CUARTO DOMINGO DE CUARESMA -CICLO A - 2026

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Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona

El texto evangélico de este domingo cuarto de cuaresma es el ciego de nacimiento. Texto relatado por Juan.
Jesús discrimina, porque no todo es igual, porque no todo el mundo se posiciona de la misma manera ante Dios y ante los demás. Él, como “luz del mundo”, provoca esta discriminación –“juicio”–: su luz pone de manifiesto lo que hay en los corazones. Jesús no condena; su luz permite que todo el mundo se pueda posicionar de nuevo –nacer de nuevo–; también los fariseos... ¡si quieren!

Pauta para el Estudio de Evangelio personal o compartido en grupo

1. Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2. Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3. Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4. Anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho... Delante de Jesús, ¿me sitúo como el ciego o como los fariseos?

5. Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor... ¿Cómo miro a los demás: como Jesús mira al ciego o como lo miran los fariseos?

6. Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7. Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

Notas por si hacen falta

 Notas sobre claves de lectura y simbolismos del texto

 

  • Jesús es “la luz del mundo” (5). Ya lo había dicho (Jn 8,12). Pero lo dice también de los discípulos (Mt 5,14).
  • Además del tema de la “luz”, tiene importancia la clave de lectura que nos da el diálogo sobre “el pecado” (2-3). La ceguera no proviene del pecado (3). Por tanto, el ciego no simboliza al pecador ni la ceguera al pecado. Más bien, la ceguera es la situación previa a haber acogido a Jesús y su Palabra. Y la visión (37) que Jesús da simboliza la fe (38). En cualquier caso, una enfermedad nunca es un castigo por el pecado.
  • Que el ciego lo sea “de nacimiento” (1) significa que ver –la fe– será algo nuevo, símbolo de una nueva vida: será un nuevo nacimiento (Jn 3,1ss).

 Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • Jesús “ve” (1) el problema del “hombre” y le da respuesta (6) sin que él se lo pida: toma la iniciativa y pasa a la acción (6-7) después de haber observado la realidad (1) y de haber reflexionado sobre ella en equipo (2-5).
  • Pero no sólo parte de la realidad. También parte de un proyecto que explicita en estos versículos: “que se manifiesten en él las obras de Dios” (3); “soy la luz del mundo” (5); “los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos” (39).
  • Esto es lo mismo que la JOC ha recogido de Joseph Cardijn: Dios tiene un proyecto de vida digna para cada joven trabajador/a, que ‘es hijo/a de Dios’; mirando la realidad vemos que los jóvenes son explotados en el trabajo, ‘tratados como bestias de carga; organizados en el seno de la Iglesia pueden pasar a la acción y transformar la realidad según el proyecto de Dios’. Así podrán reconocer al Dios que siempre trabaja (Jn 5,17).
  • El ciego, en el pasado, estaba “sentado” (8). Esta constatación de los vecinos que Juan recoge, subraya el cambio que Jesús ha provocado.
  • El “hombre” se convierte en testigo de Jesús ante los fariseos (15.17.25.27.30-33). A todas las cuestiones que le plantean siempre responde explicando los hechos, la experiencia. Dando testimonio de esta manera, se adentra en un proceso que lo lleva a proclamar su fe (38).
  • Este proceso: comienza por obedecer a la Palabra de Jesús, al cual no ha visto (7); pasa por padecer las pruebas a las que es sometido hasta ser expulsado de la sinagoga (8-34); para llegar a encontrarse ante el misterio que se le manifiesta (35-38).
  • La Palabra de Jesús aparece como don clave que permite iniciar el proceso (7) y que permite la profesión de la fe (37-38).
  • El texto nos invita a situarnos ante la Palabra de Jesús: ¿nos situaremos abiertos a su acción, como el ciego, o encerrados en lo que ya “sabemos”, como los fariseos (29)? Los fariseos, con su “ver” no dejan lugar a la iniciativa de Dios (41).
  • El pecado, que Jesús había negado (2-3) en un pobre marginado tenido por pecador (el “hombre ciego”), es atribuido, en cambio, a los fariseos (41).
  • Jesús discrimina (39), porque no todo es igual, porque no todo el mundo se posiciona de la misma manera ante Dios y ante los demás. Él, como “luz del mundo” (5), provoca esta discriminación –“juicio” (39)–: su luz pone de manifiesto lo que hay en los corazones. Jesús no condena; su luz permite que todo el mundo se pueda posicionar de nuevo nacer de nuevo; también los fariseos ... ¡si quieren!