Ante los problemas, disputas, los complicaciones… la reacción del silencio, no te metas en jaleos…. Os propongo esta pregunta:
¿Como es la interpelación que surge del entorno de Jesús y de sus discípulos?.
"Alzar la mirada… ¿para evadirnos o para comprometernos?"
Teniendo en cuenta los textos de la Solemnidad de la Asunción (15 de agosto) y Domingo XX del Tiempo Ordinario (16 de agosto), y una mirada a los sinópticos y hechos de loa Apóstoles.
Textos: Ap 11,19–12,1.3.10; Sal 44; 1Cor 15,20-27; Lc 1,39-56; y Is 56,1.6-7; Sal 66; Rom 11,13-15.29-32; Mt 15,21-28. Y algunos textos de psinopticos y hechos de los apóstoles.
Propuesta de Estudio del Evangelio (con el esquema de Revisión de Vida)
Introducción
Vivimos un tiempo en el que miles de personas levantan la mirada al cielo.
Las estrellas fugaces, los eclipses, los planetas, las auroras, las fotografías del universo… despiertan admiración. Se habla de energías, de fuerzas cósmicas, de espiritualidades difusas, de horóscopos, de visiones esotéricas... Existe una profunda necesidad de trascendencia.
Y todo eso tiene algo profundamente humano. Porque el ser humano necesita levantar la mirada. Pero aparece una pregunta decisiva:
¿Miramos al cielo para descubrir mejor la tierra o para olvidarnos de ella?
Con frecuencia la contemplación termina convirtiéndose en evasión.
Mientras observamos el universo...
- continúan las guerras;
- siguen muriendo personas en el Mediterráneo;
- aumentan las dificultades para acceder a una vivienda;
- los conflictos laborales desgastan a miles de familias;
- la escuela vive tensiones;
- la política parece convertirse en enfrentamiento permanente;
- el sindicalismo sigue afrontando conflictos silenciosos;
- muchas personas optan por callar para no complicarse la vida.
La frase más repetida quizá sea: "No te metas."
Sin embargo, la Biblia propone otra forma de levantar la mirada. No para escapar. Sino para descubrir que Dios sigue actuando dentro de la historia. Y entonces aparecen las grandes referencias de nuestra vida.
Al levantar la mirada descubrimos una inmensa constelación. No de estrellas. Sino de personas que han estado ahí: en grupos de parroquia, en las parroquias, en el curro, sindicatos, política…. estar expuestos…. .
Clarita.
Agustín.
Antonio.
Fede.
Manuel.
Kike.
Jesús R.Piscina.
Goyo.
Román.
Lechosa.
Jesús.
Manu.
Cristina
Francisco de Asís.
Ignacio.
Teresa de Jesús.
Juan de la Cruz.
Antonio Chevrier.
Eugenio Merino.
Guillermo Rovirosa.
Tomás Malagón...
……
No son personajes del pasado. Son esa nube de testigos que continúa iluminando el camino (nuestro camino y de tantos y tantas militantes). Ellos también contemplaban el cielo. Pero jamás dejaron de pisar la tierra. Ellos aprendieron que mirar hacia Dios siempre termina acercándonos más a las personas.
VER
¿Qué vemos hoy?
En muchos ambientes se impone una cultura del silencio.
Ante un conflicto...
- "No te compliques."
- "No te señales."
- "No merece la pena."
- "Cada uno a lo suyo."
Sucede
- En el trabajo.
- En la familia.
- En la política.
- En el sindicato.
- En la parroquia.
- En la escuela.
- En la comunidad.
Callamos para no crear problemas. Pero ese silencio suele favorecer siempre al más fuerte. Mientras tanto aparecen personas que sí se atreven.
- Quien denuncia una injusticia.
- Quien acompaña a una mujer maltratada.
- Quien defiende a una persona migrante.
- Quien escucha a quien nadie escucha.
- Quien intenta mediar.
- Quien mantiene viva una comunidad.
- Quien sigue creyendo cuando otros abandonan.
Y muchas veces terminan cansándose. Porque parecen quedarse solos.
Para dialogar
- ¿Dónde escuchamos hoy el "no te metas"?
- ¿Qué conflictos preferimos evitar?
- ¿Cuándo el silencio se convierte en complicidad?
- ¿Quiénes han sido para nosotros esas personas que nos enseñaron a comprometernos sin perder la esperanza?
JUZGAR
¿Qué nos dice la Palabra?
- María no mira al cielo para quedarse quieta.
El evangelio comienza diciendo que María se puso en camino de prisa. El Magnificat no es una oración intimista (Lucas 1,39-56). Es un canto profundamente social.
Habla de tronos.
De hambre.
De riqueza.
De humildes.
De poderosos.
María contempla a Dios precisamente porque descubre cómo Dios actúa dentro de la historia.
Lucas 1,39-56 (El Magníficat): María rompe el silencio de los pequeños cantando un Dios que derriba a los poderosos de sus tronos y enaltece a los humildes; su actitud es salir presurosa a servir a su pariente Isabel en su necesidad.
La Asunción no es una invitación a vivir con la cabeza entre las nubes. Todo lo contrario.
- El Apocalipsis no habla de evasión sino de resistencia. (Apocalipsis 11,19 y 12,1.3.10)
El templo abierto en el cielo y la Mujer vestida de sol muestran que la historia no está abandonada al mal; hay una lucha cósmica donde se proclama la salvación y el poder del Reino de Dios frente a los dragones y opresores.
La Mujer vestida de sol aparece enfrentándose al Dragón. No desaparece el conflicto. Dios no elimina mágicamente el mal. Pero anuncia que el mal no tendrá la última palabra.
Levantar la mirada significa descubrir que la historia pertenece finalmente a Dios. No al Dragón.
- Isaías rompe todas las fronteras. Isaías 56,1.6-7:
Una proclamación directa contra la exclusión: la casa de Dios será llamada "casa de oración para todos los pueblos", rompiendo el esquema de cerrar las puertas a los extranjeros o marginados. El extranjero deja de ser amenaza. Pasa a convertirse en hermano.
- Salmo 44 y Salmo 66:
Son cantos que interpelan a alabar a Dios y a no callar la justicia. El pueblo pasa del clamor en la aflicción a reconocer la intervención salvadora de Dios en medio de los pueblos.
- Pablo rompe el exclusivismo. 1 Corintios 15,20-27 y Romanos 11,13-15.29-32.
San Pablo interpela a entender que la misericordia de Dios abarca a todos ("a todos encerró en desobediencia, para tener misericordia de todos"). Rompe el silencio sectario y llama a la reconciliación total.
"La misericordia es para todos." Nadie queda definitivamente fuera.
- La mujer cananea cambia incluso la mirada de los discípulos (Mateo 15,21-28).
Ellos dicen: "Despídela." Otra vez aparece el "no te metas".
Pero aquella mujer insiste. No acepta quedar fuera.
Y Jesús termina mostrando que la fe puede aparecer donde menos la esperamos. No solamente escucha. Se deja interpelar.
La mujer cananea interpela a una fe que no se doblega ante el aparente silencio de Dios ni ante la resistencia del entorno social o religioso. La fe auténtica siempre transforma también nuestra manera de mirar.
- Hechos de lso apóstoles:
Después de Pascua la tentación continúa siendo la misma. Callar. No complicarse. Pero el Espíritu empuja siempre en la dirección contraria. Cuando las autoridades prohíben hablar de Jesús, Pedro y Juan responden: "No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído" (Hch 4,19-20). Cuando surge el conflicto por la atención desigual a las viudas (Hch 6,1-7), la comunidad no mira hacia otro lado. Discierne. Escucha. Reorganiza el servicio. Convierte el conflicto en oportunidad de crecimiento.
Y cuando la llegada de los paganos provoca tensiones (Hch 15), la Iglesia no responde expulsando a los diferentes. Convoca un discernimiento comunitario. Escucha los testimonios. Busca la acción del Espíritu. Descubre que Dios iba delante de ellos.
La misión crece precisamente cuando la Iglesia acepta dejarse cuestionar.
- Mateo:
El rechazo y la petición de quitar del medio (Mateo 15,23): Ante los gritos de la mujer cananea, los discípulos dicen: "Despídela, pues da voces tras nosotros". Buscan el silencio por incomodidad.
Y surge la compasión que desborda fronteras: Jesús no se queda en el silencio inicial ni en la exclusión, sino que se deja interpelar por la fe de una mujer extranjera (pagana).
- El silencio y la evitación del conflicto en los Sinópticos
- Jesús rompe el silencio ante el sufrimiento (Marcos 3, 1-6): Ante la pregunta de si es lícito curar en sábado, los fariseos guardan silencio para acusarle. Jesús, lejos de callar o apartarse para evitar problemas, se indigna y actúa sanando al hombre de la mano seca.
- La cruz y la advertencia sobre la división (Mateo 10, 34-36 / Lucas 12, 51-53): Jesús explicita que su mensaje no trae una paz pasiva o neutralidad cómoda, sino confrontación y ruptura con las injusticias estructurales, incluso dentro de las propias familias.
- El reproche por callar a los vulnerables (Lucas 18, 15-17): Cuando el entorno intenta apartar en silencio a los niños para no complicar ni molestar a Jesús, él interpela a los discípulos deteniéndolos y exigiendo atención abierta.
- Hechos de los Apóstoles:
La comunidad primitiva experimenta tensiones (como en Hechos 6 o el Concilio de Jerusalén en Hechos 15) donde el Espíritu interpela a no callar ante la injusticia ni marginar a los nuevos creyentes (gentiles), obligando a la Iglesia a salir de su comodidad etnocéntrica.
Así surge la ruptura del "no os metáis" en Hechos de los Apóstoles
- La negativa a obedecer la ley del silencio (Hechos 4, 19-20): Las autoridades religiosas exigen a Pedro y a Juan que guarden silencio absoluto y no hablen más en nombre de Jesús. La respuesta del entorno apostólico rompe la lógica de la prudencia humana: "Juzguen si es justo delante de Dios obedecer a ustedes antes que a Dios. Porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído".
- La intervención ante los problemas internos (Hechos 6, 1-4): Ante la disputa y queja por la discriminación en la atención a las viudas griegas, los apóstoles no miran hacia otro lado ni guardan silencio administrativo; reorganizan la comunidad e instituyen el servicio activo (los diáconos) para solucionar el conflicto de manera justa.
Pequeñas notas-sintesis
La interpelación del entorno ante Jesús y sus discípulos no fomenta la pasividad ni el "no te metas". Al contrario, los textos muestran una llamada constante a la acción justa, la palabra valiente y la asunción de conflictos por el Reino, rechazando el silencio cómplice ante el dolor o la injusticia.
Frente al sufrimiento, los conflictos o la exclusión, la tentación humana es el silencio y la indiferencia ("no te metas"). Sin embargo, la interpelación que surge del entorno de Jesús y de los textos litúrgicos rompe esa barrera: exige pasar de la pasividad a la compasión, la inclusión universal y la perseverancia activa en la fe.
Una pregunta atraviesa todas las lecturas
¿Qué significa levantar la mirada?
- No consiste en escapar de la realidad.
- Consiste en descubrir la presencia de Dios precisamente dentro de ella.
- Por eso los grandes creyentes nunca fueron personas evasivas.
- Fueron personas profundamente encarnadas.
Como María.
Como Francisco.
Como Teresa.
Como Chevrier.
Como Rovirosa.
Como Malagón.
Como Agustín.
Como Clarita.
Todas y todos ellos forman esa gran constelación de Dios. No para que los admiremos desde lejos. Sino para seguir caminando con ellos.
ACTUAR
¿A qué nos invita hoy el Señor?
Quizá esta semana podamos hacer tres gestos muy sencillos.
- Romper algún silencio.
- Acompañar.
- No mirar hacia otro lado.
…… y compartirlo!
- Descubrir a la persona extranjera.
- La diferente.
- La incómoda.
- La que nadie escucha.
Preguntarnos: ¿Qué puede enseñarme Dios a través de ella?
- Levantar la mirada.
- Pero hacerlo de otra manera.
- Recordando a quienes nos precedieron.
Nombrándolos.
Dando gracias.
Preguntándonos: ¿Cómo actuarían hoy Clarita? ¿Rovirosa? ¿Malagón? ¿Chevrier? ¿Teresa? ¿Francisco?
Porque la comunión de los santos no es un museo. Es una comunidad viva que sigue alentando nuestra esperanza.
Para terminar:
Señor,
cuando el mundo nos invite
a levantar la mirada
para olvidarnos de la tierra,
enséñanos a mirar como María.
Que contemplemos el cielo
sin abandonar la historia.
Que sepamos descubrir
la inmensa constelación
de mujeres y hombres
que nos precedieron
viviendo el Evangelio.
Que Clarita,
Rovirosa,
Malagón,
Chevrier,
Teresa,
Francisco
y tantos militantes anónimos
sigan iluminando nuestro camino.
Y que, al mirar hacia ellos,
encontremos el valor
para no callar,
para no pasar de largo,
para no refugiarnos en el "no te metas",
sino para seguir caminando,
con los pies en la tierra
y el corazón puesto en tu Reino.
(260811/Pplu)
