07.01.13
Javi y Ana son pareja. Hace tiempo se presentaron en la parroquia por causalidad. Tienen muchas inquietudes religiosas. Han formado parte de un grupo de adultos. Sus distintas ocupaciones les hacen, a temporadas, estar fuera de la comunidad. Los días de Navidad han venido trayendo un montón de bolsas de comida para compartir con los necesitados.
Hoy se han presentado a felicitar el Año nuevo. Y a buscar el libro de evangelios de cada día. Y a preguntar qué han de hacer para ser voluntarios en los comedores de beneficencia. Les he propuesto quedar un día a quitar el Belén y los adornos de Navidad. No han puesto ninguna pega.
Padre Dios, gracias por la búsqueda e inquietud que has puesto en estos dos jóvenes corazones. Como esos Magos de oriente su hambre de verdad les ha empujado a este pequeño Belén que es el barrio san Cristóbal. Aquí han encontrado una comunidad pequeña y frágil. En medio de un océano de necesidades de todo tipo. Y han abierto sus cofres con toda generosidad. Y han sabido compartir de lo que tienen en abundancia.
Pero no contentos con ello, han querido rendirse en el servicio a los más necesitados. Tu Hijo, encarnado en Jesús es el totalmente dependiente de los otros. Y ellos, quieren adorarlo, ofreciendo sus vidas, su tiempo, sus preferencias, su compromiso. Y buscan tu rostro en esos que se sentaran en los comedores sociales. Van descubriendo que la verdad de la vida no está en los grandes manuales, ni en los detentadores del poder, ni en los embriagados de su propia imagen. La verdad de la vida se esconde detrás de esos pequeños rincones donde la ternura, la debilidad y la humanidad se abren paso.
A los magos de Oriente, hoy se suman, desde este Belén urbano, dos nuevos fichajes. Gracias.
Javi Gª Cadiñanos