Domingo 6º Pascua - C

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Propuesta de Josep Maria Romaguera

 

 

Evangelio según Juan (14,23-29)

En aquel tiempo, 23 dijo Jesús a sus discípulos:

–El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. 24 El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. 

25 Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, 26 pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.

27 »La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. 28 Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado.” Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. 29 Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

El deseo de paz que llevo encima, ¿a qué me está comprometiendo? ¿Cómo transmito la paz que me da Jesús Resucitado? ¿Cómo la acojo y la valoro cuando me la transmiten otros?

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

En las acciones, compromisos... en la vida cotidiana, ¿descubro que el Espíritu Santo viene para guiarme? ¿Qué signos tengo de su presencia y acción?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas para situar el texto

 

–  Este domingo la liturgia vuelve a proponernos un fragmento del discurso de despedida de Jesús.

–  Leemos–escuchamos estas palabras a la luz de la Pascua. Es decir, guiados por la fe en el Resucitado. Y, por lo tanto, las leemos–escuchamos experimentando lo que Jesús anuncia: que seremos guiados por el Espíritu Santo (26), que creeremos habiendo pasado por la Pascua (29) ... Nuestra lectura del Evangelio la hacemos guiados por el Espíritu Santo, la hacemos con los ojos de la fe en el Resucitado.

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

►   El Espíritu Santo

  • “... El que me ama guardará mi palabra ... El que no me ama no guardará mis palabras...” (23-24): es el Espíritu el que hace que la palabra de Jesús, después de su muerte y resurrección, siga presente por la predicación de los discípulos. Esta palabra hay personas que la acogen (23) y las hay que no (24).
  • La “palabra” (23-24) de Jesús está llena de autoridad y de contenido porque Él, también movido por el Espíritu, habla aquello que ha oído del Padre, no habla por su cuenta, no va por libre (Jn 8,28.40; 12,49; 15,15). Por eso su palabra está en la base de la fe y la comunión (Jn 8,31-32.37.43.51.52).
  • El mismo amor a Jesús –“el que me ama... el que no me ama...” (23-24)– es fruto, también, de la acción del Espíritu. El Espíritu de Dios es Espíritu de amor y nos hace amar.
  • El papel del Espíritu Santo en la vida de los discípulos es el de “ir recordando” y “enseñar” (26) que Jesús vive en ellos y el Padre también (23). Igualmente, “ir recordando” la Palabra predicada y “enseñar” su sentido (26).
  • “Hacer morada en él” (23): El creyente se convierte en morada del Padre (Jn 14,2.17). San Pablo y otros textos del NT también hablan de ello (1Co 3,16; 6,19; 2Co 6,16; Ef 3,17; Ap 3,20). Esta promesa se realizará con la venida del Espíritu.
  • El “recordar” (26) que es fruto del Espíritu no es hacer memoria del pasado sino tomar conciencia de que aquí y ahora Jesús sigue hablando, y hablando desde la situación que vivimos, no desde otra época y desde otra cultura. Cuando decimos que la eucaristía es el memorial de la Pascua, lo decimos en este sentido: en medio de la comunidad concreta que celebra, el Espíritu Santo hace presente a Cristo viviente y actuante por la Palabra y el Sacramento.

►   La paz

  • El saludo habitual de los hebreos, “paz”, no es una pura fórmula. Esta paz no es sólo ausencia de conflictos, ni solamente una tranquilidad interior. Expresa el deseo y el compromiso de la salud, la prosperidad, el bien de la persona en su integridad.
  • Jesús no sólo desea a los discípulos “la paz” (27) sino que se la da como herencia. Es “la paz” que sólo Dios puede dar. Este don de “la paz” anticipa lo que el Resucitado hará como primera acción: dar la paz (Jn 20,19.21.26).
  • Jesús da la paz no “como la da el mundo” (27). Los profetas denuncian la paz ilusoria que cubría y escondía la injusticia. Jesús, en este mismo corriente profético, no trae esta falsa paz: No he venido a traer paz... (Mt 10,34).

-   La palabra “mundo”, sobre todo en los cc. 13-17 del evangelio según Juan, señala una oposición compacta y radical contra Jesús (Jn 14,17.19.27; 15,18.19; 16,8.20; 17,9.14.16.25). En este sentido, ni Jesús es del mundo (Jn 8,23) ni los discípulos lo son (Jn 17,14.16). Pero Dios ama al mundo y le envía a su Hijo (Jn 3,16), y también los creyentes serán enviados al mundo (Jn 17,18).

  • La paz de Jesús hará que desaparezca toda turbación en los discípulos, convertidos en portadores del evangelio en medio del mundo: “que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde” (27). Esta “paz” profunda es fruto de la victoria de Cristo sobre la muerte (28).

►   Seguir creyendo

  • Las palabras de Jesús antes de su muerte y resurrección (29), recordadas por la acción del Espíritu Santo (26), eran necesarias para que los discípulos no viviesen la pasión sólo como una tragedia.
  • El Espíritu Santo los ayuda a interpretar estas palabras; así “creerán” (29).