“¿Pues cómo los oímos cada uno en nuestra lengua nativa?” Entre nosotros hay habitantes de Europa, Oriente Medio, Asia, África y América Latina. Nos ayuda la traducción simultánea organizada y la espontánea. Pero en las comunicaciones preparadas y en las conversaciones ocasionales comenzamos a escuchar el rumor del Espíritu: Italia confiesa que los trabajos pastorales son motivo de debilidad pradosiana; Perú nos habla de la atención a la realidad social y eclesial; Burkina Faso expone la centralidad del estudio de evangelio; Guinea Conakry nos muestra un foto de un niño trabajando en una mina de oro.
Hemos el comité organizador. La asamblea va tomando forma. El prado francés nos estimula a profundizar en la figura de Antonio Chevrier y comparte su preocupación por formar discípulos misioneros, o sea, apóstoles pobres “por, con y a partir” de los pobres; Madagascar nos ha narrado la gran inseguridad de su país y el enriquecimiento de países extranjeros a su costa. La incorporación de laicos y diáconos permanentes al Prado ha aparecido repetidamente. En la eucaristía hemos celebrado el compromiso permanente de un compañero de Brasil y el rumor de Dios ha tomado cuerpo.
El estudio de evangelio de 2 Tim 1,1-5 es una invitación a mantener la escucha creyente activa para ser testigos como Pablo del don de la fe que Dios nos ha regalado. El prado del Congo nos recuerda que su país, uno de los más pobres del mundo, tiene unas riquezas importantes para el mundo rico que las explota. Desde nuestro prado regional hemos subrayado que la vocación pradosiana es don de Dios que subraya y colorea determinadas dimensiones de la vocación presbiteral. La comunicación de Brasil ha comenzado enumerando las alegrías y los sufrimientos del pueblo; también dijeron que el trabajo se preparación para la asamblea les ha ayudado a revisar su caminar vocacional y ministerial.
El Prado de Chile nos contó que, en un contexto de enorme desconfianza de la sociedad chile ante la Iglesia, la preparación de la asamblea ha sido una ocasión para reconocer la Gracia en su fragilidad y disponerse a anunciar a Jesucristo. El Prado de Corea nos sorprendió por su crecimiento numérico; el apoyo que encuentran en sus obispos y seminarios contrasta con la desconfianza que encuentran otros prados regionales. Desde Colombia nos transmitieron la contradicción de un país en el que el 90% son bautizados, pero solo un 14% participa en la eucaristía; los pradosianos, con una larga historia en la que recuerdan agradecidos el impulso de Pepe Breu o Manolo Medina, acompañados por Xoxé Xulio, están ahora en una fase de fortalecimiento organizativo. En México acentuaron la realidad de la población indígena y de los movimientos migratorios que, atravesando su país, se dirigen a EEUU; es un prado que se percibe estancado y necesitado de reavivarse y “refundarse”; también manifestaron, como otros prados, el papel imprescindible del acompañamiento de los miembros del equipo general para su avance. El exiguo equipo suizo puso unas notas de humor en las largas sentadas.
Entre tanto, Armando Pasqualotto, segundo asistente del Responsable General, nos ofreció un testimonio personal de su vivencia en el servicio del Prado. Sin eludir las dificultades del desarraigo y la convivencia, transmitió una apuesta generosa y obediente al Prado que le ha conducido a conocer más, amar mas y servir más, pasando por la cruz.
Manu de las Fuentes