Domingo 6º T.O. - A

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Estudio de Evangelio. José Luis Bolaños García

Jesús, en el contexto del Sermón de la Montaña, afronta con sus discípulos una serie de cuestiones de moral práctica al uso. No trata de abolirlas, pero si plantearlas con  una nueva visión. Para ello, en esta parte del discurso como en lo que escucharemos el próximo domingo, usa el siguiente recurso: “Habéis oído que se dijo a los antiguos. Pero yo os digo”.

 

 17 “No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. 18En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. 19El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. 20Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. 21Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. 22Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego. 23Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, 24deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 25Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. 26En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. 27Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. 28Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. 29Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la gehenna. 30Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la gehenna. 31Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. 32Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio. 33También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. 34Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; 35ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. 36Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. 37Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno” (Mt 5,17-37).

 

      1. La plenitud de la ley.

“No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud” (v 17).

 

-Jesús señala dónde está la plenitud de la ley. Le preguntaron, en otra ocasión, cuál era el mandamiento principal y primero y Jesús contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas” (Mt 22,37-40).

 

-Jesús se ofrece como estímulo y mediación para los que quieran ser fieles a los mandatos del Señor: Jesús se siente amado por el Padre y eso es lo que le mueve a cumplir su voluntad dando la vida: “El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos” (Jn 3, 35); “Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada” (Jn 8,27-29); “El Padre me ama porque doy mi vida para recobrarla de nuevo… Esa es la orden que he recibido de mi Padre” (Jn 10, 17-18); “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13).

 

-Pablo dirá: “A nadie le debáis nada, más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido el resto de la ley ,,, El amor no hace mal a su prójimo; por eso la plenitud de la ley es el amor” (Ro 13, 8 ss).

 

* Con frecuencia nos quedamos tranquilos porque pensamos que estamos cumpliendo “lo mandado”; ¿En nuestro actuar creyente, dónde solemos centrar nuestra fidelidad a Dios y a los hermanos? ¿En lo políticamente correcto o en la generosidad?

 

 

     2. Lo justo para entrar en el reino de los cielos.

“Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (v 20).

 

-Jesús denuncia la hipocresía de los fariseos y propone su estilo de relación con el Padre y con el prójimo centrado en la verdad: “Porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar”... “Se hacen llamar maestros”… “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos!”… “En cambio, el mayor entre vosotros será vuestro servidor” (Mt 23,1-12).

 

-Jesús se ofrece como estímulo y mediación para los que quieran mantenerse en lo auténtico, lo verdadero, lo justo: “El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos” (Mc 10,41-45); “Porque ¿quién es más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27).

 

Pablo: “Para la libertad nos ha liberado Cristo. Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de esclavitud… Pues nosotros mantenemos la esperanza de la justicia por el Espíritu y desde la fe; porque en Cristo nada valen la circuncisión o la incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor” (Ga 5,1-6). 

 

* La fe nos debe hacer personas libres y disponibles para servir a los demás. ¿Cómo nos animamos en nuestras respectivas comunidades a eliminar las barreras del protagonismo y tener espíritu amplio, de participación sincera en el servicio a los otros?

 

 

     3. El amor antes que el culto.

“Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda” (vv23-24).

 

-Jesús da prioridad a la reconciliación entre los hermanos antes que a la ofrenda que se hace en el altar: “Y les decía: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado” (Mc2, 27-28). 

 

-Jesús se ofrece como estímulo y mediación para los que deseen agradar al Padre:

“Se acerca la hora, ya está aquí, –dirá a la samaritana- en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad” (Jn 4,23-24); “Padre, yo por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jn 17,19).

 

Pablo: “Si entregara mi cuerpo a las llamas, pero no tengo amor de nada me serviría” (1Cor 13,3).

 

* En las comunidades estamos muchas veces preocupados por el orden internos de la parroquia, de los grupos, de la liturgia, las obras… ¿Cómo vamos avanzando en la promoción de una pastoral misionera que nos lleve con prioridad en nuestros entornos sociales a “buscar y salvar los que está perdido”?

 

 

    4. La limpieza de corazón.

“Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.  Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la gehenna” (vv 27-29).

 

-Jesús abunda al decir: “La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; pero si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!” (Mt,6,22); Jesús al proclamar la Bienaventuranzas sentencia: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”.

 

-Jesús se ofrece como estímulo y mediación para los que han sabido mantenerse puros y honrados, ofreciéndoles el Reino: “¿Quién puede acusarme de pecado? (Jn 8,46); “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre” (Jn 14,9).

 

-Suplicamos con el salmista al Señor: “Oh Dios crea en mi un corazón puro renuévame por dentro con espíritu firme” (Ps.50).

 

Pablo: “Procura con toda diligencia presentarte ante Dios como digno de aprobación, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, que imparte con rectitud la palabra de la verdad” (2Tim 2,15).

 

*La hermosa mirada y transparencia de Jesucristo se hace espejo para encontrarnos con su rostro verdadero, quien le ve a él ve al Padre. Quién le ve a él ve a los hermanos.

¿Cómo en nuestras instituciones eclesiales, en la labor de las comunidades, en nuestras propias personas estamos atravesados por la transparencia y la honestidad como estilo de vida  y fuente de riqueza pastoral?

 

José Luis Bolaños. Diócesis de Canarias