La Ascensión del Señor - C

Visto: 45

Propuesta de Josep Maria Romaguera

 

Evangelio según Lucas (24,46-53)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

46 –Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día 47 y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. 48 Vosotros sois testigos de esto. 49 Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.

50 Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. 51 Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. 52 Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; 53 y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

En medio de este mundo ambiguo, donde se mezclan la vida y la muerte, la paz y la guerra, el trabajo digno y la injusticia para con los trabajadores... ¿qué experiencias vivo/vivimos de presencia del Resucitado a través de sus discípulos (la Iglesia)?

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

¿Cómo concretamos (en el movimiento, en la parroquia, en la comunidad...) la acción–misión (47) y la acción de gracias (53) que Cristo nos ha provocado?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas sobre la fiesta de la Ascensión

 

–  Esta fiesta nos hace contemplar un aspecto concreto de nuestra fe: Jesús, el Hijo de Dios (Lc 3,22), el hijo de José (Lc 4,22), está con Dios (51). Toda su persona, también su humanidad.

–  Así pues, hoy no conmemoramos otro hecho histórico que la muerte y resurrección de Jesús. La experiencia que describe Lucas (51-52), más que un acontecimiento situado en el espacio y en el tiempo, es un acontecimiento en la vida de los discípulos, una experiencia comunitaria.

–  Las oraciones de la liturgia de este día expresan la fe de la Iglesia que cree que la gloria de la que participa plenamente su Cabeza, Jesús, será también participada por aquellos que formamos su Cuerpo.

–  Es una fiesta que nos ayuda a crecer en la esperanza de llegar a ser aquello que Dios quiere que seamos. Dios quiere que seamos como Él. Y que todo el mundo lo sea: “todos los pueblos” (47).

–  Es una fiesta que nos hace poner atención en la petición del Padrenuestro: hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo (Mt 6,10). En Jesús, Dios y Hombre, la tierra y el cielo, se unen.

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • Estamos ante el punto de arranque del Evangelio: el anuncio de la muerte y resurrección de Jesús (46) motiva toda la acción de los discípulos, de los apóstoles, de los evangelistas.
  • Esta acción–misión consiste en hacer el anuncio: “se predicará” (47).
  • Un anuncio que lleva a “la conversión y al perdón de los pecados” (47).

-        El tema de la conversión es frecuente en el evangelio de Lucas (Lc 13,5; 15,7.10; 16,30; 24,47) y en el libro de los Hechos, del mismo autor (Ac 2,38; 3,19.26; 5,31; 10,43; 13,38).

  • Se nos recuerda, en boca de Jesús, que la misión sólo será posible por el Espíritu Santo: “os revistáis de la fuerza de lo alto” (49).
  • La escena de la ascensión (50-52), san Lucas la escribe para expresar la fe de la comunidad. Una fe que dice que Jesucristo ha sido llevado “hacia el cielo” (51). Así pues, es un pasaje más de los que expresan que el crucificado ha sido resucitado por la fuerza del Padre. Dicho de otra manera, se quiere expresar que Dios se ha comprometido totalmente con Jesús de Nazaret y con todo lo que dijo e hizo. Aquel mismo que, para muchos, no pasó de ser motivo de escarnio y de injurias (Lc 22,63-65;23,36-39), acusado de perturbar el orden público (Lc 23,1-5).
  • Se nos está diciendo que con la Pascua algo ha cambiado: la Resurrección de Cristo supone una ausencia de Jesús, el carpintero de Nazaret; pero también supone una presencia del Resucitado a través de los discípulos, a través de la Iglesia. Presencia que se da por la acción del Espíritu Santo “que el Padre ha prometido” (49).
  • Así pues, comienza el tiempo de la Iglesia. Un tiempo caracterizado por la acción–misión (47.48) y por la acción de gracias (53). Es un tiempo marcado, también, por una “gran alegría” (52) que viene dada por la experiencia de que el Resucitado “bendice” (51) a los discípulos, es decir, se compromete con ellos de la misma manera que el Padre se ha comprometido con Jesús de Nazaret.
  • El tiempo de la Iglesia es el que vivimos en los movimientos, en las parroquias, en las comunidades de religiosas y religiosos... Un tiempo vivido en medio del mundo, en la mezcla de fidelidad en el amor y de infidelidad, en la mezcla de la seguridad de que el Resucitado está presente y el miedo al fracaso...