Domingo 18º T.O. - C_2022

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Pauta para un Estudio de Evangelio. Josep Maria Romaguera Bach, diócesis de Barcelona

El próximo domingo encontramos una enseñanza de Jesús sobre las riquezas: por un lado, parecer puro sentido común, lo que Jesús nos dice, lo cual ya estaría muy bien. Sin embargo, la cuestión es más profunda: la propuesta es hacerse rico ante Dios, en oposición a amasar riquezas para sí

 

31 julio 2022. Evangelio según Lucas (12,13-21)

En aquel tiempo, 13 dijo uno del público a Jesús:

–Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.

14 Él le contestó:

–Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?

15 Y dijo a la gente:

–Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.

16 Y les propuso una parábola:

–Un hombre rico tuvo una gran cosecha. 17 Y empezó a echar cálculos: “¿Que haré? No tengo donde almacenar la cosecha.” 18 Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. 19 Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida.” 20 Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?” 21 Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

 

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Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer        

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Anoto algunos hechos vividos esta última semana

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Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

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Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

¿Cuáles son los bienes que más me seducen y sobre los cuales tengo que estar alerta porque pueden apartarme de los hermanos y hermanas y arruinar mi vida?

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Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

Doy gracias a Dios por los testimonios que encuentro ahí de personas que siguen a Jesucristo en su pobreza y generosidad.

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Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

 

Notas por si hacen falta

 

Notas para seguir el hilo del Evangelio

 

  • El leccionario litúrgico da un salto en la lectura continuada de Lucas y deja una buena parte del capítulo 11º y el inicio del 12º. Hasta ahora hemos contemplado los primeros pasos del camino de Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén.
  • Por lo tanto, antes de entrar en esta página puede ser bueno leer lo que falta: Lc 11,14-12,12. Se trata de un conjunto de hechos y enseñanzas muy diversos.

 

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • San Lucas, en su evangelio, dedica atención muy especial a los pobres. Concretamente a la relación ricos-pobres. Y, sobre todo, Lc destaca la buena noticia de que Dios opta preferentemente por los pobres: Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios (Lc 6,20), al tiempo que advierte que los ricos lo tienen difícil: Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios (Lc 18,25). De hecho, el evangelista nos recuerda que Jesús comienza su misión anunciando que ha venido a evangelizar a los pobres (Lc 4,18).
  • En situaciones como ésta que se le plantea a Jesús (13), cuando el hermano mayor se negaba a dar al hermano más joven la parte de la herencia que le toca, era normal que el perjudicado acudiese a pedir arbitraje a los rabinos.
  • Jesús se sitúa a otro nivel (14). Él no es nadie para decir nada sobre “herencias” (13). Pero, como acostumbra a hacer a propósito de cualquier hecho o conversación, Jesús aprovecha para proponer la Buena Noticia. En este caso en forma de alerta (15). La Buena Noticia es que la vida de una persona (15) depende de hacerse “rico ante Dios” (21).
  • En la parábola que “propone” (16-20) para poner en alerta, resuenan palabras del Antiguo Testamento: Cuando dice: «Ya he logrado reposo, ahora voy a comer de mis bienes», no sabe qué tiempo va a venir, morirá y se lo dejará a otros (Sir 11,19); La perdiz incuba lo que no ha puesto; así es el que hace dinero, mas no con justicia: en mitad de sus días lo ha de dejar y a la postre resultará un necio (Jr 17,11). También las de la primera lectura de hoy (Coh 1,2;2,21-23).
  • La enseñanza es clara: no hay que poner la confianza en los bienes materiales −“amasar riquezas para sí” (21)−, sino solamente en Dios (21). La conclusión de la parábola es equivalente a la invitación a reunir tesoros en el cielo que encontramos a menudo en los evangelios: Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben (Mt 6,20); Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme» (Mt 19,21); Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla (Lc 12,33); Vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos están apolillados; vuestro oro y vuestra plata están tomados de herrumbre y su herrumbre será testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado riquezas en estos días que son los últimos (St 5,2-3).
  • Los bienes materiales seducen con mucha facilidad al corazón de las personas. La verdadera riqueza, según Jesús, es ser generoso con los demás, como el Padre lo es con todo el mundo. Poner confianza en las riquezas es falta de sentido común, falta de sabiduría. Quien pone el corazón en el dinero tiene en muy poca consideración la vida humana, la aboca al fracaso más absoluto. De hecho, la experiencia nos lo dice: quien se cierra en sí mismo y en sus bienes, en su mundo, se pierde lo mejor de la vida.
  • Este texto, como todos los del Evangelio, es una invitación a contemplar a Jesucristo, el verdadero pobre, generoso hasta el extremo (Jn 13,1). Él es quien no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo... (Fl 2,6-11). Y es una invitación a pedir tener sus mismos sentimientos (Fl 2,2.5) y a ser todos del mismo sentir, con un mismo amor (Fl 2,2).