Durante los días 7 y 8 de abril-26, los compañeros de Galicia-Orense se reunieron en Portugal, en la casa del P. Machado. El lunes tuvo lugar el encuentro más formal del equipo: estudio del Evangelio, revisión de vida, oración y ese compartir sencillo que sostiene la fidelidad cotidiana. El martes, como expresión también de esa fraternidad pascual, realizaron una salida a Oporto, recorriendo el río Duero y sus viñedos, contemplando la vida con mirada agradecida.
El grupo, formado por pradosianos de Galicia y un compañero de Portugal, sigue caminando en medio de la realidad concreta: la edad avanzada de varios miembros, las dificultades para reunirse, la dispersión pastoral, la falta de relevo… y, sin embargo, permanece el gusto por encontrarse, el aprecio mutuo y la fidelidad a los medios del Prado, aunque sea “a trozos”, como ellos mismos reconocen con verdad.
Mientras tanto, el responsable diocesano, Serafín, participaba en Madrid en el encuentro de responsables, llevando en el corazón a su equipo… y siendo también sostenido por esta comunión más amplia del Prado en España.

Así, en la Pascua, se hace visible lo esencial:
- la comunidad que se reúne,
- la fe que se comparte,
- y la misión que sigue latiendo, humilde pero viva.
Porque también en Galicia, entre caminos largos, casas que se cierran y encuentros que se reinventan, el Prado sigue siendo espacio de Evangelio encarnado, de fraternidad real y de esperanza discreta.
Y como dirían por aquellas tierras, con retranca pascual:
Se o río baixa calado, non é que non leve vida…
é que a Pascua vai por dentro, facendo camiño sen présa.
