Domingo 20º T.O. - C

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Propuesta de Josep Maria Romaguera Bach

 

18 agosto 2019

 

Evangelio según Lucas (12,49-57)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

49 –He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! 50 Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! 51 ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. 52 En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; 53 estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

54 Decía también a la gente:

–Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: “Chaparrón tenemos”, y así sucede. 55 Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y lo hace. 56 Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? 57 ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

¿Cómo me posiciono ante Jesús? ¿Me dejo seducir por Él y por su Palabra profética?

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

En estos hechos y personas, y dicho con las palabras de Jesús, ¿sé interpretar el tiempo presente? ¿Qué discernimiento hago sobre lo que conviene?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 

Notas para seguir el hilo del Evangelio

 

  • El contexto en el que estamos en el evangelio de Lc, que seguimos domingo a domingo, es el de un diálogo entre Jesús y los discípulos en el que se afrontan las dificultades de un camino que van compartiendo, el camino que conduce hacia la Pascua.
  • En las páginas anteriores de este mismo capítulo 12, hemos oído tres veces el no temas (Lc 12,4.7.32). En esta página de hoy, como si los discípulos ya estuviesen preparados, sin miedo, Jesús les plantea dificultades muy concretas y que tocan el fondo de la persona, como son las que existen cuando las relaciones familiares se rompen. Pero también les invita a discernir, a afrontarlas.

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • La primera frase de Jesús en este texto, “He venido a prender fuego en el mundo” (49), es dura. Quien la lee ya se da cuenta de que no hay que tomarla en sentido literal. Pero cuando sigue leyendo y encuentra la afirmación de que “he venido a traer división” (51), las dudas comienzan a surgir. Y más cuando pone los ejemplos concretos (vv. 52ss).
  • Sobre la primera afirmación, la del “fuego” (49), conviene recordar que, al comenzar el camino hacia Jerusalén, ante las primeras dificultades los discípulos tienen un arrebato incendiario que Jesús apaga en seguida ayudándoles a mirar adelante (Lc 9,54-55).
  • El “fuego” aquí (49) representa el mensaje de Jesús, el Evangelio, la Buena Noticia, la Palabra profética que purifica y renueva la tierra: Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego (Lc 3,16). En la obra de Lucas, el “fuego” es una imagen del poder del Espíritu Santo (Ac 2,3). Se trata, pues, de un fuego que no destruye sino que da vida.
  • El “bautismo” (50) que Jesús espera es su muerte y resurrección, con la que tiene que traer la salvación a la humanidad. En estos términos se habla también en otras páginas de los evangelios (Mc 10,38-39). Esta muerte es entendida como culminación de una vida de obediencia sin matices a la voluntad de Dios, que no quiere la muerte de nadie sino la entrega total por amor. Jesús desea que la vida nueva sea ya un hecho para todo el mundo.
  • Sobre la “división” (51) hay que decir que Jesús no predica la violencia, sino que anuncia la paz (Lc 1,79; 2,14; 10,5-6; 19,38; 24,36; Mt 5,9; Jn 14,27; 16,33). Pero la presencia, la palabra y la acción de Jesús son ocasión que haya divisiones porque ante Él todo el mundo se posiciona. Y puede suceder que una persona que se decide a seguirle, es decir, a vivir por el Reino de Dios según el Evangelio, se encuentre que las demás personas de su entorno tomen caminos opuestos y ello provoque divisiones y enfrentamientos.
  • La Palabra profética de Jesús –palabra y acción–, ciertamente, provoca transformaciones en la persona que la deja entrar en su vida. La carta a los Hebreos lo expresa muy bien: Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón (He 4,12).
  • En esta página vemos al Jesús que se encuentra identificado con la experiencia de los profetas, es decir, la experiencia de ver que el anuncio del Reinado de Dios se convierte en denuncia de la injusticia, de todo aquello que es deshumanizador y que rompe con el plan de Dios. De hecho, el versículo 53, donde anuncia divisiones en el seno de las familias, es una cita del profeta Miqueas (Mi 7,6).
  • En estas palabras de Miqueas, seguro que había miembros de la comunidad de Lucas que se sentían reconocidos. Son palabras, por tanto, que expresan experiencias vividas, tanto por Jesús mismo (Mc 3,21 || Lc 11,14-23) como por los discípulos; no son expresión, por lo tanto, de una consecuencia necesaria –ni, en absoluto, querida– del seguimiento de Jesús.
  • La segunda parte de este texto, los vv. 54-57, es una llamada a estar atentos a la realidad. Es hoy, en la vida de las personas, en los acontecimientos, que Dios se manifiesta, que el Reino de Dios se va realizando.
  • El hoy es una insistencia del Evangelio de Lucas: os ha nacido hoy... (Lc 2,11); Esta Escritura … se ha cumplido hoy (Lc 4,21); ... conviene que hoy me quede yo en tu casa ... Hoy ha llegado la salvación a esta casa (Lc 19,5.9); hoy estarás conmigo en el Paraíso (Lc 23,43). Especialmente vinculado al texto que contemplamos, justo al final del camino, cuando entra a Jerusalén, Jesús expresa este deseo: ¡Si también tú conocieras hoy el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos (Lc 19,42).
  • Ahora, hoy, es el tiempo en qué Dios ofrece su salvación. La respuesta es la conversión (Lc 5,32; 10,13; 11,32; 13,3.5; 15,7.10; 16,30; 24,47).