Propuestas Estudio Evangelio: "Encuentro con la mujer Cananea" (Mateo 15,21-28)
Ordinario - A - 20
16 agosto 2026
INTRODUCCIÓN
En este Estudio de Evangelio, Josep Maria Romaguera nos invita a acompañar a Jesús en su encuentro con la mujer cananea, una mujer extranjera que, con una fe sencilla, humilde y perseverante, rompe fronteras y descubre que el amor de Dios está destinado a todas las personas. El relato nos ayuda a contemplar un Jesús que sale al encuentro de quienes están fuera de los límites conocidos y que educa también a sus discípulos para abrir el corazón a un Reino sin exclusiones.
Al contemplar este Evangelio, también nosotros estamos llamados a revisar nuestras actitudes hacia quienes son diferentes, piensan distinto o viven otras realidades. La fe verdadera no consiste solo en creer unas ideas, sino en entrar en una relación viva con Jesucristo que nos lleva a reconocer su presencia en todas las personas y a anunciar su Buena Noticia con cercanía, en el tú a tú de la vida cotidiana.
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Evangelio según Mateo (15,21-28)
En aquel tiempo, 21 Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. 22 Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
–Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.
23 El no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
–Atiéndela, que viene detrás gritando.
24 El les contestó:
–Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.
25 Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas:
–Señor, socórreme.
26 El le contestó:
–No está bien echar a los perros el pan de los hijos.
27 Pero ella repuso:
–Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.
28 Jesús le respondió:
–Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.
En aquel momento quedó curada su hija.
Pauta para el Estudio de Evangelio personal o compartido en grupo
1
Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer.
Señor Jesús,
venimos a escuchar tu Palabra con un corazón abierto.
Haznos humildes como la mujer cananea,
capaces de confiar incluso cuando no entendemos tus caminos.
Abre nuestros ojos para descubrir
que tu amor no conoce fronteras
y enséñanos a reconocer tu presencia en cada persona.
Que tu Espíritu ilumine este encuentro
y nos ayude a escuchar, compartir y vivir tu Evangelio.
Amén.
2
Anoto algunos hechos vividos esta última semana
3
Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo
4
Anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...
Me planteo si, como discípulo/a de Jesús, me meto en ‘tierra extranjera’, si llevo la Buena Nueva de Jesús en el tú a tú de las relaciones personales (con hechos y palabras).
5
Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...
Me fijo en que he estado con personas que no piensan como yo, que no creen lo mismo... Y reviso las actitudes que he tenido con ellas, qué he aprendido de ellas...
6
Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)
7
Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...
Gracias, Señor Jesús,
porque hoy nos has recordado que nadie queda fuera de tu mesa y de tu amor.
Gracias por las personas que,
con su fe sencilla y perseverante,
nos enseñan a confiar más en ti.
Haz que salgamos de este encuentro
con un corazón más abierto,
dispuesto a acoger, dialogar y servir,
llevando tu Buena Noticia allí donde vivimos.
Que nuestra fe se haga vida
en el encuentro cotidiano con las personas
y sea siempre motivo de esperanza para quienes nos rodean.
Amén.
Notas por si hacen falta
Notas para seguir el hilo del Evangelio
- Entre el texto del pasado domingo (Mt 14,22-33) y éste de hoy, Mateo dice que Jesús curó a muchos enfermos en Genesaret (Mt 14,34-36) y reporta un debate con algunos fariseos y escribas (Mt 15,1-20).
- Jesús critica al Israel que rechaza el Reino (Mt 15,13) y elogia, con la escena de hoy, a una mujer extranjera que confiesa su fe en Él como Señor y Mesías (22).
- En el debate con los fariseos y maestros de la Ley, Jesús dice cosas como ésta: Así habéis anulado la Palabra de Dios por vuestra tradición (Mt 15,6), dejando bien claro que hay que poner en todo momento la Ley de Dios por encima de las prescripciones rituales. Y, siguiendo la tradición bíblica de comparar al pueblo de Israel con una planta (Is 60,21; 61,3; Jn 15,2), también dice: Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz (Mt 15,13). Jesús contrapone el cumplimiento formal de las normas legales con la actitud profunda que viene del interior de la persona (Mt 15,11).
- Hoy encontramos un relato de milagro. Estos relatos siempre van mucho más allá del hecho concreto. Habrá que descubrir ahí lo que Jesús valora, lo que posibilita el milagro, a quien representa la cananea, qué significa que Jesús pise aquella tierra, etc.
Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio
- Esta escena nos presenta a Jesús que sale de las fronteras de Israel y entra en Fenicia, territorio pagano (21). Tiro y Sidón (21) son dos de las ciudades comerciales más importantes de Fenicia, al noroeste del territorio de Israel, a menudo desaprobadas por los profetas a causa de su rebeldía contra Dios (Is 23; Ez 26-28; Jl 4,4-8; Am 1,9-10; Za 9,2-4), pero que también habían recibido el don de Dios a través de otros profetas (2Re 17,7-24).
- En este caso, el término “cananea” (22) equivale a ‘pagana’. Esta “mujer” representa, por lo tanto, a los demás pueblos, los no-judíos.
- La exclamación de la mujer, “Hijo de David” (22), aparece en otros pasajes en donde los protagonistas son ciegos (Mt 9,27; 20,30.31). Esta aclamación supone un reconocimiento de Jesús como Mesías, Hijo de David, tema del Evangelio de Mateo (Mt 12,23; 21,9.15) que desde buen comienzo presenta a Jesús como el Mesías que Israel esperaba (Mt 1,1). Por lo tanto, la mujer extranjera, a pesar de no ser judía, se sitúa en la fe de Israel.
- Que le llame “Señor” (22.25.27) es, también, expresión de la fe (Mt 28,18; / 7,22; 25,11.20.22.24.37.44; 24,42; / 8,25; 14,28.30; / 8,2.6; 9,28; 15,22; 17,15; 20,30).
- Jesús ha sido enviado “a las ovejas descarriadas de Israel” (24). Y es ahí donde ha enviado a sus apóstoles (Mt 10,6). Diciendo esto Jesús se sitúa en la línea de la teología del Pueblo de Dios del Antiguo Testamento según la cual Dios ha hecho alianza con Israel, un pueblo concreto, para que, viviendo todos según su plan (Dt 8,7-18), los demás pueblos conozcan la revelación de Dios (Is 25,6; Is 56,1.6-7 –1ª lectura de hoy–). En el AT encontramos que Elías pisa la misma tierra que Jesús y hace una cosa parecida (1Re 17,7-24). También sucede con Eliseo (2Re 4,1ss). Pero no hemos de olvidar que el mismo evangelio de Mateo termina con el envío de los apóstoles por parte del Resucitado a todos los pueblos (Mt 28,19). Jesús por el Padre y los discípulos por Jesús han sido enviados para conseguir la unión de todos los hijos de Dios que se hallaban dispersos (Jn 11,52), para que haya un solo rebaño y un solo pastor(Jn 10,16).
- En el diálogo aparentemente tan áspero entre la mujer y Jesús (26-27) hay que considerar algunos aspectos. Uno es que Jesús ofrece a la mujer una parábola que permite que ella le dé la vuelta: sin cuestionar quien es “hijo” y quien no lo es, pone en evidencia que “el pan” de la curación/salvación es para todos. Jesús lo subraya fuerte poniendo de relieve “la fe” de la mujer (28). Otro aspecto a considerar es que, con la complicidad de la mujer, Jesús educa a los discípulos, que quieren quitarse de encima como sea a aquella mujer (23). Como el Israel que rechaza el Reino (15,13), ellos tienen que dar el paso a la apertura a todos los pueblos como destinatarios del don de Dios.
- Dios salva desde lo concreto, en la relación de tú a tú con las personas que encuentra. Es la dinámica del apostolado laical, la evangelización en lo concreto del ambiente en el que vivimos.
- Lo que cuenta, al final, es el don de Dios, que no conoce fronteras, y la fe de la mujer (28), la fe que se expresa en la relación–diálogo personal con Jesús, en el reconocimiento mutuo entre ambos.
- La fe en Jesucristo no es una ideología, una manera de pensar... (aunque también marque la manera de pensar y la ideología), sino la relación–diálogo con la persona de Jesucristo.