Domingo 17º T.O. - C

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Propuesta de José Maria Romaguera Bach

Seguimos en el camino. Y, como María de Betania, escuchando al Maestro, esta vez aprendemos de Él a orar.
¡Que vaya bien!

 

28 julio 2019

 

Evangelio según Lucas (11,1-13)

1 Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:

–Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.

2 Él les dijo:

–Cuando oréis decid:

Padre,

santificado sea tu nombre,

venga tu reino,

3 danos cada día nuestro pan del mañana,

4 perdónanos nuestros pecados,

porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo,

y no nos dejes caer en la tentación.

5 Y les dijo:

–Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: “Amigo, préstame tres panes, 6 pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.” 7 Y, desde dentro, el otro le responde: “No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos.” 8 Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

9 Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; 10 porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. 11 ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? 12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Me dispongo a contemplar a Jesús que ora. Me pongo a su lado. Le pido: enséñame a orar. Y hago mía su oración.

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

¿Qué testimonios encuentro ahí de cristianos que oran según nos enseña Jesús?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas para seguir el hilo del Evangelio

 

  • Donde lo habíamos dejado el pasado domingo, seguimos el camino de Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén. Camino en el que Jesús va educando a los discípulos con la vida, con la acción, dando testimonio (1).
  • Esta página sobre la oración viene a continuación de un capítulo de Lc, el 10, muy cargado de contenido: la misión de los setenta y dos, con las instrucciones del envío y con la valoración en el retorno; el pasaje sobre el prójimo, centrado en la parábola del samaritano que se para al encontrar a un hombre malherido; y la deliciosa escena de la casa de Marta y María, donde la cuestión de fondo es la visita de Dios y como lo acogemos.
  • El evangelista Lucas dedica bastantes páginas de su obra a las enseñanzas sobre la oración, especialmente mostrando a Jesús que ora. Puede ser un buen ejercicio de verano (si tenemos vacaciones) leer el evangelio entero para ir contemplando en él estas enseñanzas.

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • Encontramos a Jesús en oración (1). No es la única vez que Lucas nos lo muestra así. Mucho más que los demás evangelistas, Lc nos dice que Jesús ora, sobre todo en los momentos decisivos de su vida: 3,21; 5,16; 6,12; 9,18.28; 10,21; 11,1; 22,32.39-46; 23,34.46.
  • Los discípulos se fijan en todo lo que hace Jesús. La pedagogía del camino consiste, precisamente, en aprender–enseñar a través de la experiencia. Subiendo a Jerusalén los discípulos aprenden de Jesús a ser misioneros (Lc 10,1ss), aprenden a ser prójimo del malherido como Jesús se ha hecho prójimo de todo el mundo (Lc 10,25ss), etc. Ahora los discípulos se fijan en que Jesús ora (1). Lo ven retirado, orando. Y quieren aprender de él: “enséñanos a orar...”.
  • La petición de los discípulos, sin embargo, en este momento tiene un matiz: “...como Juan enseñó a sus discípulos” (1) (Lc 5,33 mencionaba que los diversos grupos religiosos tenían oraciones propias). Este matiz, junto con la respuesta de Jesús (2-4), enseñándoles el Padrenuestro, en donde los verbos utilizan el plural, indica que piden aprender a orar como grupo. Es decir, piden tener una oración que les identifique como grupo de discípulos de Jesús, una oración que les haga orar no sólo al mismo Dios sino también que tinga el mismo contenido, que pida lo mismo.
  • El Padrenuestro, entonces, aparece como la oración del grupo de discípulos, la oración que los identifica como seguidores de Jesús. Es por eso que decimos que es la oración de la Iglesia.
  • El Padrenuestro que nos ofrece Lucas (2-4) es más breve que el de Mateo. Nos pone así ante lo esencial. Por ejemplo, la invocación “Padre” (2) es más incisiva. Es una invocación habitual en la oración de Jesús: Lc 10,21; 22,42; 23,34.46. En los escritos de Lucas, la primera vez que Jesús abre la boca (Lc 2,49) y la última (Ac 1,7) tiene en los labios esta palabra. Decir “Padre” nos pone ante un Dios personal, creador de vida, al cual nos podemos confiar...
  • Esta oración pide a Dios lo mejor que podemos esperar de Él: “santificado sea tu nombre” (2). Es una expresión con la que se pide al Padre que se manifieste a todo el mundo. Lo encontramos, por ejemplo, en Ez 36,23: Dios revela a todos su poder y su gloria, y trae la salvación definitiva. Así todos podrán reconocerlo como Dios.
  • Se pide al “Padre” que sea Señor de todos: “venga tu reino” (2). El Reino de Dios ya ha sido inaugurado por Jesús (Lc 8,1; 10,9) y tiene que manifestarse por toda la tierra. Dios mismo es quien lo hará posible.
  • El Padrenuestro expresa, finalmente, lo que todo ser humano necesita para vivir dignamente: el “pan” (3), el “perdón” (4) y la fuerza en la prueba para “no caer en la tentación” (4). La necesidad de un mundo justo para todos. La oración cristiana, entonces, no es posible sin esta conciencia de necesidad. Es una oración con la que el discípulo mira a su entorno y ve que está el prójimo necesitado (Lc 10,25ss), una oración que compromete: “nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo” (4), una oración que lo pone todo en manos del Dios que visita a su pueblo (Lc 1,68; 7,16; 10,38-42), que actúa haciéndose hombre.
  • Jesús completa su enseñanza con la parábola del “amigo” que pide con insistencia, con perseverancia, con “importunidad” (5-8). Así nos anima a no desfallecer en la oración (9-10).
  • Esta parábola del amigo plantea que el amo de la casa no se levanta por hacer un favor al amigo, sino porqué éste se comporta de una manera importuna, y aquel no tiene otro remedio que acceder a la demanda. Es parecida a la parábola del juez y la viuda (Lc 18,2-5), que es presentada per Lucas como una invitación a la oración (Lc 18,1). El foco está puesto sobre el que pide, no en el amo. Por lo tanto, no tenemos que leer esta parábola buscando en ella cómo actúa Dios, sino buscando cual es la actitud del discípulo de Jesús, que ora siempre, sin desfallecer. Dicho de otra manera, el discípulo de Jesús es alguien que vive permanentemente ante el Padre, en relación permanente con Él.
  • Esta página del evangelio acaba mostrándonos un retrato, ahora sí, del Padre: es quien nos da lo mejor, “el Espíritu Santo” (11-13). Es decir, se nos da Él mismo. Se nos ha dado y está siempre con nosotros. La oración es la actitud necesaria para acogerlo (Lc 10,33-37.38-42) en esta visita que no tiene fin.