauta para un Estudio de Evangelio. Josep Maria Romaguera Bach

El próximo domingo, fiesta del Bautismo del Señor, cierra el ciclo de Navidad.
El Señor recibe la unción del Espíritu Santo. Y comienza su misión, por la cual nos ha hecho participar también de la unción del Espíritu Santo y nos ha dado misión. Una buena ocasión para tomar conciencia del significado del bautismo que hemos recibido.

 

12 enero 2020

 

Evangelio según Mateo (3,13-17)

En aquel tiempo, 13 fue Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. 14 Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:

–Soy yo el que necesito que tu me bautices, ¿y tú acudes a mí?

15 Jesús le contesto:

–Déjalo ahora. Esta bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere.

Entonces Juan se lo permitió.

16 Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. 17 Y vino una voz del cielo que decía:

–Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Me doy cuenta de cuales son las consecuencias que tiene en mi vida haber recibido el bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

¿En qué hechos y situaciones he visto a Cristo haciendo cola con los pecadores?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas sobre esta fiesta y sobre el Bautismo de Jesús

 

  • La fiesta del Bautismo del Señor cierra las celebraciones de la Navidad. Como la fiesta de la Epifanía, esta de hoy tiene un carácter de manifestación: Dios mismo se manifiesta en la persona de Jesús de Nazaret. Y se manifiesta para todo el mundo. El siguiente domingo, que ya no será del tiempo de Navidad, todavía mantendrá este carácter: veremos en él como Jesús es presentado al mundo por Juan Bautista. Lo que se pretende con estas tres fiestas, entonces, es que nos pongamos ante Jesús, que lo conozcamos, lo acojamos, como quien viene a liberarnos, nos dispongamos a seguirlo en la vida cotidiana y a dar testimonio de él ante el mundo.
  • Los evangelistas tienen interés en dejar claro, desde el principio de sus escritos, quien es Jesús. Con esta escena de su bautismo pretenden que, quienes lean o escuchen el Evangelio, sepan que Jesús no es un discípulo de Juan Bautista, sino que es “el Hijo” de Dios, el “predilecto” de Dios (17).

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • Mateo acentúa que Juan, ante la pretensión de Jesús de ser bautizado por él (13), se pone por debajo de Jesús (14); igualmente subraya que Jesús, como si tuviese que justificar esta pretensión sorprendente, dice que se trata de hacer “lo que Dios quiere” (15). De este modo el evangelista da respuesta a los interrogantes y a la perplejidad de las comunidades ante el hecho de que Jesús reciba un bautismo de conversión.
  • Por otro lado, esta presentación que hace Mateo pone de manifiesto cual es el estilo de Aquél que trae el perdón de los pecados a todo el mundo: se pone en la fila de los pecadores, identificándose con ellos. El Hijo de Dios se hace hombre asumiendo todas las consecuencias de ello.
  • “Se abrió el cielo” (16): cielo y tierra se unen. Ya no tenemos que pensar más que haya una puerta cerrada que separa ni que tenemos que hacer méritos para que se nos abra. Dios mismo abre y entra en la historia humana. Es lo que pedía la liturgia de Adviento y lo que celebra la liturgia de Navidad: la encarnación del Hijo de Dios. Desde ahora Dios–está–con–nosotros (Mt 1,23).
  • “Espíritu de Dios bajaba como una paloma...” (16): con esta imagen no se pretende describir un fenómeno que se pudiese observar en su momento, sino expresar que el Espíritu de Dios baja para que el pueblo viva, de la misma manera que una paloma baja a proteger su nido. Este versículo (16) recuerda al Espíritu que aleteaba sobre la superficie de las aguas en la Creación (Gn 1,2); también a la paloma que traía en el pico un ramo de olivo después del diluvio, indicando que la humanidad podía volver a comenzar (Gn 8,11s); y resuenan ahí las profecías sobre el Mesías, ungido por el Espíritu que reposa sobre él (Is 11,2; 42,1).
  • Las palabras que vienen “del cielo” (17) recuerdan textos bíblicos con sentido mesiánico, como el mismo que se acaba de citar (Is 42,1). Mateo, citando al profeta Oseas (Os 11,1), ya introdujo antes (Mt 2,15) el tema de que Jesús es el Hijo de Dios; y lo irá remarcando a lo largo del Evangelio.
  • En el bautismo de Jesús aparece la relación entre el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo. Al final del Evangelio Jesús envía a los apóstoles a bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28,19). Este es el bautismo que nosotros, como Juan, “necesitábamos” (14).