DOMINGO QUINTO DE CUARESMA -CICLO A- 2026

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Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona

El Evangelio correspondiente al 5º domingo de Cuaresma es la narración del evangelio de san Juan de la Resurrección de Lázaro.
Jesús se encontró enfrentado a la realidad no sólo de la muerte de Lázaro sino también de la suya propia: esto le provoca un combate interior. Su llanto, a la vez que es el del hombre que tiene que consentir a la prueba, es el llanto de Dios ante la muerte de los que ama, la humanidad que Él ha creado.

Pauta para el Estudio de Evangelio personal o compartido en grupo

1. Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2. Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3. Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4. Anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho... Y lo que descubro de mi bautismo, de mi relación personal con Jesús.

5. Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor... ¿Qué “Martas” encuentro ahí que me dicen: “el Maestro está ahí, y te llama”? ¿Y cómo respondo?

6. Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7. Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 Notas por si hacen falta

 Notas sobre el texto, la resurrección y la Pascua

 

  • Con esta página (de hecho, con todas) Juan no pretende que encontremos en Jesús a un gran milagrero sino que contemplemos a quien es “la resurrección y la vida” (25) para todo el mundo.
  • “Resurrección”, tal como la utiliza Jesús en el v. 25, es una palabra que hay que reservar para el paso de la muerte a la vida inmortal. Así pues, no es el término más apropiado para hablar de la restitución de la vida terrena, que es lo que pasa con Lázaro. En este caso estamos ante un retorno a la vida.
  • Este signo es, en Jn, el último que hace Jesús antes de su Pascua. El objetivo de fondo de Jesús al hacer el signo es “la gloria de Dios” (4), la gloria que se manifiesta en su muerte y resurrección.
  • La pascua de Jesucristo es el cumplimiento del designio de Dios: la unión de los creyentes con el Hijo, el que tiene el poder de dar la vida y retomarla para darla a todo el mundo.

 Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • En este signo Jesús toma la iniciativa (7) y se compromete (8). Y en la reflexión que hace de este compromiso, con la imagen de la luz (9-10), invita a los discípulos a superar las resistencias a seguirlo y a tomar el mismo compromiso (16).
  • Un dato curioso: todos los personajes salen de donde estaban al principio (7.19.20.29.31.44). Todo el mundo se mueve.
  • Marta expresa su confianza en Jesús (21-22) y, al final, su fe (27); María, en cambio, está hundida bajo el peso del dolor, sólo ve la muerte, la pérdida (29ss). María representa la fe del pueblo de Israel; Marta representa el paso a la fe en Cristo. La profesión de fe de Marta expresa quien es Jesús para ella: el enviado de Dios, el Hijo (27), que no es sólo alguien que tiene relación con Dios sino que es Dios mismo.
  • El creyente está destinado a la vida que no acaba (25-26). La vida eterna no es sólo para después de la muerte: para Jesús el creyente es desde ahora un viviente, ya tiene el germen de la vida eterna. El Bautismo es el sacramento de ello.
  • Los sentimientos de Jesús, mencionados por Juan (33.35.38), expresan que Jesús se encontró enfrentado a la realidad no sólo de la muerte de Lázaro sino también de la suya propia: esto le provoca un combate interior. Su llanto, a la vez que es el del hombre que tiene que consentir a la prueba, es el llanto de Dios ante la muerte de los que ama, la humanidad que ha creado.
  • Jesús, ¿podía haber evitado la muerte de Lázaro? (37). Lo que es claro es que Jesús no huye de la suya (7), afronta la vida y la muerte comprometiéndose con la humanidad (1,14).
  • La fe en Él es la condición para “ver” la gloria de Dios (40 y 25-27).
  • Jesús siempre está con el Padre (41-42). Su oración tiene que ver con su hora, con su turbación ante la propia muerte (16,23s).
  • La glorificación de Jesús se realiza por la unión con Él de quienes creen que es el Hijo (42). Esto es lo que significa el bautismo.
  • La losa y las vendas anticipan la resurrección de Jesús. Pero en el caso de Jesús, Él mismo se habrá desatado y las habrá dejado para siempre (20,5-7).
  • Jesús deja que Lázaro siga su propio camino (44). Lázaro es libre. Y nosotros nos quedamos con Jesús, que camina hacia su muerte–resurrección.