Estudio Evangelio Josep María R.: «Jesús nos sigue llamando cada día, cada hora.»

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Estudio Evangelio Josep María R.:

«Jesús nos sigue llamando cada día, cada hora.»

26 D.T. Ordinario - A -

27 Septiembre 2026

Introducción al Estudio de Evangelio

Hoy vamos a acercarnos al Evangelio de los dos hijos y la viña. Jesús comienza con una pregunta: «¿Qué os parece?».

La propuesta que nos hace Josep Maria R. es sencilla: no quedarnos solamente en lo que pensamos o decimos de Jesús, sino mirar nuestra vida. Porque la llamada a estar en la viña no fue solo para un momento: Jesús nos sigue llamando cada día, cada hora. 

Por eso, vamos a escuchar la Palabra, pero también vamos a poner delante de Dios lo que hemos vivido esta semana, las personas que hemos encontrado, nuestras respuestas, nuestros “sí” y nuestros “no”. Y dejaremos que Jesús nos pregunte: ¿qué estás haciendo hoy con mi llamada?

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Y si quieres escuchar una canción para acoger el evangelio, pincha aquí: 260923 ¿DÓNDE ESTÁ MI CASA?

Evangelio según Mateo (21,28-32)

En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

28 –¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. 29 Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. 30 Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. 31 ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?

Contestaron:

–El primero.

Jesús les dijo:

–Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. 32 Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y aun después de ver esto vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis.

 

Pauta para el Estudio de Evangelio personal o compartido en grupo

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer.

Señor Jesús,

ponemos delante de ti nuestra vida

y lo que hemos vivido esta semana.

Danos un corazón abierto

para escuchar tu Palabra,

mirar nuestra vida con verdad

y reconocer dónde nos llamas hoy.

Que no nos quedemos en palabras,

sino que sepamos descubrir

qué quieres hacer con nosotros

y cómo podemos responder.

Háblanos, Señor,

y enséñanos a estar en tu viña.

Amén

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Me doy cuenta de que quienes estamos ante este evangelio se supone que ya estamos en “la viña”. Preguntémonos si es cierto: en mi vida, ¿todo responde a la llamada de Jesús a hacer lo que Dios quiere? O, al contrario, ¿hay algo en lo que, de hecho, digo ‘no’ a la llamada?

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

Identifico a aquellas personas que, sabiéndolo o no, conociendo a Dios o no, siguen “el camino de la justicia” (32). Y doy gracias a Dios.

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

Gracias, Señor Jesús,

por este rato compartido,

por tu Palabra

y por todo lo que hoy nos has ayudado a descubrir.

Ponemos en tus manos

lo que hemos acogido,

las preguntas que quedan abiertas

y las llamadas que hemos sentido.

Ayúdanos a llevarlas a la vida,

a convertir nuestros “no” en un “sí”

y nuestras palabras en hechos.

Que mañana, y cada día,

sepamos reconocer tu llamada

y volver a la viña.

Todo lo ponemos en tus manos, Señor.

Gracias por caminar con nosotros.

Amén.

 

Notas por si hacen falta

 

Notas para seguir el hilo del Evangelio

 

  • Si tomamos directamente el Evangelio según Mateo veremos que entre la escena del pasado domingo (Mt 20,1-16) y esta de hoy (Mt 21,28-32) han pasado muchas cosas. Será bueno que lo leamos. Nos daremos cuenta de que Jesús y los discípulos ya han llegado a Jerusalén, viaje que comenzó unos cuantos capítulos atrás. Antes de llegar ahí,
  • Jesús ha hecho un tercer anuncio de su muerte y resurrección (Mt 20,17-19),
  • se ha provocado un debate entre los discípulos sobre quienes son los primeros en el Reino –en la práctica es una cuestión de protagonismos entre ellos– (Mt 20,20-28)
  • y Jesús ha curado a dos ciegos (Mt 20,29-34), personas que, por más que estuviesen a las puertas, nunca verían la magnificencia de Jerusalén y que, en cambio, han podido ‘ver’ a quien es la luz del mundo (Jn 8,12; Mt 5,14).
  • Una vez llegados a Jerusalén, se nos presenta
  • la entrada a la ciudad santa (Mt 21,1-11),
  • la primera acción profética de Jesús en el templo (Mt 21,12-17),
  • la maldición de una higuera que, como “la viña”, es símbolo del pueblo (Mt 21,18-22)
  • y el inicio del debate sobre la autoridad de Jesús (Mt 21,23-27), que sigue con la parábola de hoy.
  • Como el del pasado domingo, este texto de hoy forma parte del debate de Jesús con sus adversarios que le echan en cara que acoge a quienes no eran considerados del pueblo de Dios –“la viña” (28)–. En este caso con el agravante de que Jesús, con sus enseñanzas (Mt 21,23) se pasea por el templo –el corazón de la religión judía– y le cuestionan la autoridad (Mt 21,23-27).

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • Ya veíamos el pasado domingo que la imagen de “la viña” (28) era frecuente en el Antiguo Testamento para hablar de Israel como pueblo de Dios (Is 5,1-7; Jr 2,21; Ez 17,6-10; 19,10-14). En esta parábola de hoy adivinamos, por lo tanto, que “el primero” de los hijos (28-29) es una referencia a los pecadores, a los excluidos del pueblo, capaces de decir ‘sí’ con los hechos a la llamada de Dios, aunque sea tarde (Mt 20,1-16). Y “el segundo” hijo (30) es una referencia a los interlocutores de Jesús, los dirigentes del pueblo (Mt 21,23), formalmente cumplidores de la voluntad de Dios pero cerrados de hecho a la novedad de Dios que llega en Jesucristo.
  • Esta parábola sólo la encontramos en Mateo. Pero se parece mucho, tanto por los protagonistas –un padre y dos hijos– como por el contenido y el mensaje, a otra que sólo Lucas recoge: aquella llamada del hijo pródigo (Lc 15,11-32). Podemos leerlas en paralelo y quizá descubriremos novedades en una y en otra.
  • También nos puede ser interesante leer otros pasajes de Mt en los que aparece el tema del “camino de la justicia” (32), que también encontramos en el bautismo de Jesús en el Jordán (Mt 3,15) –precisamente en este debate del texto de hoy Jesús se refiere al profetismo de Juan (Mt 21,25-26.32)–. El evangelio según Mateo usa a menudo el término justiciapara designar la fidelidad total a la voluntad de Dios (Mt 5,6.10.20; 6,1.33). Con la imagen de las casas sobre la roca o sobre la arena (Mt 7,24,27) Jesús ilustra la enseñanza de que hacer la voluntad del Padre no es decir Señor, Señorsino que son los hechos (Mt 7,21-23). Y Jesús vincula a su persona, con vínculos más fuertes que los familiares, a quien cumpla la voluntad de mi Padre celestial (Mt 12,50).
  • Una vez más encontramos que el Evangelio nos hace caer en la cuenta de que ser discípulo de Jesús y, por lo tanto, vivir como hijo/a de Dios, pasa por la vida, por todos los aspectos de la vida (Sant 1,19-27; 2,14-26), no solamente –aunque también– por la confesión con los labios (Rm 10,5ss). Y, sobre todo, encontramos que Él nos llama cada día, cada hora, a estar en “la viña”.