Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona
Pauta para el Estudio de Evangelio personal o compartido en grupo
1. Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer
2. Anoto algunos hechos vividos esta última semana
3. Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo
4. Anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho... Delante de Jesús, ¿me sitúo como el ciego o como los fariseos?
5. Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor... ¿Cómo miro a los demás: como Jesús mira al ciego o como lo miran los fariseos?
6. Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)
7. Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...
Notas por si hacen falta
Notas sobre claves de lectura y simbolismos del texto
- Jesús es “la luz del mundo” (5). Ya lo había dicho (Jn 8,12). Pero lo dice también de los discípulos (Mt 5,14).
- Además del tema de la “luz”, tiene importancia la clave de lectura que nos da el diálogo sobre “el pecado” (2-3). La ceguera no proviene del pecado (3). Por tanto, el ciego no simboliza al pecador ni la ceguera al pecado. Más bien, la ceguera es la situación previa a haber acogido a Jesús y su Palabra. Y la visión (37) que Jesús da simboliza la fe (38). En cualquier caso, una enfermedad nunca es un castigo por el pecado.
- Que el ciego lo sea “de nacimiento” (1) significa que ver –la fe– será algo nuevo, símbolo de una nueva vida: será un nuevo nacimiento (Jn 3,1ss).
Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio
- Jesús “ve” (1) el problema del “hombre” y le da respuesta (6) sin que él se lo pida: toma la iniciativa y pasa a la acción (6-7) después de haber observado la realidad (1) y de haber reflexionado sobre ella en equipo (2-5).
- Pero no sólo parte de la realidad. También parte de un proyecto que explicita en estos versículos: “que se manifiesten en él las obras de Dios” (3); “soy la luz del mundo” (5); “los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos” (39).
- Esto es lo mismo que la JOC ha recogido de Joseph Cardijn: Dios tiene un proyecto de vida digna para cada joven trabajador/a, que ‘es hijo/a de Dios’; mirando la realidad vemos que los jóvenes son explotados en el trabajo, ‘tratados como bestias de carga; organizados en el seno de la Iglesia pueden pasar a la acción y transformar la realidad según el proyecto de Dios’. Así podrán reconocer al Dios que siempre trabaja (Jn 5,17).
- El ciego, en el pasado, estaba “sentado” (8). Esta constatación de los vecinos que Juan recoge, subraya el cambio que Jesús ha provocado.
- El “hombre” se convierte en testigo de Jesús ante los fariseos (15.17.25.27.30-33). A todas las cuestiones que le plantean siempre responde explicando los hechos, la experiencia. Dando testimonio de esta manera, se adentra en un proceso que lo lleva a proclamar su fe (38).
- Este proceso: comienza por obedecer a la Palabra de Jesús, al cual no ha visto (7); pasa por padecer las pruebas a las que es sometido hasta ser expulsado de la sinagoga (8-34); para llegar a encontrarse ante el misterio que se le manifiesta (35-38).
- La Palabra de Jesús aparece como don clave que permite iniciar el proceso (7) y que permite la profesión de la fe (37-38).
- El texto nos invita a situarnos ante la Palabra de Jesús: ¿nos situaremos abiertos a su acción, como el ciego, o encerrados en lo que ya “sabemos”, como los fariseos (29)? Los fariseos, con su “ver” no dejan lugar a la iniciativa de Dios (41).
- El pecado, que Jesús había negado (2-3) en un pobre marginado tenido por pecador (el “hombre ciego”), es atribuido, en cambio, a los fariseos (41).
- Jesús discrimina (39), porque no todo es igual, porque no todo el mundo se posiciona de la misma manera ante Dios y ante los demás. Él, como “luz del mundo” (5), provoca esta discriminación –“juicio” (39)–: su luz pone de manifiesto lo que hay en los corazones. Jesús no condena; su luz permite que todo el mundo se pueda posicionar de nuevo –nacer de nuevo–; también los fariseos ... ¡si quieren!