Domingo 13 T.O. - C

Visto: 51

Propuesta de Josep Maria Romaguera Bach

Retomamos el tiempo "ordinario", el tiempo de la vida. Y lo retomamos en el punto en qué Jesús y los discípulos comienzan el camino hacia Jerusalén. Momento de decisión: ¿seguimos o no seguimos a Jesús? La credibilidad que tendrán los apóstoles, la misma que tiene Jesús, vendrá de la fidelidad en seguir el camino. Y eso no depende de las circunstancias favorables o adversas, que de todo hay. Depende de la fidelidad a la meta y al mismo camino: no podemos renunciar al estilo de vida, al estilo de caminar; no podemos darnos a cualquier método, por más argumentos que tengamos para reaccionar con las mismas maneras con las que nos han hecho daño.
¡Que vaya bien!

 

30 junio 2019

 

Evangelio según Lucas (9,51-62)

51 Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. 52 Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. 53 Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.

54 Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:

–Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?

55 Él se volvió y les regañó. 56 Y se marcharon a otra aldea.

57 Mientras iban de camino, le dijo uno:

–Te seguiré adonde vayas.

58 Jesús le respondió:

–Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.

59 A otro le dijo:

–Sígueme.

Él respondió:

–Déjame primero ir a enterrar a mi padre.

60 Le contestó:

–Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.

61 Otro le dijo:

–Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.

62 Jesús le contestó:

–El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Me pregunto cómo reacciono ante las adversidades, ante las personas que no quieren tener nada que ver con Jesús.

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

Entre las personas que me rodean, ¿qué testimonios hay de “seguidores/as” (que, a pesar de las dificultades, avanzan; que se disponen a vivir pobremente; que priorizan el trabajo por el Reino...)?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas para situar el texto en el conjunto del Evangelio

 

–  Con la remarca del momento en qué Jesús emprende la subida a Jerusalén –“tomó la decisión de ...”– (51), comienza lo que suele llamarse la «Sección central» o «Sección del viaje» del evangelio según Lucas. Hay otras referencias a este camino en el mismo evangelio (Lc 13,22; 17,11; 19,28.41).

–  La imagen del camino es muy utilizada por Lucas. Muy sugerente para nosotros, que pretendemos seguir a Jesús que camina, que se mueve. De tal modo que, en los inicios de la Iglesia, este término –el camino– se usaba para llamar a la comunidad cristiana (Ac 9,2; 19,9.23; 22,4; 24,14.22).

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • Indicando el comienzo del camino “a Jerusalén” (51), hacia la Pascua, Lucas remarca el carácter de decisión que tiene este hecho por parte de Jesús (51).
  • Dice el evangelista que esto comienza “cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo” (51). Esta expresión nos lleva al final del evangelio (Lc 24,51): la ascensión de Jesús al cielo comienza en el momento de subir a Jerusalén, que será el lugar de su muerte, resurrección y glorificación a la derecha de Dios. Muerte, resurrección y ascensión de Jesús son planteados como un éxodo, como una salida (Lc 9,31). Estos acontecimientos, entendidos a partir del éxodo de Egipto, tienen un carácter salvador, liberador.
  • En este texto hay dos partes. En la primera vemos como Jesús educa a los discípulos en el camino, enviándolos, poniéndolos en acción (52-56). En la segunda encontramos que, ante posibles discípulos, Jesús presenta sin rebajas cómo es su camino (57-62).
  • La primera parte muestra que la “decisión” de Jesús es firme a pesar de las dificultades (53). Sabe que hay y habrá dificultades. Sabe que hay personas que lo rechazan y que lo harán sufrir (Lc 9,22.44). Pero sigue adelante. Y muestra a los discípulos que hay que seguir, que las dificultades no tienen que aminorar la firmeza de la decisión (55-56).
  • La actitud de los samaritanos con Jesús (53) podemos entenderla como una muestra de su enemistad tradicional con los judíos. No acogen a Jesús porque va a Jerusalén, el centro del culto judío que los samaritanos no aceptaban desde el momento en qué habían sido excluidos del mismo (Jn 4,1-26; 8,48).
  • Los discípulos, en cambio, ante la dificultad (53) quieren que “baje fuego del cielo” (54) sobre los samaritanos que no han querido recibir a Jesús. Hay una alusión al profeta Elías, que había mandado fuego del cielo contra quienes lo querían detener (2Re 1,10-12). En aquel caso el fuego era como la prueba de que Elías era el profeta enviado por Dios. En este caso, sin embargo, Jesús “regaña” (55): no se reconoce en unos enviados que tienen actitudes prepotentes, que se quieren defender a base de pruebas y argumentos. Jesús sabe que el Evangelio nunca puede entrar por la fuerza.
  • La credibilidad que tendrán los apóstoles, la misma que tiene Jesús, vendrá de la fidelidad en seguir el camino. Y eso no depende de las circunstancias favorables o adversas, que de todo hay. Depende de la fidelidad a la meta y al mismo camino: no podemos renunciar al estilo de vida, al estilo de caminar; no podemos darnos a cualquier método, por más argumentos que tengamos para reaccionar con las mismas maneras con las que nos han hecho daño.
  • La fidelidad al camino que Jesús indica (56) acaba dando frutos: después de la resurrección de Jesús, Samaria acogerá a los cristianos que llevarán el Evangelio (Ac 8,5-25).
  • La segunda parte, que presenta el camino a los candidatos a discípulo, muestra que seguir a Jesús supone desprenderse de estabilidades y seguridades: es un camino arriesgado, como comprueba el primer candidato (57-58). El segundo (59-60) descubre, por la paradójica respuesta de Jesús (60), que el discípulo que lo quiere seguir de veras tiene que poner en un segundo plano todas las demás actividades y preocupaciones, como el buen samaritano, que detiene su actividad para servir al hermano: anda y hay tú lo mismo (Lc 10,37). Finalmente, el tercero descubre que lo que de veras marca la vida es el presente y el futuro del “Reino de Dios” (60), no lo que dejamos atrás, por más importante que haya sido (61-62). Todo aquello que tiene valor, como los vínculos familiares, todavía tiene más si es vivido desde la prioridad del “reino de Dios” (60).
  • Los tres (57-62) descubren que el Reino de Dios es prioritario en todos los sentidos. Y que hay que estar dispuesto/ta a vivir en la pobreza y la provisionalidad.

 

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