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La “Asociación de los sacerdotes del Prado” nace en España durante un periodo de profunda efervescencia social y eclesial. Las reivindicaciones de campesinos y obreros, las reivindicaciones democráticas y culturales, la búsqueda de libertad y autonomía de nuestros pueblos eran patentes en el estado español. El papa Juan XXIII convocaba, en nombre de Dios, a vivir una auténtica empatía con los pequeños y alejados; Pablo VI y el concilio instaron a la Iglesia a entablar un diálogo cálido y confiado con el mundo.

 

En ese contexto, las intuiciones del P. Chevrier, transmitidas por los hermanos mayores del Prado francés, aparecían como una verdadera respuesta a las inquietudes y necesidades vividas.

 

Un buen grupo de sacerdotes jóvenes y de seminaristas, con profundas raíces en las tradiciones espirituales carmelitana y jesuítica, que seguía las intuiciones pastorales de Cardinj, sostenidos por la oración e iniciativas del carmelo de Villafranca del Penedés (puerta de entrada del Prado en España), acogía con entusiasmo el carácter radical de la espiritualidad pradosiana. Seguir más de cerca a Jesucristo no podía disociarse de una existencia apostólica pobre entre los pobres.

 

A inicios de los años sesenta el Prado fue acogido, casi simultáneamente, en Catalunya y en el seminario de Comillas (Cantabria) como una Gracia, como un talento al servicio de la evangelización de los pobres. Fue determinante, en este proceso, la ayuda de responsables del Prado General.

 

Se fue desarrollando el Prado en el intento de ser testigos de los pobres, acompañándoles en sus luchas, no sin cierto voluntarismo, haciendo la experiencia de que el dinamismo de la encarnación conducía a abrazar la Cruz.

 

La vivencia del misterio de la Iglesia-Pueblo de Dios, en el tiempo del Concilio y de su recepción, inspiró una sensibilidad para trabajar, en el seno de nuestros presbiterios y en sintonía con los obispos, en orden a que toda la comunidad eclesial sintiera su responsabilidad de evangelizar a los pobres. Esa misión fue compartida con otros “apóstoles pobres” y organizaciones, como los movimientos apostólicos, que el Espíritu suscitaba en nuestras iglesias. Al mismo tiempo, los equipos del Prado han estado siempre abiertos a hermanos sacerdotes que buscan vivir el evangelio entre los pobres.

 

En la asamblea de 1995 se aprobaba el directorio particular de los sacerdotes del Prado de España que, en palabras de del responsable general del momento, busca “precisar los caminos de aplicación de las Constituciones y del Directorio General de “la Asociación de Sacerdotes del Prado”, asumiendo la originalidad y la historia de la familia pradosiana” en el estado español.

 

A comienzos del siglo XXI algunos laicos en Catalunya, Baleares y Madrid expresaron su petición de incorporarse al Instituto del Prado como asociados, al sentirse llamados a vivir este carisma desde su vocación laical. En la asamblea Regional de 2013, se aprobó el estatuto de asociados con su itinerarios de formación y discernimiento.

 

Desde los comienzos de la Asociación de Sacerdotes del Prado en España, estos han sido los responsables: Felipe Fernández Alía(Ávila), Antonio Bravo (Huesca), Joan Ramón i Cinca (Barcelona), Florenci Costa (Vic), Jesús Andrés Vicente (Burgos), Luis María Martín (Ávila), José Luis Bolaños (Canarias), Xosé Xulio Rodríguez (Ourense), Manuel José Barco Estévez (Madrid) y, actualmente, Lucio Arnáiz Alonso(Orihuela Alicante).