Josep María Romaguera Bach. Diócesis de Barcelona
Pauta para el Estudio de Evangelio personal o compartido en grupo
1-2-3. Estos tres primeros pasos como en EV anteriores
4. Anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho... María, Pedro y el otro discípulo “corren” para saber qué ha pasado y para “ver” a Jesús. Los contemplo y dejo que se me contagien sus ganas de “ver” a Jesús y de vivir con Él.
5. Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...Dejemos que este texto nos cuestione sobre la Revisión de Vida: ¿Hacemos bien el “ver”? ¿Lo iluminamos bien con el concurso de todos los compañeros/as (2) y de la Palabra de Dios (9)? La práctica de la RdV, ¿me ayuda personalmente a hacer experiencia de “ver” (8) al Señor en la vida, en las personas y en los acontecimientos?
6. Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)
7. Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...
Notas por si hacen falta
Notas sobre el texto y algunos símbolos
- Este evangelio nos presenta dos escenas: la primera (1-2), con “María Magdalena” como protagonista, conduce a la segunda (3-9), con “Simón Pedro” y “el otro discípulo”.
- En la primera se destaca que estamos en “el primer día de la semana” (1), el domingo. Esta expresión sugiere comienzo, nueva creación: Al principio, Dios creó el cielo y la tierra... (Gn 1,1).
- També se destaca que era “antes de salir el sol” (1), es decir, simbólicamente, que todavía no brilla la luz de la fe.
Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio
- María Magdalena “vio la piedra quitada” (1) e intuye alguna novedad. Con sólo este “ver”, “echó a correr” (2) para avisar a “Simón Pedro y al otro discípulo” (2). María quiere encontrar al Señor.
- Sobre “el otro discípulo” (2), dice el texto que es el “a quien Jesús amaba” (2). En Jn 13,23 se habla por primera vez del discípulo “a quien Jesús amaba”. Otros lugares donde se habla de él son Jn 19,25-27 y Jn 21,7.20-24. Es probable que sea la misma persona designada como el otro discípulo en el relato de la pasión (Jn 18,15-16). No se dice en ningún momento que sea uno de los Doce. Es claro que se trata de una figura importante del evangelio y que es presentado como modelo de discípulo de Jesús. El capítulo 21 de Jn, que es un apéndice añadido (se nota que está escrito por una mano diferente al conjunto de la obra), lo presenta como el autor del evangelio (Jn 21,24).
- En esta escena hay un contraste entre Pedro y este “discípulo amado”. Pero el texto respeta los datos de la tradición cristiana primitiva, que recuerda a Pedro como el primero de los testigos de la resurrección, y no se posiciona por ninguno de los dos, sino que pone en un lugar de privilegio a una mujer: “María Magdalena” (Jn 20,11-18).
- Hay diversas mujeres que tienen un lugar destacado en el evangelio según Juan: la madre de Jesús, al comienzo de la actividad de él (Jn 2,1-12) y al pie de la cruz (Jn 19,25-27); la samaritana (Jn 4); Marta y María (Jn 11); y María Magdalena (Jn 19,25; 20,1-18).
- En la segunda escena, los dos discípulos, motivados por el aviso de María, salen “corriendo” (3-4). También quieren “ver” qué ha sucedido.
- Pedro y el otro discípulo “vieron” (5-6) los mismos signos de la resurrección de Lázaro (Jn 11,44). La diferencia está en que allí Lázaro sale atado, es decir, retorna a la vida para morir; en cambio aquí “los lienzos” están “por el suelo” (6), lo cual significa que Jesús se ha desatado de las ataduras de la muerte.
- No han visto a Jesús ni María ni Simón Pedro ni el otro discípulo. Ven el sepulcro vacío. En este mismo momento, uno de ellos, “el otro discípulo” (8) “vio y creyó”. Son los ojos de la fe, y la luz de la Palabra de Dios (9) los que permiten “ver” la resurrección de Jesús en el sepulcro vacío. María se acerca con amor, pero todavía no había “salido el sol”. Más adelante podrá decir que lo ha visto (Jn 20,18), como también los apóstoles: hemos visto al Señor (Jn 20,25).
- “Jesús tenía que resucitar de entre los muertos” (9). Solamente después de la glorificación de Jesús se puede hablar de creencia. Es una enseñanza compartida por todo el Nuevo Testamento. El evangelio según Juan lo remarca de diversas formas (Jn 12,16; 13,7.19; 14,29; 20,9). Pero, por encima de todo, lo enseña por medio de la promesa del Espíritu (Jn 7,39; 14,16.26; 15,26-27; 16,7-15): tan solo con la venida del Espíritu será posible creer en Jesús, porque sólo entonces se podrá conocer su misterio. Creer y conocer van unidos (Jn 4,42; 6,69; 10,38; 16,30; 17,7-8).