Un sacerdote, Antonio Chevrier, fundador del Prado. Jean-Francois Six

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 Tenemos en nuestras manos la biografía más extensa del P. Chevrier. Su autor, Jean-François Six (1929) es un sacerdote de la Misión de Francia, teólogo, historiador y fundador de diversas instituciones para el fomento de los derechos humanos y la mediación. Su obra prolífica toca campos muy variados. En nuestro caso, el de las biografías de grandes personajes de la Iglesia francesa. Tras la biografía de Antonio Chevrier de 1965, que fue su tesis doctoral, siguieron entre otras las de Vicente de Paul, Teresa de Lisieux y Carlos de Foucauld.

 

Esta biografía tiene, pues, un carácter científico y de erudición histórica, que nos ayuda a situar al personaje en su tiempo. Así, por ejemplo, Six detallará todas las influencias que han marcado al joven presbítero y que constituirán una predisposición para su “conversión” en la noche de Navidad de 1856. Toda la primera parte (su infancia, su formación en el seminario de San Ireneo, su ordenación sacerdotal, sus primeros años de sacerdocio en Saint André…) converge en esta gracia de conversión misionera. Pero, de una manera muy especial, se detiene en unos acontecimientos particulares que el autor asocia con el cambio de rumbo del P. Chevrier: La revolución de 1848, conocida como la de los “cannuts”, y la querella de las “Providencias”; las inundaciones del Ródano y del Saona del 13 y el 18 de Mayo de 1856; el encuentro con Camilo Rambaud.

 

En el largo prólogo de Monseñor Ancel, responsable general del Prado en la fecha de la publicación del libro, éste agradece al autor su trabajo histórico que ayuda a comprender mejor la gracia de Navidad. Pero, al mismo tiempo, discrepa levemente del autor, para quien la hondura espiritual de esta gracia se escaparía al análisis del historiador. Ancel trata de superar esta posición valorando más ampliamente los testimonios de las personas que han conocido a Chevrier antes y después de esta conversión, muchos de ellos recogidos para su proceso de beatificación. Y, sobre todo, leyendo a la luz de esta gracia especial los escritos posteriores del propio Chevrier: sus Cartas y Reglamentos; y, en especial, su Verdadero discípulo.

 

Y así, no se puede entender el Estudio de Evangelio que el P. Chevrier practica asiduamente, llenando cuadernos innumerables, sin el aliento de esta gracia de Navidad y su contemplación del misterio de la Encarnación y la pobreza de Jesucristo. Del mismo modo, subraya Ancel, no se puede separar la gracia de Navidad de la posterior fundación del Prado, obra significativa de lo que será un carisma reconocido por la Iglesia.

 

Como no podía ser menos, el autor dedica extensas páginas a la extensión de este carisma fundacional y su singularidad en la Iglesia de su época. Por el conjunto de esta biografía, Jean-François Six bien merece la gratitud de la familia pradosiana. Es un intelectual católico que ha recogido las corrientes espirituales y apostólicas más fecundas del siglo XX. Corrientes que aún permanecen vivas.