La Presentación del Señor. 2 febrero

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Pauta para un Estudio de Evangelio Josep Maria Romaguera Bach
 
Este domingo tenemos interrupción del ciclo del año: la fiesta de la Presentación del Señor, 2 de febrero, pasa por delante.
En cualquier caso, como el pasado domingo, contemplamos a Jesús como LUZ que viene a iluminar a este mundo que vive tantas oscuridades. ¡Ojalá siempre nos dejemos iluminar por Él!

 

La Presentación del Señor

2 febrero 2020

 

Evangelio según Lucas (2,22-40)

22 Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, 23 de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, 24 y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.

25 Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. 26 Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. 27 Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, 28 Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

29 –Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. 30 Porque mis ojos han visto a tu Salvador, 31 a quien has presentado ante todos los pueblos: 32 luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

33 Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. 34 Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:

–Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: 35 así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.

36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, 37 y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. 38 Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

39 Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Y sobre la paz que Jesús trae, ¿qué descubro?

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

¿Qué personas conozco que se posicionan por la justicia y la paz? ¿Cómo me posiciono yo en el día a día?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 
Notas sobre esta fiesta con la que acababa el ciclo de Navidad
 

–  Esta fiesta de la Presentación del Señor en el templo, que este año cae en domingo, tiene el nombre popular de ‘la Candelaria’, porque se encienden ‘candelas’ como eco de las palabras de Simeón referidas a Jesús: “luz para alumbrar a las naciones” (32).

–  Antes de la reforma del calendario litúrgico el ciclo de Navidad terminaba con esta fiesta (por eso todavía hay casas donde el belén no se quita hasta esta fecha). Eso venía de contar cuarenta días después de Navidad según este texto: “el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés” (22), que cita lo que hay en Lv 12,1-8.

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

⸭  Lc pone a Jesús en relación con el templo desde el principio del evangelio: el templo era el centro de la vida religiosa de Israel y Jesús, “luz para alumbrar a las naciones” (32), viene a cambiar las cosas: si leemos el evangelio de Lucas desde la purificación del templo (Lc 19,45-48) hasta la observación de la “viuda pobre” (Lc 21,1-4) y el anuncio de la destrucción del templo (21,5-6), nos damos cuenta de que clase de cambio se trata.

⸭  “La espada” (35), de la que habla el viejo Simeón refiriéndose a Jesús, es la “espada” (Mt 10,34) de la división (Lc 12,51-53). Es decir, una “espada” que discrimina, que distingue, que hace que no estemos indiferentes ante la injusticia. También “María, su madre” (34), tiene que posicionarse ante Jesús, que trae “la luz a todas las naciones” (32), no sólo a Israel.

 

Notas sobre la paz y la división que trae Jesús en Lucas

 

⸭  Lc 12,51-53 ¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división.... Jesús no predica la violencia, sino que anuncia la paz. De hecho, sin embargo, Jesús es ocasión de que nos tengamos que posicionar y, por lo tanto, elegirle a él y elegir su paz no nos deja tranquilos ni indiferentes: es fácil que nos dividamos. Una opción radical por el evangelio como la que él pide provoca oposiciones y hostilidades. A él lo llevó a la cruz. A lo largo del texto de Lucas encontramos que la paz está en el corazón del anuncio del evangelio y de la acción de Jesús y de los discípulos:

+ Lc 2,14 i 19,38: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace. Paz en el cielo y gloria en las alturas.

+ Lc 7,50 i 8,48: Tu fe te ha salvado. Vete en paz.

+ Lc 10,3ss: Os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros.

+ Lc 19,41-42: Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: «¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos».

+ Lc 24,36: Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: «LA PAZ CON VOSOTROS.»