Domingo XI T.0. - B. 2021

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Estudio de Evangelio. Sebas Gil Martín, diócesis de Ávila

 

13 junio 2021. Marcos 4, 26-34

 

“El Reino de Dios se parece...” Jesús habla a los discípulos y a la gente del Reino de Dios, es decir, de la manera de ser y de actuar de Dios. Y lo hace a través de parábolas inspiradas en ejemplos de la vida cotidiana y que a sus oyentes les es familiar. Asemeja el Reino de Dios a una semilla que crece por si sola y a un grano de mostaza que crece hasta convertirse en un gran arbusto. No habla de Dios con un lenguaje elevado, sino sencillo para hacerse entender. “Les exponía la Palabra acomodándose a su entender”

 

“Se parece a un hombre que echa simiente”. Dios siembra y deja que la semilla crezca por si sola. En el interior de la semilla hay vida y así puede germinar y crecer por si sola sin que el sembrador actúe. “Sin que él sepa cómo”. El crecimiento del Reino depende más de la iniciativa de Dios que de los esfuerzos humanos. Su tarea es sembrar y segar, pero el crecimiento no depende del sembrador.

 

“Con un grano de mostaza”. Se siembra en la tierra y misteriosamente va creciendo hasta hacerse muy grande. El Reino de Dios no se hace presente de modo espectacular y grandioso. Dios actúa a través de hechos aparentemente sencillos e irrelevantes.

La tarea del discípulo es sembrar, no vivir pendientes de los resultados o de los éxitos inmediatos. El discípulo colabora con el sembrador aprendiendo de Él, “a sus discípulos se lo explicaba todo en privado”, y colaborando con su esfuerzo.