Domingo 5º Pascua - A

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Estudio de Evangelio. José Ignacio Blanco Berga

Jn 14,1-12. Hch 6,1-7

 

10 de mayo de 2020

La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos habla de las tensiones internas entre los cristianos de Jerusalén (para no idealizar el cristianismo primitivo), y nos hace comprender la riqueza de servicios de la Comunidad: el servicio de la Palabra y la oración y el servicio del compartir los bienes.

Conviene tener en cuenta estas dos dimensiones para no reducir la vida de la Iglesia a realidades puramente espirituales o sólo a la promoción de la justicia. El Reino implica al hombre completito. Otra cosa son las formas de realizar ese servicio: si deben ser las parroquias quienes organicen la solidaridad con los pobres o los cristianos, más bien, hemos de luchar en colaboración con otros movimientos no religiosos.

 

El Evangelio forma parte de los discursos de la Cena y nos adentra en lo más íntimo de la vida de la Iglesia, en la fuente de donde brotan el servicio de la justicia y el servicio de la Palabra y de la Eucaristía. ¿Cuál es esa fuente? Nuestra comunión con Jesús, camino, verdad y vida.

Cada una de las frases de Jesús adquiere una fuerza especial, iluminada por el misterio pascual:

+ Cómo Jesús es nuestra mediación absoluta. No hay otra. No conviene confundir mediación de acceso a Dios Padre con la salvación. Dios tiene muchos medios de salvar, incluso fuera de la Iglesia (Heb 1).

+ Cómo en el camino que Jesús ha recorrido, desde su Encarnación hasta su Resurrección, se nos ha revelado el Padre y ¡qué suerte que Dios sea así!

+ Cómo Jesús es la fuente permanente de nuestra misión hoy, en continuidad con la Suya; fuente de nuestra nueva identidad por haber nacido de nuevo (Jn 3) y fuente de nuestra misión porque se nos ha dado nueva identidad para que otros se enteren a través de nuestro testimonio: testimonio de que hemos sido amados hasta la muerte por la entrega de Cristo Jesús por nosotros y nuestros pecados.

+ Cómo con Jesús lo tenemos todo. ¿Nos hacemos a la idea de que realmente no necesitamos más que a Jesús?

+ Cómo Jesús es el deseo y anhelo más ardiente de nuestro corazón: «el Espíritu y la Esposa dicen: Ven, Señor Jesús» (Ap 22).

José Ignacio Blanco Berga

Diócesis de Zaragoza