Estudio de Evangelio: Fiesta de la Asunción de Santa María (Lucas 1,39-56)
15 agosto 2026
INTRODUCCIÓN:
En la fiesta de la Asunción de Santa María contemplamos a una mujer que vive totalmente abierta a Dios. María se pone en camino, comparte la alegría con Isabel y canta el Magníficat, un himno de agradecimiento porque Dios sigue actuando en la historia, levantando a quienes son pequeños y sosteniendo a su pueblo con amor fiel. El estudio preparado por Josep Maria Romaguera nos invita a descubrir que este canto no habla solo de María, sino también de la manera de actuar de Dios ayer y hoy: Dios visita, acompaña, transforma y cumple sus promesas (Puedes bajar en formato PDF esta propuesta pinchando aquí). Además, la ficha anexa nos propone recorrer diversas páginas del Antiguo Testamento para reconocer que el Magníficat nace de una larga historia de salvación y revela el amor siempre fiel de Dios hacia su pueblo. (PINCHA AQUÍ para ver esta propuesta)
Evangelio según Lucas (1,39-56)
39 En aquellos días, Maria se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; 40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 En cuanto Isabel oyó el saludo de Maria, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo 42 y dijo a voz en grito:
–¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? 44 En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. 45 Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
46 María dijo:
–Proclama mi alma la grandeza del Señor,
47 se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
48 porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
49 porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
50 y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
51 Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
52 derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
53 a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
54-55 Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
‒como lo había prometido a nuestros padres‒
en favor de Abrahán
y su descendencia por siempre.
56 María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Pauta para el Estudio de Evangelio personal o compartido en grupo
1
Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer.
Señor Jesús,
envíanos tu Espíritu
para escuchar tu Palabra con un corazón sencillo.
Haz que, como María,
sepamos reconocer las obras grandes
que sigues realizando en nuestra vida y en nuestro mundo.
Abre nuestros ojos
para descubrir tu presencia en las personas humildes,
en quienes esperan, luchan y confían.
Que este encuentro con el Evangelio
fortalezca nuestra fe,
renueve nuestra esperanza
y nos haga disponibles para servir,
como María, con alegría.
Amén.
2
Anoto algunos hechos vividos esta última semana
3
Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo
4
Anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...
Me animo a escribir mi “magníficat”, por las obras que Dios ha hecho por mí (no se trata de mirarme a mi mismo/a –¡que majo/a que soy!–, sino de contemplar a Dios que actúa en el mundo, en la vida; por eso, antes de empezar, puede ser bueno responder a la segunda cuestión del punto 5).
5
Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...
¿Quiénes son hoy “María” e “Isabel”, quiénes son los/las “estériles–vírgenes” en quien Dios confía para llevar a cabo su plan? (pienso en nombres concretos y doy gracias al Padre).
6
Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)
7
Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...
Padre bueno,
te damos gracias
porque nunca abandonas a tu pueblo.
Hoy hemos contemplado, con María,
que tu misericordia alcanza a todas las generaciones,
que levantas a quien vive con humildad
y llenas de esperanza a quienes ponen su confianza en ti.
Haz que también nosotros
seamos personas que se ponen en camino,
que llevan consuelo,
que cantan tus maravillas
y anuncian con la vida
que tu amor permanece para siempre.
Que María, elevada junto a ti,
nos anime a caminar con alegría
hasta el día en que podamos compartir
la plenitud de tu Reino.
Amén.
Invitación al trabajo con el Anexo (PINCHA AQUÍ para ver esta propuesta)
Después de escuchar el Evangelio, podemos dedicar un tiempo a recorrer la ficha anexa, leyendo los textos del Antiguo Testamento que aparecen junto a cada versículo del Magníficat. Así contemplaremos cómo María recoge la oración y la esperanza de todo un pueblo, y cómo Dios permanece siempre fiel a su alianza y a su promesa de salvación. Podemos leer únicamente los versículos propuestos o, si disponemos de más tiempo, abrir cada uno de esos pasajes en la Biblia y orarlos con calma.
Notas por si hacen falta
Notas sobre la fiesta de hoy: María viene de fiesta con nosotros
- Hoy celebramos la Asunción de María, una mujer que se alegra y festeja. Pero no por cualquier cosa. Festeja que “el Poderoso ha hecho obras grandes por mí” (49), o, lo que es lo mismo, celebra que el Señor “enaltece a los humildes” (52).
- La actitud de simplicidad que encontramos en Isabel y en María, que les permite acoger las “obras grandes” (49) de Dios en la pequeñez (48) que las caracteriza, la necesitamos nosotros para acoger este Evangelio y encontrar en él lo mismo que ellas encuentran. Esta actitud nos es necesaria también para descubrir la acción de Dios en aquellas personas a quienes ellas representan: las personas pobres, huérfanas, extranjeras, viudas, enfermas, cautivas, pecadoras ... en definitiva, los y las estériles, es decir, personas que ‘no pueden’ producir según los estándares del mundo. Y ello, en una sociedad que tantísimo valor da a las personas según su poder, su capacidad de producción.
Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio
- Con la colaboración de María, el Hijo de Dios nos visita (43). Y se queda entre nosotros por siempre (Lc 1,33).
- María, con su virginidad, se identifica con las estériles (Lc 1,26-38).
- María corre al encuentro de Isabel (39): hay que encontrarse, hay que unirse en el proyecto del mundo nuevo que Dios está llevando a cabo.
- Isabel nos presenta a María como discípula de Jesús: “Dichosa tú, que has creído” (45). Hace que la contemplemos como la discípula modelo, la que escucha la palabra de Dios y la pone en práctica (Lc 8,21; 11,28).
- La “alegría” (44) que respira toda la escena es debida a la acción del “Espíritu Santo” (41). Es el Espíritu Santo el que irá conduciendo todo el plan de Dios en la persona de Jesús y en todos los que le sigan. Es el Espíritu Santo el que hace posible que Isabel y nosotros descubramos quien es Jesús: “mi Señor” (43).
- Dios, para llevar a cabo su plan de salvación para todo el mundo, siempre ha actuado a través de los pobres, y seguirá actuando de la misma manera, con las mismas opciones, con el mismo estilo. Es así como su acción es fecunda. Dios sabe que otras maneras –las del poder o de los grupos de presión, por ejemplo– son realmente estériles.
- El cántico de María –llamado también Magníficat, la primera palabra en latín– es un himno de acción de gracias a Dios, y está lleno de referencias al Antiguo Testamento, muy especialmente al cántico de Ana, la madre de Samuel (1Sa 2,1-10).
- Ana era estéril (1Sa 1,2.5), con todo lo que ello suponía de humillación ante las demás mujeres (1Sa 1,6-7). Ana no dejaba de orar a Dios pidiendo un hijo que, al mismo tiempo, ofrecía a Dios (1Sa 1,10-18). Con su cántico (1Sa 2,1-10), que entona teniendo en sus brazos al hijo tan esperado, celebra al Señor que da la vuelta a la situación de los ricos y de los pobres (1Sa 2,7), de los fecundos y de los estériles (1Sa 2,5).
- Si reseguimos algunos de los textos del A.T. relacionados con el Magníficat, podemos hacer una contemplación de la historia del Pueblo de Dios, el Pueblo que, a pesar de sus infidelidades, nunca ha perdido al Dios que lo ha amado con un amor fiel. (En ficha anexa tenemos la posibilidad de hacer el ejercicio de contemplar esta Historia de la Salvación.)