260927 Domingo 26 T.O.-A
Ez 18, 25-28; Salmo 24; Flp 2, 1-11; Mt 21, 28-32.
Lucio A. en los ejercicios del Prado en Avila, nos habló de la “La pedagogía de la pregunta.” Nos dijo:
“Dios y la Biblia aman las preguntas. La pregunta es un recurso ampliamente utilizado por Jesús y por el conjunto de la Escritura. Podríamos leer transversalmente toda la Biblia a partir de las preguntas que Dios nos va dirigiendo: ¿dónde estás? ¿dónde está tu hermano? ¿qué os parece? ¿cuántos panes tenéis? Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?... La pregunta tiene muchas capacidades apostólicas….
….. ”
Esta es la pregunta que os propongo para este Estudio de Evngelio:
Función de las preguntas de Jesús en los evangelios
de Mateo (y los sinópticos), y San Juan.
Si quieres bajar la propuesta en formato PDF, pincha aquí.
- INTRODUCCIÓN
Sí. Para este Domingo 26.º del Tiempo Ordinario, ciclo A (27-9-2026), la clave de la “pedagogía de la pregunta” encaja especialmente bien con Mt 21,28-32: Jesús no comienza dando una explicación sobre la obediencia, la conversión o la justicia; plantea una pregunta que obliga a tomar postura: «¿Qué os parece?».
Además, los cuatro textos permiten hacer una Revisión de Vida muy sugerente: “la pregunta” nos ayuda a pasar de juzgar a los demás a dejarnos preguntar por Dios sobre nuestra propia vida.
Te dejo una canción para introducirnos en el Estudio del evangelio: 260923 ¿DÓNDE ESTÁ MI CASA?
- La pedagogía de la pregunta en Jesús
Las preguntas de Jesús no son simplemente un recurso literario. Cumplen una función pastoral, pedagógica y espiritual.
1.1. La pregunta hace protagonista a la persona
Jesús pregunta:
- «¿Qué buscáis?» (Jn 1,38)
- «¿Qué queréis que haga por vosotros?» (Mt 20,32)
- «¿Quién decís que soy yo?» (Mt 16,15)
- «¿Cuántos panes tenéis?» (Mc 6,38)
- «¿Qué os parece?» (Mt 21,28)
- «¿Por qué tenéis miedo?» (Mt 8,26)
- «¿Me quieres?» (Jn 21,17)
Jesús no ocupa inmediatamente el espacio con su respuesta. Hace sitio al otro.
La pregunta dice:
“Tu experiencia importa.
Tu palabra importa.
Quiero escuchar antes de hablarte.”
Y eso tiene una enorme importancia para nuestra acción evangelizadora.
1.2. La pregunta hace emerger lo que llevamos dentro
A veces sabemos responder doctrinalmente, pero no sabemos qué estamos viviendo.
La pregunta de Jesús descubre nuestras contradicciones: «¿Qué os parece?»
Los interlocutores tienen que decidir.
En Mt 21, los sumos sacerdotes y ancianos saben dar la respuesta correcta, pero Jesús les hace descubrir que su respuesta entra en contradicción con su propia actitud.
La pregunta puede convertirse así en un espejo.
1.3. La pregunta abre un proceso
Jesús no busca solamente una respuesta intelectual.
Pregunta para provocar:
escucha → reflexión → toma de conciencia → decisión → conversión.
Por eso la pregunta es particularmente apropiada para la Revisión de Vida.
La Revisión de Vida no consiste en traer respuestas prefabricadas a la realidad. Consiste en aprender a preguntarnos juntos:
¿Qué está pasando?
¿Qué nos está pasando?
¿Qué nos está diciendo Dios en esto?
¿Qué camino podemos emprender?
1.4. La pregunta respeta los ritmos de la persona
La frase que recojo de Lucio: «No sería justo responder a preguntas o cuestiones que el otro no se plantea».
Esto, tiene una consecuencia pastoral enorme. A veces queremos evangelizar dando respuestas a personas que todavía no han podido formular su pregunta. Jesús hace otra cosa.
Camina con las personas.
Escucha.
Pregunta.
Deja aparecer la pregunta profunda.
Y después ilumina desde la Palabra.
Es precisamente el camino de Emaús.
- Las preguntas de Jesús en los evangelios sinópticos
Podríamos hacer una pequeña lectura transversal.
2.1. Mateo: ¿Quién?
En Mateo encontramos preguntas que ayudan a descubrir quién es Jesús, qué significa el Reino y cómo estamos viviendo:
- «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?»
- «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Mt 16,13-15)
- «¿Por qué tenéis miedo?» (Mt 8,26)
- «¿Qué os parece?» (Mt 18,12; 21,28…)
- «¿Qué quieres?» (Mt 20,21)
- «¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero…?» (Mt 16,26)
En Mateo la pregunta frecuentemente lleva a una decisión ante el Reino.
Y en el evangelio de este domingo aparece de manera muy clara: «¿Qué os parece?»
Jesús no pregunta: «¿Sabéis cuál es la respuesta correcta?»
Pregunta: «¿Qué os parece?»
Es decir:
¿Qué pensáis realmente?
¿Desde dónde estáis mirando?
¿Dónde os situáis ante esto?
2.2. Marcos: preguntas que despiertan la fe
En Marcos las preguntas tienen muchas veces una función de despertar y provocar la fe:
- «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?» (Mc 4,40)
- «¿Quién ha tocado mi manto?» (Mc 5,30)
- «¿Cuántos panes tenéis?» (Mc 6,38)
- «¿Quién decís que soy yo?» (Mc 8,29)
- «¿De qué discutíais por el camino?» (Mc 9,33)
Marcos nos muestra que Jesús pregunta incluso cuando ya sabe la respuesta.
¿Por qué? Porque necesita que ellos mismos verbalicen lo que están viviendo.
2.3. Lucas: preguntas que acompañan procesos
Lucas muestra con especial fuerza la dimensión acompañante de la pregunta.
El ejemplo paradigmático es Emaús:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»
Y después: «¿Qué cosas?»
Jesús sabe lo que ha ocurrido. Pero no se adelanta. Les permite contar su historia.
Primero: la vida → la palabra de los discípulos → la escucha → la Escritura → el reconocimiento → el regreso a la comunidad.
Es prácticamente una pedagogía de Revisión de Vida.
2.4. Y Juan: Jesús comienza muchas veces preguntando
En Juan encontramos una característica preciosa. Jesús inicia algunos encuentros con una pregunta: «¿Qué buscáis?» (Jn 1,38)
A la persona enferma junto a la piscina: «¿Quieres quedar sano?» (Jn 5,6). Al ciego: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?» (Jn 9,35). A Marta: «¿Crees esto?» (Jn 11,26). A Pedro: «¿Me quieres?» (Jn 21,16)
En Juan, la pregunta conduce con frecuencia hacia la identidad profunda de la persona y su relación con Jesús. No es simplemente: «¿Qué piensas?», sino:
«¿Qué buscas?»
«¿Qué quieres?»
«¿Crees?»
«¿Me quieres?»
La pregunta termina tocando el corazón.
- Una clave para este domingo
Los cuatro textos (Ez 18, 25-28; Salmo 24; Flp 2, 1-11; Mt 21, 28-32) pueden articularse alrededor decuatro preguntas.
3.1. Ezequiel 18,25-28:
El pueblo dice: «No es justo el proceder del Señor». Dios responde cuestionando esa mirada.
Pregunta: ¿Desde dónde juzgamos la vida y a las personas?
Porque podemos quedar atrapados en:
- «siempre ha sido así»;
- «este no cambia»;
- «aquella persona es así»;
- «no merece otra oportunidad».
Ezequiel introduce una posibilidad fundamental: La persona puede cambiar. No somos prisioneros de nuestro pasado.
3.2. Salmo 24: «Señor, enséñame tus caminos».
Aquí aparece otra pregunta: ¿Estoy dispuesto a dejarme enseñar?
Porque la conversión comienza cuando dejamos de creer que ya sabemos.
3.3. Filipenses 2,1-11
Pablo nos coloca ante el camino de Jesús: «Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús».
Y aparece el movimiento: vaciamiento → servicio → humildad → entrega.
Pregunta: ¿Qué tendría que cambiar en mí para ponerme en el lugar del otro?
3.4. Mateo 21,28-32: Dos hijos.
Uno dice: «No quiero». Pero después va.
Otro dice: «Voy, señor». Pero no va.
Y Jesús pregunta: «¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Esta pregunta desmonta las apariencias. No basta: decir → saber → prometer → quedar bien.
Importa: hacer la voluntad del Padre.
- Propuesta de estudio de Evangelio – Revisión de Vida
«¿QUÉ OS PARECE?»
La pedagogía de la pregunta: de las respuestas aprendidas a una fe que se hace vida.
Objetivo: Descubrir cómo las preguntas de Jesús pueden ayudarnos a:
- escuchar mejor;
- reconocer lo que estamos viviendo;
- cuestionar nuestras respuestas prefabricadas;
- discernir juntos;
- abrirnos a la conversión;
- pasar de las palabras a los hechos.
4.1. VER — ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?
Comenzaría sin explicar todavía el evangelio.
Leer lentamente el evangelio y preguntarnos:
«¿Qué os parece?»
Y dejar unos segundos de silencio.
Después: Preguntas para la vida
- ¿Qué preguntas nos está haciendo hoy la vida? En nuestra comunidad, en la Iglesia, en la sociedad, en nuestras familias, en el mundo del trabajo…
- ¿Qué incertidumbres tenemos al comenzar este nuevo curso? ¿Qué nos preocupa? ¿Qué nos desanima? ¿Qué nos ilusiona?
- ¿Hay situaciones en las que estamos dando respuestas antes de haber escuchado suficientemente la pregunta?
- ¿Qué personas o realidades estamos juzgando desde su pasado?
- ¿Dónde descubrimos hoy personas que están cambiando, recomenzando, volviendo a decir “sí”?
Y una pregunta especialmente importante: ¿Qué pregunta creemos que Dios nos está haciendo hoy?
4.2. JUZGAR — ¿QUÉ NOS DICE JESÚS?
Leer Mt 21,28-32.
Después podemos volver solamente a la pregunta:
«¿Qué os parece?»
Y contemplar a los dos hijos.
Primera pregunta: ¿Con cuál de los dos me identifico más?
No cuál es mejor. No cuál es peor.
¿Cuál se parece más a mí?
Porque también nosotros podemos:
- decir sí y después no hacer;
- decir no y después cambiar;
- hablar mucho y hacer poco;
- necesitar tiempo para convertir nuestro no en un sí.
Segunda pregunta: ¿Qué diferencia hay entre decir “sí” y hacer la voluntad del Padre?
Tercera pregunta: ¿Qué nos está enseñando Jesús sobre la conversión?
Aquí podemos conectar con Ezequiel: Dios no nos encierra en nuestro pasado. Y con Filipenses: El camino de Jesús consiste en salir de uno mismo y ponerse al servicio. Y con el Salmo: «Enséñame tus caminos».
UNA CLAVE: JESÚS NO DA LA RESPUESTA INMEDIATAMENTE
Aquí introduciría la aportación de Lucio: La pedagogía de la pregunta. Y podríamos formularlo así: Jesús no pregunta porque no sepa. Pregunta porque quiere que nosotros descubramos.
La pregunta:
- nos hace protagonistas;
- nos obliga a mirar;
- nos permite hablar;
- nos ayuda a reconocer;
- despierta responsabilidad;
- abre caminos de conversión.
Y aquí introduciría la frase que puede quedar como clave del estudio: «Jesucristo es la respuesta.
Pero… ¿cuál era la pregunta?»
4.3. JUZGAR — UNA LECTURA TRANSVERSAL
Podemos hacer una dinámica sencilla. Dividir el grupo en pequeños grupos y entregar a cada uno una pregunta de Jesús:
Grupo 1: «¿Qué buscáis?» (Jn 1,38)
Grupo 2: «¿Por qué tenéis miedo?» (Mc 4,40)
Grupo 3: «¿Quién decís que soy yo?» (Mt 16,15)
Grupo 4: «¿Qué os parece?» (Mt 21,28)
Grupo 5: «¿Me quieres?» (Jn 21,16)
Y preguntar:
- ¿Qué busca Jesús con esta pregunta?
- ¿Qué provoca en quien la recibe?
- ¿Qué pregunta equivalente podría hacernos Jesús hoy?
Después ponemos todas las preguntas en el centro.
Y hacemos silencio.
4.4. ACTUAR — ¿QUÉ VAMOS A HACER?
Aquí evitaría que el compromiso sea simplemente: «Tenemos que escuchar más». Buscaría algo muy concreto.
Cada persona completa:
- La pregunta que me llevo de este Evangelio es…
Y después: Esta semana quiero escuchar especialmente a…
Y finalmente:
- Ante esta situación concreta, en vez de dar inmediatamente una respuesta, voy a hacer esta pregunta…
Esto convierte la pedagogía de Jesús en una práctica pastoral concreta.
- Una propuesta especialmente vinculada al Prado
Creo que para el Equipo-Grupo, y teniendo en cuenta el comienzo del nuevo curso, podría aparecer una pregunta final que enlace muy bien con la programación que tenemos o vamos ha hacer: ¿Qué nos está preguntando Dios en este momento de nuestra vida, de nuestro movimiento, Asociación, … de nuestra Iglesia?
No: «¿Cómo hacemos para que el equipo-grupo vuelva a ser como antes?». Sino: «¿Qué nos está preguntando Dios hoy?» Porque quizá la primera actitud del discernimiento no sea buscar inmediatamente soluciones, sino acoger la pregunta.
Y después: ¿Qué nos pide esta pregunta?
- ¿Qué tenemos que dejar?
- ¿Qué tenemos que acoger?
- ¿Qué podemos hacer juntos?
Aquí se unen muy bien las palabras que pueden enmarcar este nuevo curso: acoger – contemplar – discernir – caminar con otros – dejar hacer a Dios.
- Una síntesis para cerrar el estudio
Podría terminarse con esta pequeña oración-reflexión:
¿QUÉ OS PARECE?
Señor Jesús,
tú muchas veces no comenzabas dando respuestas,
sino haciendo preguntas.
Preguntabas para escuchar,
para despertar,
para abrir caminos,
para hacer protagonista al otro.
«¿Qué buscáis?»
«¿Por qué tenéis miedo?»
«¿Quién decís que soy yo?»
«¿Qué os parece?»
«¿Me quieres?»
Hoy queremos dejarnos preguntar por ti.
¿Qué buscamos al comenzar este nuevo curso?
¿Qué miedos nos paralizan?
¿Qué estamos llamados a cambiar?
¿Dónde necesitamos volver a decir sí?
¿A quién tenemos que escuchar?
¿Con quién necesitamos caminar?
Enséñanos a no apresurarnos
a dar respuestas que nadie nos ha pedido.
Danos la paciencia de escuchar,
la humildad de dejarnos preguntar
y la libertad para reconocer
que quizá necesitamos cambiar.
Como el hijo que primero dijo «no»
y después fue,
haz que nuestras palabras se hagan vida.
Como Jesús,
enséñanos a salir de nosotros mismos,
a servir,
a caminar con otros
y a buscar juntos los caminos de Dios.
Porque quizá tú ya eres la respuesta.
Pero ayúdanos a descubrir,
con humildad y esperanza,
cuál es hoy la pregunta.
Amén.
260923/pplu